- A cuatro meses del colapso de un tramo del puente Santa Rosa, el paso de vehículos pesados por la vía alterna genera alarma al Colegio de Ingenieros del estado Lara (CIEL).
- Advierten que la falta de control policial permanente y la ausencia de estudios geotécnicos para la nueva obra incrementan la vulnerabilidad de la zona.
Cuatro meses después del colapso del puente Santa Rosa o Yacural como también se le conoce, el tránsito de vehículos de carga pesada genera una nueva alerta. Aunque el paso habilitado como alternativa era para carros livianos, la falta de funcionarios para vigilar y hacer cumplir la restricción hace que camiones y gandolas utilicen esta vía, advirtió el Colegio de Ingenieros del estado Lara (CIEL).
La preocupación del gremio y habitantes de la zona está relacionada con las condiciones de las fundaciones de la estructura y con el efecto que puede generar la circulación frecuente de vehículos pesados sobre el puente.
Julio Gutiérrez, presidente del CIEL, advirtió que el problema no es únicamente el peso de un vehículo, sino la repetición de las cargas que soporta la estructura.
Tras el colapso del puente paralelo a este, ocurrido el 26 de mayo, se habilitó un contraflujo para mantener la comunicación entre Barquisimeto y Cabudare. Para ese entonces, las autoridades del estado tomaron medidas que contemplaban las restricciones para el tránsito pesado, que debía utilizar rutas alternas.
Durante la emergencia, se instalaron puntos de control con funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), quienes orientaban a los conductores, además de una carpa de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB); sin embargo, esto ya no es igual.
Los vecinos denunciaron que desinstalaron la carpa de la GNB, se llevaron las máquinas y ahora los pocos funcionarios policiales que quedan no dirigen el tráfico.
Debido a esta situación, Gutiérrez indicó que no hay suficiente presencia de policías para controlar permanentemente el paso de los vehículos de carga.
Para Gutiérrez, permitir que el tránsito pesado se concentre sobre estructuras que presentan fallas incrementa la preocupación. Explicó que uno de los factores que debe vigilarse es el socavamiento de las bases, para evitar el colapso de esta ala del puente.
El ingeniero Manuel Cols sostuvo que lo que está ocurriendo en el lugar es una irregularidad, porque aun cuando hay conductores que siguen las reglas hay otros que la desobedecen, pero esto se debe a la ausencia de vigilancia.

Llamado del CIEL
«Se tomó esta parte del puente como una medida preventiva, pero si continúan pasando carros pesados puede traer algunos problemas y se tiene que ser prudente para no sobrecargarlo. Lo que se debe mantener es la vigilancia y que no se baje la guardia», resaltó Cols.
El ingeniero Cols recalcó que en algún momento las autoridades deben hacer una evaluación exhaustiva sobre esta ala (que está en contraflujo), para tomar las medidas de prevención y mantenimiento.
Para Gutiérrez, el problema del tránsito no puede separarse de la construcción del nuevo puente sobre el río Turbio. Indicó que semanas atrás, el Colegio de Ingenieros alertó que no se estaba llevando a cabo el trabajo ni los estudios geotécnicos necesarios.
«Para hacer el diseño se necesita por lo menos varios estudios de suelo en la zona», comentó el ingeniero.
El presidente del gremio junto a otros ingenieros que estuvieron evaluando el puente un día después del colapso, indicaron que la construcción de la nueva estructura podría tardarse de entre 6 y 8 meses; sin embargo, esto no se logrará porque los trabajos están paralizados.
El representante del CIEL recordó que la entonces ministra de Transporte, Jacqueline Faría, había informado que se contaba con los recursos.
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