- La falta de inversión y las recientes fallas en la represa de Guri han profundizado el colapso eléctrico nacional, provocando apagones diarios prolongados.
- Esta crisis de servicios básicos ha reactivado las manifestaciones de calle en todo el país, con el estado Lara como el principal foco de los reclamos.
El calor sofocante y los apagones han hecho que las protestas por crisis eléctrica arrecien en el país. Según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS), en agosto se registraron 223 protestas por racionamiento eléctrico a nivel nacional, un incremento de 2.130% en comparación con agosto 2025, cuando sólo se contabilzaron 10 manifestaciones por el mismo tema.
Lara es el epicentro de los reclamos sociales por electricidad, liderando con 22 protestas el mes pasado, seguido por Anzoátegui, Miranda, Sucre, Carabobo y Distrito Capital. La tendencia se mantuvo en septiembre. La particularidad de estas manifestaciones de calle es que buena parte ocurrieron de noche.
«Hay una reactivación significativa de la protesta social. El foco principal son los servicios básicos, específicamente hay un incremento por las fallas eléctricas. Esto ha ocasionado protestas nocturnas. Vecinos han salido a denunciar los continuos apagones que viven las comunidades». Así lo manifestó Marco Antonio Ponce, coordinador del OVCS.
En comparación con 2024, tras las elecciones presidenciales y todo 2025, que fueron años marcados por el miedo a la represión y detenciones arbitrarias, los ciudadanos después del 3 de enero de 2026, han vuelto a retomar la calle para exigir sus derechos, incluso sin temor a mostrar su rostro.
«La gente ve la oportunidad de exigir sus derechos. En las primeras semanas de enero vimos cómo los familiares de los presos políticos comenzaron a presionar por la libertad de sus allegados. Cuando se anunció la Ley de Amnistía en febrero, hubo protestas de familiares de presos políticos junto a estudiantes universitarios que los acompañaban, seguidos de protestas laborales. Luego del primer trimestre, aumentaron las protestas por servicios básicos. La gente comenzó a ver que podía salir sin temor, porque aunque todo el andamiaje represivo se mantiene, en este momento no existe la decisión política para ejecutar las acciones con la fuerza de antes», opinó Ponce.
La asociación civil Activos Por la Luz, registró 722 cortes eléctricos en Lara en agosto, eso representó 2.874 horas sin energía. Fueron 40 sectores afectados, sobre todo en municipio Iribarren, Palavecino y Simón Planas. Hubo un aumento del racionamiento del 28% en comparación a julio y un incremento anual de 637%. Los cortes duraron en promedio cinco horas diarias.

Más demanda y colapso eléctrico
Aunque el 25 de septiembre la presidente encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, informó que el país ha registrado un aumento de la demanda eléctrica de 16.400 megavatios (MW), la más alta desde 2017, atribuyendo esto a las altas temperaturas, el gremio de ingenieros señala que el aumento del racionamiento eléctrico en nada tiene que ver con el calor.
La realidad es que el país no tiene capacidad para satisfacer la demanda, porque son más de dos décadas sin inversión ni mantenimiento en la generación y transmisión hidroeléctrica y termoeléctrica.
«Venezuela está ahorita con un parque industrial a medio caminar, pero aún así la demanda normal del país está entre 15.000 y 16.000 MW. Caracas requiere unos 700 MW, Margarita requiere unos 350 MW y Barquisimeto unos 250 MW. Si estamos generando solamente entre 12.000 y 13.000 MW, hay un déficit de entre 3.000 y 4.000 MW. Cuando no hay suficiente energía para todos, hay que racionar y por eso se disparan los cortes». Así lo explicó Leancy Clemente, presidente de la Sociedad Nuclear de Venezuela.
El país pasó de tener la mejor plataforma de servicio eléctrico de Latinoamérica, a ser la más abandonada.
«Es como un carro moderno, con el tiempo tú tienes que cambiarle el aceite, ponerle agua, cambiarle los cauchos, hacerle el motor, si descuidamos eso, utilizamos repuestos de segunda categoría o no hacemos los cambios a tiempo, se va a deteriorar. Ahora extrapolemos eso a plantas de gran generación y turbinas…El Sistema Eléctrico Nacional (SEN), se fue abandonando. Se le entregó el manejo a personas que no conocen el sector, se trató mal a los especialistas que se fueron. En consecuencia, el parque industrial y las plantas eléctricas se empezaron a deteriorar y en la medida en que usas esa plataforma sin darle mantenimiento ni actualizarla, se va desgastando y su capacidad de generación disminuye cada vez más. No se trata del calor, porque en Venezuela ha hecho calor toda la vida», exclamó el ingeniero nuclear.
Deterioro considerable
Venezuela tiene una capacidad instalada de 25.000 megavatios (MW) de energía, conformada por la fuente hidroeléctrica del Bajo Caroní, que comprende Guri, Caruachi, Macagua y Tocoma, que nunca ha funcionado porque es una obra inconclusa. Todo este complejo suma 17.000 MW y en este momento aporta entre 10.000 y 11.000 MW aproximadamente.
Venezuela también cuenta con una plataforma de generación térmica con gas y combustibles fósiles, que tiene una capacidad instalada de 10.000 MW y actualmente opera al 20%. Son unas 27 plantas termoeléctricas en todo el país, que están generando 2.000 MW solamente, según sostiene el ingeniero Leancy Clemente, presidente de la Sociedad Nuclear de Venezuela. Muchas de estas plantas también son obras inconclusas.

«Falla turbina»
Julio Gutiérrez, presidente del Colegio de Ingenieros del estado Lara, sostiene que son varios los factores que inciden en que se incremente el racionamiento eléctrico: Si bien el fenómeno del «SuperNiño», incide en el aumento de las temperaturas y en el incremento del uso del aire acondicionado, esa no es la causa principal del problema.
El 15 de septiembre, medios como El Pitazo, informaron que dejó de funcionar una de las 20 turbinas de Guri. Se trata de la unidad 17 de la Casa de Máquinas 2. Una turbina con capacidad de 770 MW.
«Se dañó el rodete de una turbina y hay que desmontarla…Eso hace que aguas abajo se limite las unidades en Caruachi y Macagua, dejándose de generar 500 MW. Lo que representa que hay unos 1.200 MW que se pierden y dejan de ser aportados al Sistema Eléctrico Nacional (SEN)», explicó Gutiérrez.
Argumenta que las termoeléctricas del país no están aportando el equilibrio necesario. Señaló como ejemplo las plantas térmicas Rafael Urdaneta, Ramón Laguna y TermoZulia 1, 2 y 3, que juntas podían generar 2.200 MW y abastecer al estado Zulia y en este momento están generando entre 600 y 900 MW entre todas. «La demás plantas (seis restantes), están paralizadas por falta de gas y de fuel oil, exclamó.

Actividad petrolera
Al preguntarle a Gutiérrez si el incremento de la producción petrolera en Venezuela, que se ubica en 1,2 millones de barriles diarios de crudo influye en el aumento de la demanda de energía, señaló que sí ha habido un aumento del consumo en las poblaciones alrededor del Lago de Maracaibo y el Oriente del país.
«Esas zonas registran generación de empleo, activación comercial, más alquileres y mayor movimiento de personas. Toda esa actividad comercial y residencial incrementa el consumo de energía del SEN», resaltó.
Datos de la Cámara Petrolera Venezolana, señalan que país tiene 30.722 pozos activos y tan sólo se han reactivado 8.491 pozos, 30% de los que se explotaban hace décadas.
El ingeniero nuclear Leancy Clemente, señala que por cada barril de petróleo producido se requieren 8 vatios de energía. Entre los años 80 y 90 la actividad petrolera demandaba el 30% de la demanda eléctrica total del país.
Señala que no hay información si las petroleras estén autogenerando energía para aumentar la producción. «Esas empresas no lo están haciendo porque tienen muchos años en Venezuela y hace 10 o 15 años no hacía falta la autogeneración. Desarrollar un sistema de autogeneración no se logra de la noche a la mañana porque son sistemas muy delicados y sofisticados», recalcó.
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