Daimar Díaz | LA PRENSA DE LARA.- Dueños de talleres de latonería y pintura atraviesan una crisis tan fuerte que temen verse obligados a cerrar sus negocios, pues con la llegada de la pandemia, semanal reciben cuando mucho dos carros, cuando antes de las restricciones recibían hasta seis cada semana.
Joel Pineda dueño de un taller de latonería y pintura, lamenta ver cómo ha disminuido la clientela en su taller. Explica que los pocos clientes que llegan tampoco es para pedir un servicio completo, sino que solicitan reparación de una pieza o sacar un golpe.
«Había mucho movimiento en el negocio, la gente estaba muy pendiente de tener su carro bien arreglado, sin pelones ni rayones, ahora son contados los que deciden pagar por estos retoques», expresó Joel Peralta quien además informó que a diario llegan personas consultando precios, pero en su mayoría no concretan realizar el trabajo.
Aproximadamente 350 dólares cuesta pintar un carro pequeño, mientras que pintar y latonear una buseta ronda los 800 billetes de los verdes, tarifa que resulta casi imposible de pagar por los guaros, quienes no cuentan con los recursos y no ven como prioridad pagar por este servicio.
«La latonería es importante hacerla porque el carro puede quedar en cuatro bloques, pero pintarlo no es una prioridad, no estamos para gastar la plata de esa manera», expresó el conductor Raúl Sequera.

