- Algunos estudiantes pueden llegar al aula con fatiga, irritabilidad, apatía o sueño, mientras otros enfrentan frustración cuando no logran completar una asignación o seguir el ritmo de sus compañeros.
Hacer una tarea, prepararse para un examen o simplemente cumplir con un deber escolar puede convertirse en un reto, cuando las fallas en los servicios públicos interrumpen la rutina de niños y adolescentes. La falta de electricidad, agua u otros servicios no sólo modifican los horarios de las familias, también pueden afectar las horas de descanso, la concentración y el tiempo destinado al estudio.
El impacto no siempre queda en casa. Algunos estudiantes pueden llegar al aula con fatiga, irritabilidad, apatía o sueño, mientras otros enfrentan frustración cuando no logran completar una asignación o seguir el ritmo de sus compañeros.
Para la psicóloga, Bárbara Cerón, las condiciones externas como el calor, el sudor, los zancudos y la fatiga pueden distraer la concentración sostenida que necesita un niño o adolescente para fijar nuevos conocimientos en la memoria.
A esto se suman las interrupciones constantes del proceso educativo que dificultan mantener la continuidad necesaria para consolidar el aprendizaje.

Cerón explicó que las condiciones físicas, también tienen peso. El calor y la fatiga pueden convertirse en elementos de distracción, especialmente cuando el estudiante intenta realizar actividades escolares en casa y no cuenta con la electricidad.
Al día siguiente, esas dificultades tienden a reflejarse en el aula. Cerón señala que un estudiante puede presentar síntomas cognitivos y conductuales, menor agilidad para resolver actividades de matemáticas o de comprensión lectora, además de mayor sensibilidad, irritabilidad o incluso sueño durante las clases.
“Hay estudiantes que se nos quedan dormidos en el aula porque en casa pasaron toda la noche sin luz”, sostuvo un director de una institución, ubicada al noreste de Barquisimeto.
Además, tanto el docente como la psicóloga indicaron que el problema no se limita a la capacidad de prestar atención, el descanso también forma parte de las condiciones necesarias para enfrentar una jornada escolar.
“Una de las primeras manifestaciones es la apatía y el estudiante puede mostrar menos energía para participar en las actividades”, comentó Cerón.
Los estudiantes no sólo tienen que lidiar con las fallas en los servicios públicos en sus hogares, sino que en las instituciones educativas padecen algo similar. Hay escuelas que tienen racionamientos durante la mañana, justo cuando los jóvenes están en clases.
Un director, que no quiso identificarse por temor a represalias, detalló que las escuelas padecen doblemente, porque si no hay electricidad, no hay agua y deben cerrar los baños, para los docentes esta situación es agobiante, porque ¿cómo evitan hacer sus necesidades fisiológicas?
“Podemos lidiar con la falta de electricidad porque le damos a los niños otras actividades, pero con la falta de agua no. Cuando los tanques están vacíos, cómo les decimos que no pueden ir al baño, no pueden contenerse. Los cortes se han intensificado”, dijo una docente de una escuela en el centro.

Hay muchas instituciones en comunidades a las que el servicio del agua les llega solamente dos o tres veces por semana, pero cuando no hay electricidad los motores de rebombeo no encienden y esto trae consecuencias, como no poder llenar los tanques.
Bajo rendimiento
Jully Cegarra, presidente del Sindicato Venezolano de Maestros (Sinvemal), denunció que los racionamientos eléctricos que se extienden entre seis y siete horas diarias han estado afectando gravemente el desarrollo académico de niños y adolescentes.
“Muchos niños se nos están quedando dormidos en las aulas porque no pueden descansar en sus hogares, producto de los cortes de electricidad. Los educadores salimos de nuestras casas sin luz, llegamos a las escuelas sin electricidad y regresamos a nuestros hogares de la misma manera”, dijo Cegarra.
Para Laura Igarra, presidente del Colegio de Licenciados en Educación en Lara, lo que se vive actualmente en los centros educativos y hogares venezolanos es injusto, porque sin servicios básicos nada puede funcionar de manera óptima.
“Sin energía eléctrica y sin agua no hay garantía ni seguridad ni paz en los centros educativos”, dijo Igarra.
Igarra destacó que no sólo los estudiantes presentan desgaste físico y emocional, sino también los docentes porque aún estando cansados por los apagones en sus hogares, tienen que llegar a las escuelas para impartir clases.
La frustración
La dificultad para cumplir con las tareas puede generar otro efecto y es que el estudiante termina atribuyéndose una responsabilidad que realmente corresponde a circunstancias externas.
La psicóloga, Bárbara Cerón, advierte que esto puede ocurrir en niños y adolescentes autoexigentes, especialmente cuando tienen expectativas sobre lo que deberían alcanzar durante un nuevo grado escolar.
Un estudiante puede interpretar que no está aprendiendo lo suficiente o que no está cumpliendo con las exigencias académicas por una falla propia, cuando detrás de esa situación existen cosas que no pueden controlar.
Cerón puso como ejemplo una actividad que debe ser postergada porque la docente no tuvo electricidad en su casa. Mientras la razón real está relacionada con una circunstancia externa, el estudiante puede interpretar que la falla tiene que ver con su propio desempeño.
Explicó que esa percepción puede afectar la autoestima del alumno.
Además, el estado emocional de la familia también entra en los problemas. La frustración o ansiedad que experimentan los adultos puede ser percibida por los niños y modificar la manera en que viven las dificultades en casa.
«Desde la perspectiva sistemática, la familia funciona como un conjunto en el que las emociones de uno de sus integrantes pueden repercutir en los demás. Es decir, un adulto irritado, ansioso o frustrado puede transmitir ese estado al niño, quien puede incluso llegar a pensar que es responsable de lo que ocurre«, indicó la psicóloga.
Docentes exigen un horario de contingencia
A las afueras del Centro para la Calidad Educativa en Barquisimeto, docentes de distintas instituciones se concentraron para exigir un horario de contingencia, debido a los constantes cortes eléctricos.

July Cegarra, presidente de Sinvemal, sostuvo que los representantes de los diferentes sindicatos de docentes decidieron concentrarse para consignar un documento en el que solicitan a la profesora Mirna Víes, directora de dicho centro, la aprobación de este horario especial.
Cegarra denunció que los constantes apagones no sólo afectan a los educadores, sino también a los estudiantes.
«Los estudiantes van trasnochados a clase porque no tuvieron electricidad durante la noche», comentó Romel Escalona, presidente del Sindicato de Profesionales y Técnicos (Sinprotec).
Los docentes exigieron salarios dignos y que se atiendan los casos de desincorporación de sueldos y de cargos.
Cecodap advierte sobre efectos en la niñez
Los constantes cortes de electricidad afectan el derecho a la educación, al descanso, al desarrollo integral y a la salud mental de los niños y adolescentes, así lo ha advertido el Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap) y meses atrás publicó una serie de estrategias a seguir ante los frecuentes cortes de energía que padecen varias regiones del país.
«La crisis eléctrica no sólo afecta el funcionamiento de los servicios públicos. También altera condiciones esenciales para el ejercicio de derechos y el bienestar de niños, niñas y adolescentes», indicó la organización en un comunicado publicado en su página web.
Experiencias recientes documentadas por Cecodap en centros educativos muestran que las altas temperaturas y las interrupciones de servicios han dejado al descubierto problemas acumulados de infraestructura, como escuelas con ventilación insuficiente, limitaciones para acceder al agua potable, baños inoperativos y condiciones que dificultan permanecer la jornada escolar.
El informe resaltó que estas situaciones producen consecuencias concretas en la vida cotidiana. «Hay niños y niñas que reducen el consumo de agua potable para evitar utilizar baños que no funcionan», se lee en el documento.
Baja la matrícula
En las instituciones del estado Lara se ha reportado la baja matrícula y a juicio de los docentes, esto podría ocurrir porque los niños y adolescentes pasaron la noche sin electricidad.
Una directora de una escuela, ubicada en el oeste de Barquisimeto, comentó que al menos el 40% de los estudiantes no asisten a clases con regularidad e indicó que los representantes les informan a las maestras que la ausencia es porque pasaron más de seis horas sin el fluido eléctrico.
Hay comunidades que están registrando entre seis y ocho horas sin el servicio.
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