Académicos, estudiantes, egresados de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela, así como defensores culturales unieron esfuerzos en un debate para analizar las polémicas obras en el antiguo Cine Rialto. El edificio, que data de 1929, es patrimonio histórico y cultural del municipio Iribarren.
Claudia Rodríguez, arquitecta y profesora en el área de Historia y Conservación de la UCV, sostuvo que la idea del conversatorio fue para crear propuestas entre los profesionales y estudiantes, para evitar que el patrimonio de Barquisimeto se olvide.
La paralización de la obra en el Cine Rialto, así como la revisión e inspección del proyecto por parte del Colegio de Ingenieros del estado Lara y la Facultad de Arquitectura, junto a la participación de estudiantes en protestas artísticas pacíficas frente al cine, ubicado en la calle 29 entre avenida 20 y carrera 21, son parte de las propuestas.
Los académicos resaltaron que son partidarios de que este patrimonio siga en mano de privados, pero que el proyecto debe ser revisado.
Piden hacer una inspección en el Cine Rialto
«Lo que queremos es hacerles un exhorto a las autoridades (municipales y nacionales) para colaborar y que las cosas se hagan bien en el Cine Rialto», resaltó Rodríguez.
Rodríguez destacó que el Instituto del Patrimonio Cultural (IPC) otorgó un permiso y utilizaron el término rehabilitación: «Esto permite muchas cosas, no acotaron lo que sería la salvaguarda del patrimonio arquitectónico», dijo.
La profesora y arquitecta, Alessandra Rangel, mostró su preocupación por la pérdida de las edificaciones de los patrimonios culturales en el estado Lara.
«Hacemos un llamado a todas las autoridades en el tema del cuidado y la preservación del patrimonio; es importante esa memoria que los jóvenes desconocen y que nosotros tenemos como papel fundamental llevar ese conocimiento, esa formación y esa educación para que no se pierda en el tiempo», comentó Rangel.
Según la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural de Venezuela, no puede intervenirse, alterarse su fachada o modificarse sin orden del Instituto del Patrimonio Cultural (IPC).
Este ícono del centro de la ciudad es propiedad privada; por lo tanto, puede venderse y enajenarse, siempre y cuando no se altere su fisonomía.
Sin embargo, existe una autorización que avala la implementación del «proyecto de revitalización del edificio del antiguo Cine Rialto», según documento del IPC.
Además, el documento al que tuvo acceso el equipo del Diario de Lara, LA PRENSA, resaltó que esta autorización se concede bajo «la estricta obligación de cumplir y respetar la metodología del arquetipo establecida en los documentos presentados».


