- Los especialistas recuerdan que el lavado de manos debe cumplirse, como mínimo, después de ir al baño, al regresar a casa y antes de comer.
- Los desbordamientos de aguas negras son uno de los principales focos de contaminación en las comunidades. Los microorganismos de estas aguas pueden permanecer activos hasta por tres meses y propagarse en un radio de tres cuadras.
Lavarse las manos es un hábito tan sencillo y de sentido común que sólo requiere un acto de conciencia para evitar el riesgo de contraer parasitosis e infecciones virales. Los especialistas recuerdan que esta medida de higiene debe cumplirse, como mínimo, después de ir al baño, al regresar a casa y antes de comer. Asimismo, se debe vigilar que los niños mantengan sus uñas cortas y limpias.
Los microorganismos, como virus y bacterias, están en el ambiente y pueden adherirse a cualquier superficie. Además, se propagan con facilidad: un solo estornudo libera hasta 3.000 gotas de secreciones con gérmenes que permanecen activos hasta por 30 horas, según advierte la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Es cuestión de proponérselo. Esta práctica sólo toma unos tres minutos: al usar el jabón, frotarlo muy bien en las palmas de las manos y entre los dedos. Después de enjuagar, se debe repetir el proceso, considerando que en ese primer lavado el agua suele salir muy turbia, de color marrón o negro, lo cual es el principal indicativo de riesgo.
“Las bacterias, virus y parásitos siempre serán una amenaza. Sólo hay que lavarse las manos con abundante agua y jabón, frotando muy bien”, advierte el doctor Luis Traviezo, bioanalista y especialista en protozoología, sobre el riesgo de contraer enfermedades gastrointestinales que causen diarrea, cólicos, náuseas, malestar general e incluso amebiasis, la cual puede manifestarse con heces con moco y sangrado.

Bote de aguas negras
Los desbordamientos de aguas negras son uno de los principales focos de contaminación en las comunidades. Los microorganismos de estas aguas pueden permanecer activos hasta por tres meses y propagarse en un radio de tres cuadras. Esta situación se vuelve crítica, cuando los desechos recorren varias calles antes de caer en un de- sagüe.
El problema va más allá del mal olor: el tránsito vehicular también contribuye a esparcir la contaminación a través de los cauchos que se mojan en las aguas servidas. Es una cadena de riesgo constante, ya que estos vehículos pueden transitar cerca de puestos de comida rápida ambulantes y dispersar las bacterias en el ambiente.
Además, este tipo de puestos callejeros no suelen contar con agua corriente ni lavamanos, y es común que quienes preparan los alimentos manipulen dinero al mismo tiempo. Al final, los clientes terminan consumiendo los alimentos con las manos sucias, ¡e incluso, chupándose los dedos para limpiarse las salsas!
Cuidado con lo que tocas
Si usted es usuario del transporte público le toca sujetarse de los pasamanos, los cuales siendo metálicos, siempre están oxidados, oscuros por acumular tanto sucio y hasta se sienten “pegajosos”. Son un foco frecuente de parásitos y bacterias; más aún, tras ser tocados por una persona que acaba de defecar y no se lavó las manos.
También pasa con los billetes, tal como advierte Traviezo, de aquellos de baja denominación que tienen más circulación. Se les ve el deterioro debido a la infinidad de veces que fueron contados y doblados.

El epidemiólogo, Iván Molina, resalta que los teclados de las computadoras pueden ser una vía para transmitir estas infecciones en la oficina. Más aún en los cyber, donde las PC son usadas por numerosos usuarios, con la posibilidad de que alguno tenía sus manos sucias, luego de regresar del baño.
Las pantallas de teléfonos celulares o electrónicas, también tienen ese acumulado de bacterias, más aún cuando se intercambian y no se mantiene la debida higiene.
Higiene constante
Los especialistas coinciden en el uso de detergente bactericida o jabón, no es sólo mojarse las manos. En caso de usar gel antibacterial, este debe tener mínimo 30% de alcohol. No hay que dejarse engañar por los atractivos productos comerciales, con las presentaciones de gel antibacterial muy aromáticos y de colores llamativos, porque podría carecer del contenido antimicrobiano.
Cuando no se tenga a la mano el gel antibacterial se puede usar simplemente alcohol, pero aplicándolo y frotando hasta que se penetre en la piel. Secarlo con una toalla o papel sólo le resta efectividad.
Son hábitos obligatorios en la casa y en planteles educativos. Además de la responsabilidad de los padres, de mantener las uñas cortas y limpias de los niños. Un simple lavado de manos corta la cadena epidemiológica contra infecciones.
La Prensa de Lara es un medio de comunicación regional comprometido con la verdad, la investigación y el periodismo de calidad. Sigue nuestro día a día en la web y redes sociales, y adquiere nuestra versión impresa cada lunes, miércoles y viernes en los principales puntos de venta de la región.

