- Desde 2017 en Venezuela hay una dolarización de facto.
- Especialistas defienden la idea de recuperar el valor del bolívar o ir hacia un régimen multimonedas.
En la sociedad se ha dado un debate sobre si es conveniente dolarizar la economía o revalorizar el bolívar. Para algunos economistas la dolarización es la receta más rápida para acabar con la inflación y estabilizar los precios, pero lograrlo depende de tener instituciones autónomas y tener suficientes reservas internacionales.
Para otros, dolarizar deja más desventajas que beneficios. La principal consecuencia sería que Venezuela perdería el control de su política monetaria. Pero hay quienes apoyan una tercera vía: tanto la Academia Nacional de Ciencias Económicas como Consecomercio proponen formalizar el uso de varias divisas, sin sacar de circulación al bolívar.

Desde que Venezuela entró en hiperinflación desde 2017 hasta 2021 (52 semanas), siendo la segunda hiperinflación que más ha durado en el mundo, sólo superada por Nicaragua (1986-1991), según destacó el economista, Jesús Casique, en el país se ha dado la dolarización de facto. La gente se ha refugiado en multimonedas como el dólar en todo el país, el peso colombiano en Táchira, Zulia, Trujillo y Barinas, el real brasileño al sur, en el estado Bolívar, el euro, o criptomonedas como los stablecoins, cuyo valor está atado al dólar, para sentir que su dinero no pierde valor tan rápido.
Esto se debe a que el bolívar perdió sus funciones como moneda. Dejó de ser usado como referencia para fijar los precios del mercado, porque en hiperinflación su poder de compra se diluía en cuestión de horas. Dejó de ser un medio de pago en efectivo, por el volumen de billetes que se tenía que tener para cancelar cualquier monto. Además, desde 2008 y hasta 2021 a la moneda le han quitado 14 ceros, para simplificar su uso. Perdió su reserva de valor, porque la gente dejó de ahorrar en bolívares y prefiere hacerlo en dólares.

¿Pero cuál es el camino que debe seguir Venezuela ante el ingreso de cada vez más divisas, por la recuperación que está teniendo la producción petrolera? Los economistas analizan este asunto con cautela:
Pros y contras de dolarizar:
Dolarizar puede abatir la inflación inmediatamente y llevarla a niveles de un dígito. El Banco Central de Venezuela (BCV), informó que la inflación de agosto fue 8,9%, (11 puntos por debajo de la de julio). Pero la inflación anualizada se ubica en 534%.
Dolarizar permitiría estabilizar los precios de los bienes y servicios, facilitando la planificación financiera, porque se frenaría en seco la depreciación del tipo de cambio. Se podría acceder a créditos en dólares y las personas tendrían capacidad de ahorro.
Pero Jesús Casique, economista, explicó que dolarizar no es una panacea, llega a ser felicidad a corto plazo.
«La gran desventaja de la dolarización es que el BCV pierde totalmente la autonomía monetaria y el margen de maniobra en la toma de decisiones. Cualquier adversidad o choque económico en los Estados Unidos impactaría de forma directa la economía venezolana, tal como ocurre en Ecuador», señaló.
Ecuador se dolarizó en el año 2000, lo hizo en medio de una crisis económica, tras registrar hiperinflación y una gran devaluación del sucre, su moneda nacional por siglos. En Latinoamérica, los otros países que están dolarizados son Panamá (1904) y El Salvador (2001).

En el mundo hay 11 países que han abandonado su propia moneda y han cedido toda su soberanía monetaria. «Si dolarizar fuese la gran solución, más países en el mundo habrían adoptado esta moneda», resaltó Casique. En Argentina se da una dolarización «espontánea», sus ciudadanos están acostumbrados a ahorrar y fijar los precios en dólares ante el devaluado peso argentino.
El billete verde tiene gran influencia en el comercio mundial. En 2025, el dólar representó el 50,2% de todos los pagos mundiales, según la Sociedad para las Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales (Swift). Además EE. UU. tiene las mayores reservas del mundo.
Entre las desventajas de dolarizar, está que al perder el país su autonomía monetaria, y al ser una economía tan dependiente de los ingresos petroleros, sus industrias nacionales podrían perder competitividad a la hora de exportar sus productos, porque se encarecerían, y eso dificultaría avanzar hacia una economía diversificada. «Venezuela se convertiría en una economía netamente importadora. Frente a socios comerciales vecinos, como Colombia o Brasil. Se fomentaría la importación en lugar de la producción nacional, perjudicando gravemente al sector empresarial», exclamó Casique.
La Academia Nacional de Ciencias Económicas (ANCE), en un pronunciamiento del 10 de septiembre, advirtió que «al quedar la política monetaria subordinada a las decisiones en materia de tasas de interés del Sistema de Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) que responde a sus prioridades en el manejo del ciclo económico, pueden resultar indebidamente restrictivas o expansivas en momentos inoportunos para Venezuela, agravando la vulnerabilidad del país frente a turbulencias internacionales».
Entre las consecuencias negativas de la dolarización, también está que el BCV perdería la potestad de inyectar fondos líquidos de emergencia al sistema bancario durante episodios de liquidez, según destaca la Academia Nacional de Ciencias Económicas (ANCE). Y que al perder el país la capacidad de ajustar el tipo de cambio, «los ajustes ante choques desfavorables necesariamente deben ejecutarse vía contracción del producto, deflación de salarios o incrementos en la tasa de desempleo».
¿Qué implica dolarizar?
Para que Venezuela pueda dolarizar su economía tendría que cambiar su Constitución, debido a que el artículo 318 establece que la unidad monetaria es el bolívar. E indica que es el BCV el que tiene la competencia exclusiva y obligatoria de emitir billetes y monedas de curso legal. Por lo tanto, ceder la soberanía monetaria a la Reserva Federal de EE. UU. exige derogar o cambiar ese artículo, llamando a un referendo o consulta popular.
El economista, Jesús Casique, también explicó que el país tendría que contar con reservas internacionales de alta liquidez. «Sin reservas sólidas ni crédito externo, emprender una dolarización formal sería sumamente riesgoso», advirtió.

Según cifras del BCV, en septiembre, las reservas internacionales de Venezuela se ubicaron en $12.804 millones de dólares. El país ha sufrido una caída libre de sus reservas debido al descenso que ha tenido su producción petrolera y las decisiones económicas tomadas en los últimos 27 años. En 2008, el país llegó a tener $43.127 millones de reservas.
«La gran mayoría de las reservas internacionales no son líquidas ni están disponibles de forma inmediata. Por ejemplo, los Derechos Especiales de Giro (DEG) ante el FMI no han sido liberados en su totalidad por falta de reconocimiento y confianza internacional; sólo se liberó un tramo menor de $346 millones. Aún le quedan los 3.295 millones de SDR (Derechos Especiales de Giro), que son más de $4.600 millones», precisó Casique.
Asimismo, de las 320 toneladas de oro de las reservas internacionales que poseía el país, sólo quedan disponibles 47 toneladas. «Los componentes de las reservas (efectivo, oro, bonos y DEG) han caído considerablemente», resaltó.
Para dolarizar la economía, Venezuela tendría que tener acceso a crédito o financiamiento externo y la nación tiene las puertas cerradas a los mercados internacionales, debido a que está en default (impago de su deuda externa) desde 2017.
Fortalecer el bolívar
Casique, quien es profesor universitario, cree que se debe fortalecer el bolívar en vez de eliminarlo, para que Venezuela no pierda su independencia monetaria. Y eso se logra acabando con el déficit fiscal.
El bolívar se fortalece eliminando el financiamiento inconstitucional del BCV a Pdvsa. Actualmente, el ente emisor financia 2.800 millones de dólares a la estatal petrolera. El déficit fiscal es la causa de la alta inflación.

«Esta práctica no es nueva, viene ejecutándose desde 2011, pero fue tomando fuerza hasta llevar al país en 2017 a hiperinflación. El problema de fondo es que se gasta más de lo que ingresa en Venezuela», reseñó.
Opina que Venezuela debe encaminarse hacia un programa macroeconómico holístico y de largo plazo, acompañado de la transparencia de las cifras. Hoy en día, las cifras financieras del país siguen en opacidad y son claves para brindar confianza a inversionistas. Eso sería un paso importante, para que la gente vuelva a tener confianza en el bolívar.
ANCE: se requiere de reformas institucionales
«El fondo del asunto no es únicamente si se dolariza o no en Venezuela. El problema central pasa por la recuperación de nuestras instituciones. De nada sirve cambiar de esquema monetario si no se pone freno al déficit fiscal ni al manejo institucional, o si no existen políticas estrictas contra la corrupción…Podríamos traer al mejor economista del mundo y aplicar la mejor teoría; pero si no tenemos instituciones sólidas, seguridad jurídica y transparencia, las políticas se diluyen. El problema estructural de Venezuela requiere leyes anticorrupción severas, instituciones creíbles y personal calificado al frente del Banco Central de Venezuela, el Ministerio de Finanzas y los órganos electorales», así lo considera Miguel Rojas, presidente encargado del Colegio de Economistas del estado Lara.

Tanto empresarios como la Nacional de Ciencias Económicas (ANCE), sugieren la vía de oficializar un régimen multimoneda, sin eliminar el bolívar, pero esto amerita de grandes reformas institucionales.
«Diseñar una trayectoria transparente de ajuste de las finanzas públicas mediante la reestructuración del Estado, la racionalización del gasto y una reforma tributaria equilibrada, reduciendo la dependencia del financiamiento extraordinario», sostienen los académicos de ANCE.
Asimismo, proponen conducir a Venezuela hacia un «régimen cambiario con una tasa de cambio única y flexible que logre estabilizar la economía a un nivel competitivo, evitando la sobreapreciación real y protegiendo la competitividad de los sectores productivos transables no petroleros».
Venezuela tiene desde 2003 un control de cambio, eso ha generado distorsiones como la aparición de un mercado paralelo y de una brecha cambiaria como consecuencia de una escasez de divisas en las mesas de cambio.
También se debe rescatar la autonomía del BCV y prohibir el financiamiento del déficit fiscal.
«Formalizar la convivencia del dólar y otras divisas duras con la moneda nacional en el sistema financiero y comercial, permitiría conservar las ventajas operativas del uso de estas divisas mientras se logra paulatinamente la recuperación de las funciones de la moneda nacional como unidad de cuenta y reserva de valor a medida que la inflación se reduzca a niveles internacionales», reseña ANCE, en un comunicado.
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