Una carrera con más de 30 años y la humildad de un barquisimetano es la presentación del maestro Emerson Fréitez, cuyos credenciales le permitieron la distinción como «Mejor Pastelero de las Américas 2026 – 2027». Logro reconocido por la Confederación Interamericana de la Industria del Pan (Cipan), durante su reciente congreso celebrado en México y lo asume con el compromiso de seguir destacándose como un creador, capaz de transformar la pastelería en el arte comestible y compartir sus conocimientos con los alumnos de su academia.
Fréitez saluda con una sonrisa al extender la mano y continúa con un fuerte abrazo. Así de espontáneo y cercano es el recibimiento en su aposento. A simple vista se aprecian 15 condecoraciones, siendo muy llamativos los trofeos, como ganador consecutivo del IV, V y VI Concurso Nacional de Pastelería «Copa Aarón Bracho», entre otros trofeos por su destacada trayectoria.
Sus méritos fueron reconocidos por la importante postulación realizada por la Federación Venezolana de Industriales de la Panificación y Afines (Fevipan), validando su formación académica que incluye la de la Academia Gastronómica Hobany Velasco en Colombia, así como de la maestría con mentores, como los chefs pasteleros franceses Stephane Klein y Frederic Bonnet.
«Cada conocimiento nos engrandece y la pastelería es un tema de vanguardia», afirma, reconociendo su preocupación por mantenerse al día con las nuevas técnicas, una exigencia permanente a sus pupilos.
El buen gusto y perfecto concepto de composición le permite combinar con éxito las delicias de la pastelería, para dar volumen, textura y sorprender con aromas y sabores que suelen tener la huella nacional o autóctona larense. Aquella primera idea que se imagina es llevada a papel y los trazos cobran vida en su chocolate preferido de 65% cacao en sus cremas, galletas, finas hebras de caramelo y hasta en el glaseado espejo de sus pasteles, siendo uno de los pioneros desde el año 2012 de esta técnica, a la que recientemente se le ha prestado más atención.
De allí surge el codiciado postre «Flor Vivas Larense» que rinde honor al monumento del arquitecto Fruto Vivas, en un postre muy similar a esta edificación de pétalos que representa a la Orquídea, la Flor Nacional, y los comensales lo piensan varias veces antes de degustarlo y estropear esta obra de arte. Es un delicioso mousse de chocolate 65% cacao de Barlovento, con un centro de cheesecake de mandarina que acompaña con crocantes pétalos, bañados con esferificación de yogurt. Una delicia que complace todos los sentidos y que además va acompañada de una fotografía, para detener el tiempo en ese momento al ser cómplices de una de las obras más laureadas de la pastelería global.
«Este tipo de distinciones es un compromiso moral, ético y humano, para seguir transmitiendo conocimientos y es el resultado del esfuerzo de un gran equipo de trabajo», exclama Fréitez sin alardes de protagonismo, agradeciendo a quienes lo apoyan y celebran sus logros, como larense y venezolano.

Hace especial mención a las generaciones de su academia a lo largo de estos últimos 10 años y que se aproximan a 18 promociones, con la mayor satisfacción de coincidir con algunos de ellos en concursos o festivales en América y Europa. «Le hacemos hincapié en la disciplina de la pastelería, de la cocina, a diario, por ser un estilo de vida que les enseña a organizarse y desarrollarse», señala.
Se enorgullece de su concepto de arte comestible, como una transformación del pastelero apasionado que siempre piensa en obras de arte. Su visión es una presentación bonita y deliciosa, en el que la vista invita a disfrutar de un inolvidable placer al paladar, donde la estética es cuidada al detalle de cada forma, sus brillos y consistencias.
Confiesa que su postre favorito es el arroz con leche, el preparado por su madre. «Siempre busco ese sabor inigualable», dice al referirse a lo que se prepara con amor, y que complementa con las texturas crocantes y demás tendencias en la pastelería que conspiran a favor de una conexión inolvidable del cerebro con infinidad de sensaciones.
Grandes obras en chocolate de Emerson Fréitez
Su lista de pasteles exitosos es larga, pero destacan el dragón que preparó para la Embajada de China en 2024, de dos metros de altura y con 54 kilos de chocolate, con finos colmillos y de rojo intenso comestible, tras cuatro días de arduo trabajo. Al año siguiente, el arco de la Batalla de Carabobo tallado, ensamblado, moldeado y armado. Para la Expo Comic 2026, el Batimóvil moldeado con 25 kilogramos de chocolate.

