Por primera vez en dos décadas, el fútbol mundial comienza a imaginar un escenario sin ellos. Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Luka Modric y Neymar llegan al torneo más importante del planeta como los últimos guardianes de una era que transformó al deporte rey en un fenómeno global sin precedentes.
El torneo de 2026 será, con casi toda seguridad, su despedida definitiva del escenario más grande del fútbol. Cada uno llega con una historia distinta, pero con el mismo objetivo: demostrar una vez más al mundo por qué fueron los mejores de una generación.
Los dioses del fútbol han obrado el milagro para darle a estos cuatro exponentes del deporte un último baile. No hay mejor forma de decirle adiós a las competencias de alto nivel. No hay mejor escenario posible. México, Canadá y Estados Unidos, el torneo de fútbol más grande de la historia, se prepara para decirle adiós a los máximos referentes de este deporte en los últimos 20 años.
Ningún otro futbolista fue tan constante como Messi o Cristiano Ronaldo. En el campo, verdaderas bestias competitivas. Ambos hicieron del gol un ejercicio cotidiano.
Neymar, por su parte, fue el eterno príncipe de esta generación. Estaba llamado a ser el sucesor natural de Messi en Barcelona, pero las lesiones le frenaron una de las carreras más prometedoras de los últimos años. Dueño de una pegada extraordinaria y de un regate endemoniado, Neymar es quizás el último exponente del “jogo bonito”.
Modric, el genio croata, es también parte de los inmortales que dirán adiós en esta copa. Le entregó sus mejores años al Real Madrid y rozó la gloria en el 2018 cuando, en Rusia, cargó en hombros a su selección hasta llevarlos a una inédita final.
Además de estos gigantes del fútbol, este torneo servirá para despedir a otros históricos del balompié. Los porteros Guillermo Ochoa (México) y Manuel Neuer (Alemania), y los jugadores de posición James Rodríguez (Colombia), Mohamed Salah (Egipto), N’Golo Kanté (Francia), Harry Kane (Inglaterra), Kevin De Bruyne (Bélgica), Virgil van Dijk (Países Bajos) y Thiago Silva (Brasil), también podrían estar viviendo su último torneo.

Messi: busca la despedida perfecta
La imagen de Lionel Messi levantando la copa en el Estadio de Lusail en Qatar cerró una herida que llevaba abierta toda su carrera. Durante años, el astro argentino vivió con la comparación inevitable con Diego Maradona y con la sospecha de que, sin mundial, La Pulga no tendría lugar en el altar sentimental de los argentinos.

Cristiano y su obsesión
El fútbol le debe a Cristiano Ronaldo una copa del mundo. Llegará a este torneo con 41 años, pero siendo uno de los delanteros más peligrosos de la actualidad. Hay cosas que no se pierden y el instinto de depredador nato está en su ADN.
Portugal tiene un equipazo. Una especie de generación dorada que acompaña al comandante a la última de sus batallas. Si Messi en Qatar se quitó un peso de encima, en esta edición del torneo es Cristiano el que busca poner su nombre al lado de grandes leyendas europeas. Sólo le falta esta copa al eterno número 7. ¿Podrá levantarla en 2026?
El mejor resultado que consiguió CR7 con Portugal fue llegar a semifinales en Alemania 2006.

Luka y Neymar
Luka Modric y Neymar también llegan con problemas físicos al torneo. Las dolencias son mucho más evidentes en el brasileño. Modric parece resistir mejor los embates del tiempo. Juega en la Serie A y sigue siendo protagonista en un fútbol de alta demanda física. A pesar de haber cumplido con las exigencias, desde Italia apuntan que Modric podría anunciar su retiro en este 2026.
Esta sería una forma más que digna de terminar una carrera que lo llevó a ganar un Balón de Oro. Su grupo en esta copa es complicado. Tendrá que lidiar con Inglaterra, un serio aspirante a la corona y con Ghana, país que lleva al máximo a sus rivales.
El último en esta lista es Neymar. El genio que regateó hasta a los directivos de Panini que no lo incluyeron en la lista de Brasil para este torneo. Su llamado sorprendió a muchos, pero para los amantes de este deporte, su convocatoria responde a algo mucho más grande que su presente deportivo: la magia de jugar.
Su condición física es una de las grandes interrogantes en este torneo. Viene con lesiones y no tiene regularidad pero, su técnico, Carlo Ancelotti sabe que, un poco del fútbol de Neymar es mucho.
La sombra del retiro planea sobre él. En este punto, nadie cree que llegue a un próximo torneo del mundo y por eso hay tantas ganas de verle jugar. Después de todo, el fútbol parece hacerle un último llamado “pase maestro, le estamos esperando”.

