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jueves, 4 junio 2026
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Hogar Corazón de Jesús es esperanza, atención y seguridad

La Casa Hogar "Corazón de Jesús" celebra 125 años de labor ininterrumpida dignificando la vida de los adultos mayores a través de la caridad, la fe y un entorno de bienestar familiar.

Con más de un siglo de historia, la Casa Hogar «Corazón de Jesús» mantiene viva su misión de amor, caridad y servicio. Desde el 19 de abril de 1901, religiosas y trabajadores se dedican diariamente a dignificar la vida de los adultos mayores, dando continuidad al propósito de su fundador, el padre Santiago Machado.

Tras 125 años de labor, la institución sigue garantizando la serenidad que el ser humano anhela en su época dorada. Hoy celebran este aniversario agradeciendo el buen trato compartido y la empatía de los bienhechores que, con su mano amiga, aseguran el bienestar de sus 75 abuelos.

La entrega con gratitud que empezó el padre Machado con la congregación Hermanitas de los pobres de Maiquetía, proveniente de la capital del país, sigue dando frutos con las hermanas de la congregación Marta y María (originaria de Guatemala), desde el año 2014. Ellas asumieron el compromiso de conservar este apostolado en esta casa hogar, ubicada desde hace 74 años en la avenida Libertador, canal de servicio sentido oeste-este, a la altura de Patarata. Inicialmente estaban en la carrera 18 con la calle 21, en el centro de Barquisimeto.

No necesitan carta de presentación, solamente recorrer la casa, el visitante se impregna de la sensación de paz brindada a quienes están ansiosos por vivir en eterna primavera, aún durante su otoño. Allí residen personas que necesitan de cobijo, a partir de los 60 años y algunos pueden aproximarse a una sabiduría centenaria, con la satisfacción de contar con la serenidad de una nueva familia.

Al abrirse las dos hojas de la puerta metálica, la amabilidad del personal de recepción se funde con dos símbolos profundos: el retrato del padre Santiago Machado, precursor de la primera congregación religiosa del país y defensor de los vulnerables, y la imagen del Sagrado Corazón de Jesús que refuerza la conexión con la compasión humana.

Hogar Corazón de Jesús es esperanza, atención y seguridad

Un hogar lleno de paz y bienestar integral

A la esmerada atención y protección a los adultos mayores se suma el ambiente acogedor de amplios pasillos, habitaciones confortables, salas de estar ventiladas que les permite compartir con comodidad, áreas verdes y jardineras en pasillos con plantas ornamentales de variados matices del verde que invitan a la contemplación.

Cuentan con una amplia capilla y misas a diario, oficiadas por el capellán Luis Mosquera, así como salas para la atención médica y psicológica, además de áreas de fisioterapia y acondicionamiento físico funcional. Tienen un espacioso comedor, donde el llamado de una campanita es atendido de inmediato.

La madre superiora, Nohelia Jiménez, encabeza el gran recurso humano que allí labora, del cual se siente muy complacida la hermana Rosa Raymundo, al dar continuidad al sueño de materializar una casa hogar como esta del Corazón de Jesús. Dijo que llegaron por la limitación en vocaciones, bajo un contrato de comodato durante 30 años.

«Esta obra tiene un gran significado porque nos podemos ganar el cielo, siendo un hogar muy bendecido por Dios», llevando ese alimento espiritual a cada uno de los abuelitos, junto a los colaboradores. Explica que son numerosos, siempre superan los 60 inquilinos y algunos cercanos a los 100 años de edad.

La hermana Rosa destaca la importancia de ofrecer espacios diferenciados para damas y caballeros, diseñados para garantizar su privacidad y serenidad. «Entendemos que el servicio es nuestra prioridad absoluta; al valorarlo, transformamos nuestra labor en una obra de amor y alegría, libre de quejas», afirma. Bajo esta premisa, las directrices para colaboradores y cuidadores buscan que cada tarea diaria no sea sólo un deber, sino un reflejo vivo de la misericordia.

Agradecen a Dios por las manos extendidas de médicos que atienden a los abuelos. Reconocen la responsabilidad de familiares de estos abuelos, al estar pendientes de cubrir sus necesidades. Este hogar solamente financia la estadía y atención de 20 abuelos.

Hogar Corazón de Jesús es esperanza, atención y seguridad

Solidaridad y alegría en la etapa dorada

También agradecen a las fundaciones, instituciones o particulares que les hacen pasar momentos agradables con servicios para el cuidado personal, como cortes de cabello y manicure para las damas que les gusta mantenerse bellas.

Cualquier gesto es un aporte valioso. Existen iniciativas de jóvenes que transforman las tardes en una celebración al ritmo de la música, invitándolos a bailar, disfrutar de un helado o festejar un cumpleaños; un verdadero regreso a la infancia en medio de la longevidad. También dan la bienvenida a estudiantes que les inyectan energía al compartir meriendas y anécdotas que se cuentan entre risas. Son testimonios que superan la nostalgia, gracias al orgullo de haber vivido.

Para sor Evelia Cruz, los últimos tres años que ha dedicado al hogar Corazón de Jesús le han dejado una valiosa experiencia, por lo que su mayor deseo fue celebrar por todo lo alto su 125 aniversario. «Tantos años nos llevan a animarnos más, porque estamos en una obra que vale la pena defender, porque todos vamos hacia la tercera edad», señala. Destacó que el mayor valor es la caridad, la que los motiva a mantener esta gran familia.

En este hogar, todos se sienten parte de un equipo ambicioso, convencidos de que vale la pena entenderse para unir esfuerzos y afectos en favor del prójimo. Este estímulo se fortalece tanto en religiosos de las parroquias católicas, como en laicos identificados con la labor que cumplen; juntos, apuestan por iluminar la vida de estos adultos mayores, quienes no se conforman con simplemente existir, sino que encuentran motivos para disfrutar plenamente.

La Casa Hogar Corazón de Jesús es un aposento sagrado, en ella está la segunda familia de estos adultos mayores, la que les permite compartir, alejarse de la soledad. La mayoría cuenta con sus parientes, pero el contacto directo lo tienen en los espacios para reunirse, donde la complicidad se expresa entre las historias de antaño, viajar en el tiempo con los ritmos de las orquestas bailables y recordar los amores escuchando boleros.

Hogar Corazón de Jesús es esperanza, atención y seguridad

Historias de vida y plenitud cotidiana

Disfrutan el arraigo de hermandad y tolerancia entre ellos, porque siempre acatan el respeto de la sana convivencia, pese a lo complicado de determinados caracteres. Siempre tienen un punto de conversación y es más fluido cuando reviven las travesías, esas que mantienen intactas en sus memorias.

Vilma Mendoza es farmacéutico y tiene 10 años viviendo en esta casa hogar, siendo una decisión que informó a su hijo, como una alternativa de vida. No se arrepiente y a sus 76 años de edad se siente tranquila, incluso hace poco salía a trabajar y regresaba. Entre risas, señala que acostumbra salir para hacer diligencias, sin ataduras.

«Me siento muy feliz y mi hijo está pendiente de mí. Pese a ser una comunidad religiosa, no nos obligan a nada y disfruto de las misas a diario», dice y destaca de su hábito diario de rezar el rosario con sus amigas, pero respeta a quienes tienen otra religión.

Ella se siente muy agradecida y muestra un gran entusiasmo por el embellecimiento de espacios. Más allá de la limpieza del recinto, su verdadera pasión es la jardinería, especialmente el cuidado de las plantas ornamentales. Su compromiso trasciende el cumplimiento de un horario; siempre está dispuesta a dedicar el tiempo que sea necesario al riego y mantenimiento de áreas verdes.

También se destaca en sus propuestas para decorar en Navidad y así darle al lugar un ambiente festivo, de alegría. «Cuando uno quiere vivir bien, hace lo posible para vivir bien», exclama de su contribución a la belleza y orden en este hogar.

Hogar Corazón de Jesús es esperanza, atención y seguridad

El valor de la dignidad hasta el último momento

Afirma que las religiosas hacen maravillas, empezando por la atención, protección y el cuidado de la infraestructura. Tienen la seguridad de una buena alimentación y ropa limpia; además, los beneficios incluyen el servicio de funeraria. Disponen de una habitación con sello personalizado, decorada a su gusto, donde tienen sus comodidades para un descanso placentero.

Un testimonio conmovedor es el de Eleana Del Moral, quien confiesa que al ver al equipo reporteril fue rápido a su habitación para retocarse el labial y estar bien presentada. Empieza señalando que es docente jubilada y que a sus 91 años goza de lucidez y movilidad, le gustan los recitales de música y poesía.

Admite que no le fue tan difícil adaptarse, porque es sociable y le encanta conversar. «Es una casa muy acogedora, porque siempre tenemos un compartir con estudiantes o cualquier otra actividad agradable», mencionó.

Se siente bendecida por su memoria, sabe todos los nombres de sus compañeras y uno de sus placeres es la lectura, de prosa y poesías. Con picardía, pregunta si hay disponibilidad de tiempo para escucharla y su mente empieza a seleccionar entre «A Florinda en invierno» y «Palabreo de la loca Luz Caraballo», ambos poemas del cumanés Andrés Eloy Blanco, decidiéndose con ternura por algunos fragmentos de éste último.

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