¡Naguará, mis panas! Aquí les habla el Guaro Mirón. Caminar por el centro de Barquisimeto se ha vuelto un deporte extremo, un hecho que comprobé mientras hacía diligencias por la zona esta semana. Me vine a la avenida Vargas, específicamente entre las carreras 22 y 23, porque los transeúntes, vecinos y trabajadores están cansados de pedir una solución permanente a este gran problema que los afecta.
Lo que me encontré fue un bache monumental de siete metros y 20 centímetros de largo por un metro y medio de ancho. ¡Eso no es un hueco, es una piscina de contaminación! Aguas residuales y basura se concentran en lo socavado. Y este problema de vialidad empeora cuando llueve.
Desde hace rato que está perjudicada la avenida Vargas
Conversando con la gente que hace vida aquí, me di cuenta de que el problema es viejo. Marián Lugo, una amiga y trabajadora de la zona, me informó con mucha preocupación que, desde hace aproximadamente un año, el agua residual brota de una pequeña boca de visita que está en la acera de la avenida.
¡Imagínense lo que es trabajar con esos hedores desagradables y el foco de enfermedades que eso representa! ¡Es insoportable! Esto también es algo que opinan los clientes, quienes a veces se abstienen de pasar por ahí.

Lo más triste es que ya han intentado «solucionarlo». Me contaron varios trabajadores de la zona que en el mes de diciembre vinieron unos técnicos, destaparon el ducto y todos pensaron que pasarían unas navidades tranquilas.
¡Pero qué va, no fue así! La alegría duró apenas una semana, antes de que el asfalto cediera de nuevo. Mi pana Carlos Morales me contó que para encontrarle una solución no haría falta un parche ni remiendo, sino cambiar la tubería de toda la cuadra.

¡Cuidado en la vía!
Además, cabe destacar que esto supone un peligro latente para conductores y peatones ¡La seguridad vial está por el piso! Francisco Aguilar, quien también trabaja en el área, me comentó que cuando llueve la zona se vuelve una trampa mortal porque el agua tapa el hueco y cualquiera puede caer allí.
¡Ya ha habido accidentes! Motociclistas caídos, carros con el tren delantero destrozado y cauchos que sufren las consecuencias de una vía tan deteriorada son el pan de cada día en este tramo tan importante del centro. Como solución temporal, los mismos vecinos le echaron tierra y piedras para que no fuera tan profundo, pero la erosión sigue haciendo de las suyas.
Desde aquí, como la voz de nuestras comunidades, le hago un llamado directo a las autoridades correspondientes para que se aboquen a corregir el daño en la red de aguas negras y de la calzada en la avenida Vargas, que desde hace un año afecta a vecinos y transeúntes. No podemos esperar a que ocurra una tragedia mayor para actuar. ¡Barquisimeto merece vialidad de calidad y salud ambiental!

