Regularmente cuando estamos frente a un niño, adolescente o adulto con la condición del espectro autista solemos ver a la persona desde el diagnóstico y no desde la esencia del ser humano.
La doctora María Laura Braz, neuropediatra perteneciente a la fundación Solo Faltas Tu, explica que es allí donde aparecen una serie de interpretaciones equivocadas.
“Muchas veces se afirma que la persona tiene conducta “disruptivas” o es agresivo cuando vemos solamente la punta del iceberg, cuando vemos solo lo mas evidente: La conducta”
Señala que en ocasiones la palabra autismo arropa a la persona sin dar cabida a entender que al igual que la persona neurotípica, la persona autista puede tener situaciones que de alguna manera busque comunicar o controlar, mas aún, cuando no existe desarrollo de las habilidades comunicativas o lingüísticas.

Realidades a entender del autismo
“En el autismo, ninguna conducta o comportamiento es absurdo”, dice la doctora. Precisa que las causas por las cuales una persona autista puede tener “descargas conductuales” son diversas y entre ellas se destacan:
- Problemas de salud que no logran comunicar verbalmente: dolor, disconfort abdominal, erupción dental, problemas de oídos o de la vía aérea superior, entre otras.
- Sobrecarga sensorial: las alteraciones del procesamiento sensorial son una de las principales causas de alteraciones del sueño, reacciones de huidas, exceso de actividad motora, en ocasiones interpretadas como “Hiperactividad, agresividad, desobediencia” cuando el único fin para la persona autista es la autorregulación.
- Rigidez cognitiva o inflexibilidad de pensamiento.
- Indicadores de ansiedad. Sobre exigencia académica o social.
- Trastornos del sueño.
- Situaciones de aburrimiento/ocio que les induce a buscar mecanismos de autorregulación a través del movimiento.
- Colapso o cansancio autista. Las situaciones de shutdown o meltdown autista siempre tienen un desencadenante que se ha ido a acumulando hasta que la persona llega a su punto de no retorno.

“Cuando entendemos el autismo a profundidad, cuando vemos a la persona, sus circunstancias y no solamente el diagnóstico, no solo sabemos identificar el por qué de estas conductas, sino también, evitamos colocar más diagnósticos de los existentes”, explica la doctora al señalar que también se evita el uso de fármacos cuando no existe el criterio real para la indicación de los mismos.

