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jueves, 4 junio 2026
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Espacio clínico que saca provecho a la naturaleza desde Ascardio

La infraestructura de Ascardio se complementa con el concepto ecológico que plantea la armonía entre arquitectura fresca y colmada de las energías del entorno natural.

Un centro asistencial tradicional de paredes blancas, poca ventilación y el olor insistente a alcohol está muy distante del innovador concepto de la Asociación Cardiovascular Centro Occidental (Ascardio), con la armonía de la arquitectura envuelta con la naturaleza. El concreto se levanta tomando la frescura del ambiente, en sus paredes reposan energías agradables y hasta el andar de pacientes y familiares termina fluyendo con aires de libertad. Un mensaje directo al alma que alivia preocupaciones y hace menos pesadas las cargas por enfermedad.

Entrar a Ascardio es respirar la brisa que proviene de la hondonada vecina, acercarse a un concepto de bosque o parque con la sonoridad de los pajaritos, así como la danza de mariposas con sus mensajes de belleza frente a la adversidad. Avanzar por sus caminerías, lleva el mensaje implícito de que existen otros paisajes y convida a detenerse para contemplar la bendición de vida en una flor, como obra maestra de Dios que recuerda los matices de la vida, tal como se lo ima- ginó el doctor fundador Bartolomé Finizola.

“Ascardio se ha involucrado no sólo con el arte y la cultura, sino también con la parte humana y ecológica de la región”, señala Marielba Cordido Rovati, adjunta a la Gerencia, destacando los frondosos árboles y su variedad de especies. El verde siempre sobresale del gris del concreto y materializa la transformación en una especie de plaza, cuando la fuente se redimensiona con la obra “Corazón de hierro”, de Alex Perozo y que con sólo acercarse se tiene el paréntesis con el imaginario que  transita hacia la inmensidad del mar, simplemente con escuchar el descenso del agua.

Espacio clínico que saca provecho a la naturaleza desde Ascardio

Es una de las panorámicas desde el amplio pasillo de espera a la consulta externa, donde los rayos del sol siempre pretenden anteponerse ante el cielo tupido por las ramas. Allí, permanentemente  habrá un momento para desconectarse de la realidad.

Elementos que destacan en Ascardio

El ambiente campestre también se expresa con las churuatas, como especies de caneyes de ventilación abierta y con amplia visual hacia el verde de la naturaleza. Parte de sus laterales puede aprovecharse para murales, siendo una muestra aquel decreto a la sanación, con una historia que plantea desde la búsqueda desesperada de atención hasta la tranquilidad por la debida asistencia en Ascardio.

Cordido también resalta que todas las churuatas cuentan con su asiento extenso de concreto, tal como si se trataran de largas banquetas. Además que algunas tienen mesas fijas, con un tablero fijado para jugar ajedrez o damas, un espacio con toda la comodidad para aprovechar el  tiempo de espera en juegos de mesa.

Espacio clínico que saca provecho a la naturaleza desde Ascardio

Cuando el camino indica hacia la biblioteca que da al frente del  sector 23 de Enero, ese trayecto de caminerías no descansa entre el verde que inicia con la grama y se diversifica con las texturas de las plantas. La brisa da la bienvenida al principio concebido por el doctor Bartolomé Finizola, que manifiesta la vinculación de la ciencia con el arte, que va en búsqueda de la verdad.

Tal afirmación es confirmada por Cordido, desde que los visitantes descienden por las caminerías y se consiguen con una frase del visionario italiano, Leonardo Da Vinci  y que al subir la mirada, se tiene la fachada de la biblioteca, de pilares que se asemejan a la arquitectura antigua griega. Todo está  muy bien proporcionado, porque en el jardín lateral se tiene un libro abierto a la derecha, mientras una paleta de artista plástico está en la misma dirección, pero a la izquierda. Al centro, se lee “Verdad”, porque ciertamente se busca conquistar el conocimiento.

Ascardio no permite improvisaciones, porque justo hacia el ala que refleja el arte con la paleta en concreto, se erigió el monumento de “El sembrador” de Richard Roa, donde se aprecia a un agricultor labrando la tierra, como una metáfora alusiva al suelo fértil que representa este recinto. Acá no sólo trabajan por la salud, sino también por el bienestar que se fortalece con las esperanzas. Siempre con la apuesta a la vida y desde todos los sentidos, porque directivos y personal confían en las diversas dimensiones del corazón.

Espacio clínico que saca provecho a la naturaleza desde Ascardio

La tranquilidad y esas pausas tan necesarias pueden percibirse en los recitales de los pajaritos y con mayor intensidad, cuando se juntan los loros, guacamayas y hasta guacharacas. Una interrupción al caos de la urbe, así como a los conflictos internos que pueda estar atravesando el paciente y sus familiares. Una dosis de oxígeno que trasciende del objetivo automático y orgánico de respirar, desde el llamado a la calma.

Tal particularidad es la que no solamente es aprovechada por el personal, pacientes y familiares, sino también por los habitantes de la comunidad La Feria. Así lo recalca Yonathan Aguilar, al indicar que “en Ascardio se respira dife- rente y es un oxigenante tan natural que puede sanar en todos los aspectos”.

Aguilar con vinculación en las actividades deportivas y este centro asistencial, señala que es un espacio que lo lleva  a retroceder hacia su infancia, simplemente con mirar esas caminerías que esconden vivencias con sus amiguitos. El retozar y la complicidad, los invitaba a sentirse parte de esa naturaleza.

Espacio clínico que saca provecho a la naturaleza desde Ascardio

Reconoce que en la actualidad se han hecho algunos cambios que siempre van en función de la conservación y armonía con el ambiente.

Confiesa que al final de la tarde y durante el fin de semana, varios vecinos sacan provecho  a este bosque. Adultos mayores se sienten seguros y con tranquilidad, las caminerías están en buen estado y pueden caminar a paso lento, así como descansar en algunos de los bancos de concreto.

No necesitan protegerse bajo el techo, porque hay frondosos árboles y con tanta nobleza que ofrendan una amplia sombra. Sienten tanta comodidad, que muchas veces se pierden en el tiempo con una agradable conversación entre amigos y luego es que continúan su trayecto. “Sientes una conexión y es una sensación muy agradable”, dice Aguilar del placer al caminar, descansar y hasta soñar.

La jungla de concreto no combina con Ascardio y así lo confirman en cada experiencia de alivio que —hasta inconscientemente— puede sentir la persona. Toma las bondades de la naturaleza y las dosifica en sus espacios. Es una lucha constante que se resiste a la propuesta tradicional y que siempre rompe esquemas, en esa mano amiga y comprensiva a quienes necesitan sanar en Ascardio.

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