- Ambientalistas denuncian que la deforestación y los cultivos irregulares en los bosques nublados de Lara lo comprometen.
- El movimiento ecológico exige frenar este daño ambiental, advirtiendo que la recuperación de estos ecosistemas tardaría siglos.
El empeño por cultivos y extender linderos son las principales causas de la deforestación y quema en bosques nublados. Preocupa al movimiento ecológico de Lara por los daños ocasionados en las montañas altas, los que repercuten directamente en las cuencas hidrográficas, y aumentan el riesgo de inundaciones durante el fuerte período de lluvias.
Fue una de las advertencias del ambientalista Leobardo Acurero durante su participación en la conferencia «Crisis climática». Precisó que entre las zonas más expuestas están algunas áreas de los parques nacionales Yacambú y Terepaima, así como empiezan a verse en el Parque Nacional Dinira que abarca los estados Lara, Portuguesa y Trujillo. En el caso de Lara, ocupa parte de los municipios Morán y Torres.
«Es lamentable, pues se trata de bosques nublados de altas montañas que están siendo talados y quemados. Estas zonas albergan cuencas hidrográficas clave que condensan la humedad y alimentan los cauces», indicó, tras cuestionar que aún no se hayan tomado los correctivos para frenar estos delitos.

La función protectora de los bosques nublados frente al avance agrícola
Destaca la densidad de esta vegetación, clave para amortiguar el impacto de las lluvias torrenciales y evitar que un cauce antes seco se desborde ante una crecida repentina. «Debemos proteger estos bosques porque captan agua y regulan las cuencas», señala, al tiempo que cuestiona las invasiones en estas zonas estratégicas.
Critica que los extensos cultivos de café bajo sol requieran retirar la vegetación del terreno porque causa graves daños. «Es impresionante, debido a que se pueden desaparecer nuestros bosques en un poco más de dos años y con la amenaza de quedarnos sin agua, al seguir con su avance progresivo», resalta.
Llamó a la conciencia y vigilancia de instancias a las que compete el tema, por tratarse de daños que atentan contra la protección de los bienes patrimoniales naturales. «Si no hacemos algo a tiempo, luego será imposible, porque los bosques nublados necesitan varios siglos para su crecimiento», advierte y deja claro que no se trata de una simple aplicación de planes de reforestación .
Debido al peso del delito ambiental, piden desalojo inmediato de estos invasores que transgreden las bondades de la madre naturaleza y su capacidad de suministrar agua.
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