- El estímulo digital los lleva a realizar actos que no harían sin una cámara presente.
- Trabajador de una cadena de farmacias fue agredido durante una transmisión en vivo en TikTok
Jóvenes hacen lo que sea en retos virales para conseguir vistas, sumar «me gusta» y ganar popularidad entre amigos puede convertirse en una motivación para hacer cosas que, sin estar frente a una cámara, algunos adolescentes quizá no se atreverían a realizar. El problema comienza cuando la búsqueda de reconocimiento pasa por encima del respeto a los demás y convierte a otra persona en parte involuntaria de un contenido.
El psicólogo, Luis Oropeza, explicó que durante la adolescencia la autocrítica y la conciencia sobre las consecuencias de los actos todavía están en formación.

Para Oropeza, cuando los jóvenes actúan en grupo, la responsabilidad individual puede diluirse y dar paso a una conciencia colectiva que disminuye la percepción del alcance de sus acciones. A esto se le suma la recompensa en las interacciones digitales.
Un episodio ocurrido en una cadena de farmacias en Caracas, en el que un trabajador fue agredido durante una dinámica grabada para la red social Tiktok (que estaban en vivo), puso en evidencia cómo estas conductas pueden trasladarse de la pantalla a espacios cotidianos y afectar a personas que no han elegido participar en el contenido.
La preocupación por estas conductas, también alcanza a las autoridades. El Cicpc alertó sobre el reto de las 48 horas, que consiste en simular la desaparición de un menor durante ese período y la advertencia pone en el foco los riesgos que pueden surgir cuando estas dinámicas digitales involucran a familias y movilizan recursos de búsqueda.
«Las reproducciones, los comentarios y los ‘me gusta’ funcionan como estímulos que refuerzan determinados comportamientos, mientras que la popularidad obtenida puede traducirse en reconocimiento dentro del círculo de amigos y conocidos. No sólo se conforman con los likes», sostuvo Oropeza al explicar que la motivación también puede estar relacionada con el estatus y la aceptación entre sus pares.

Grabar una conducta y difundirla en redes sociales no significa necesariamente que forme parte de una tendencia viral. Andrea Cimino, abogada y creadora de Criando entre Pantallas, a través de su cuenta en Instagram, advirtió que utilizar esa etiqueta puede trivializar hechos que tienen consecuencias para otras personas.
«No todo lo que se graba es un reto viral», resaltó Cimino. La distinción permite separar las tendencias que circulan en plataformas digitales de las acciones que pueden afectar la integridad y la dignidad de terceros.
Para Oropeza, las redes sociales pueden reforzar determinadas conductas, pero no son la única causa. También intervienen la formación de valores, la responsabilidad personal y el acompañamiento de los padres.
El psicólogo consideró que es importante que los adolescentes aprendan a reconocer los límites entre el entretenimiento y las acciones que pueden perjudicar a otras personas. «La orientación familiar debe contribuir al desarrollo de la autocrítica y a la comprensión de las consecuencias de sus decisiones».
El impacto tampoco termina cuando finaliza la grabación o desaparece el video de la pantalla. Oropeza destacó que una experiencia de humillación o violencia psicológica puede generar ansiedad, estrés postraumático o sentimientos de culpa, por lo que la persona afectada también puede necesitar acompañamiento psicológico.
Adolescentes que hacen retos virales no están excentos de responsabilidades
Cimino recordó que ser menor de edad no significa estar libre de responsabilidad. Las consecuencias deben evaluarse, según la edad de los involucrados, las circunstancias de los hechos y las normas legales aplicables.
Eling León, abogada penalista y docente universitaria, indicó que las conductas que afectan a otras personas deben investigarse para determinar las responsabilidades correspondientes.
León señaló que dependiendo de lo ocurrido y de las pruebas disponibles, podrían existir implicaciones legales, por lo que no deben tratarse automáticamente como una simple broma. También cuestionó la falta de supervisión familiar.
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