- El uso correcto de la inteligencia artificial (IA) y sus posibles consecuencias para la humanidad ha escalado los debates académicos y ha tomado protagonismo en la política.
- En enero de 2026, Elon Musk dijo que, para 2031, la IA superará por completo a los humanos.
La inteligencia artificial (IA) llegó para revolucionar el mundo. Desde hace años, la gran mayoría de empresas tecnológicas han dedicado gran parte de su presupuesto y su talento humano en desarrollar y perfeccionar herramientas que simplifican las tareas diarias aunque, en muchos casos, el rápido avance de estos programas termina generando pánico en la colectividad.
Programas para procesar documentos, software para editar videos o imágenes e incluso aplicaciones para escribir o investigar son algunas de las herramientas que se han popularizado recientemente en un entorno que cada vez es más digital, pero ¿es realmente una ventaja ser dependientes de la tecnología o la especie humana se está haciendo cada vez más inútil?
En el presente reportaje, el equipo periodístico de LA PRENSA, analizará las ventajas y desventajas de vivir en un entorno digitalizado. Recientemente, el tema de la IA fue tendencia en redes sociales por las declaraciones que hizo Jacob Coxon, exempleado de la empresa Antrópico, quien afirmó que, en estos momentos, el avance de la IA es tan grande que nadie puede garantizar que la herramienta siga obedeciendo a quien la creó.

Luego de esta denuncia en redes sociales empezaron a aparecer términos relacionados con el apocalipsis tecnológico instalando un miedo generalizado. Coxon dijo que, si no se frena el ritmo actual de progreso, existe una gran probabilidad de que «todos muramos en un futuro inmediato».
Evan Hubinger, responsable de alineamiento de Antrópico, se sumó a la denuncia que hace Coxon asegurando que existe al menos un 10% de probabilidad de que en las próximas décadas, la humanidad sea aniquilada por la IA.
Estos señalamientos no son nuevos. En 2014, Stephen Hawking advirtió en una entrevista con la BBC que la IA podría acabar con la raza humana. En la entrevista, el profesor menciona que los programas avanzados podrían rediseñarse a sí mismos de forma independiente.
Hawking dijo que las máquinas evolucionan mucho más rápido que los seres humanos y señala que las limitaciones biológicas dejarán a la especie humana en desventaja ante una superinteligencia.

Un año después, en 2015, fue Elon Musk el que se pronunció sobre el tema. En una entrevista, Musk llamó a la IA como «la mayor amenaza existencial para la civilización». Ese mismo año, Bill Gates dijo que «deberíamos tener miedo».
La evidencia documental confirma que estas no son percepciones aisladas. Una encuesta publicada en 2025 en los Estados Unidos revela que, en números, el 53% de los estadounidenses cree que es probable que la IA destruya a la humanidad. En ese mismo sondeo, el 63% de los encuestados cree que estos programas se volverán tan avanzados que los humanos no los van a poder controlar.
En 2022, el 52% de los estadounidenses se sintió más preocupado que entusiasmado por el crecimiento de la IA. Ese mismo año, en Reino Unido, el 74% de las personas encuestadas dijeron que el gobierno debería impedir que una «superinteligencia» se cree a gran velocidad.
Entre la negación y el pánico hay un territorio incómodo, pero real. No hay evidencia de que una IA vaya a exterminar a la humanidad. Sí hay evidencia de comportamientos que, si fueran humanos, los llamaríamos inquietantes:
Una investigación de diciembre de 2024 encontró que, algunos modelos avanzados, ocultan capacidades, desactivan mecanismos de supervisión y se «autoexfiltran» a otros sistemas, en escenarios entre el 0,3 y el 10% de los casos. Son cifras pequeñas pero, al final, representan algún riesgo.

En abril de 2026, Idoia Salazar, especialista en IA, dijo que no se le puede seguir poniendo parche a la verdad, porque vamos enrumbados a un apocalipsis tecnológico.
En su argumentación, Salazar valora el uso de las herramientas tecnológicas porque hacen mejor al ser humano; sin embargo, le preocupa el uso que le están dando en algunos casos.
«Si empezamos a delegar cada vez más en estos sistemas, vamos a dejar de tener agilidad mental y nuestro cerebro al igual que nuestros músculos dejarán de estar en forma. Al final será muy fácil de manipular y esto es un problema», dijo.
El posicionamiento que tienen, al día de hoy estas herramientas, hace que muchos pronostiquen cómo, cuándo y dónde será el desenlace de la humanidad, como la conocemos. En enero de 2026, Elon Musk, volvió a hablar del tema y dijo que, para 2031, la IA superará por completo a los humanos.
¿Esto qué significa? Musk básicamente asegura que los programas tecnológicos superarán las habilidades cognitivas de las personas en un lapso de cinco años lo que, a su vez, terminará abriendo paso a lo que, desde ya, es llamada «la superinteligencia», una herramienta que, según expertos, ya no podrá ser controlada por los humanos.

Musk dice que los próximos modelos serán capaces de razonar, aprender y tomar decisiones de forma autónoma.
En EE. UU. hay un debate político y social
El uso correcto de la inteligencia artificial (IA) y sus posibles consecuencias para la humanidad ha escalado los debates académicos y ha tomado protagonismo en la política.
En Estados Unidos, por ejemplo, los senadores demócratas han empezado a alertar sobre los peligros que, según ellos, representan las nuevas tecnologías mientras que, los republicanos, sugieren que esas preocupaciones son exageradas y que es necesario adentrarse en el terreno tecnológico para ganarle la carrera a los rusos o chinos.
De este modo, el debate está planteado en el plano político y social. El tema de la IA no se limita únicamente a creer que la humanidad puede ser destruida por estas herramientas, sino que, además, representa una forma de control geopolítico.
Este «enfrentamiento» hace que muchos expertos consideren que sea necesario que la carrera por ver quién desarrolla más rápido y mejor algunos programas, haga que el crecimiento de esta tecnología no sea segura.

Aunque la premisa suene a película de ciencia ficción, en la comunidad científica hay una sincera preocupación por el desarrollo de herramientas que están tan bien estructuras y crecen con tanta velocidad, que no obedecen a los comandos que entregan los seres humanos.
Por ahora, esta advertencia ha sido desestimada por Donald Trump, actual presidente de los Estados Unidos, quien por el contrario aplaude el desarrollo de la IA. El dirigente republicano sostiene que esto traerá muchos beneficios económicos para la nación norteamericana y fijará una postura de superioridad ante el mundo.
Los asesores económicos de Trump, también impulsan abiertamente una campaña en pro de potenciar el desarrollo de nuevas tecnologías.
Aunque ciertamente un grupo importante de investigadores considera que la amenaza de la IA es real, otro grupo de personas sostiene que es muy poco probable que los programas tecnológicos terminen acabando con la humanidad como la conocemos.
En este punto, algunos de los expertos consultados señalan que no hay evidencia científica de que estos sistemas tengan la capacidad de generar un apocalipsis y que, lamentablemente, algunos sectores han satanizado una herramienta que, en un principio, nació para potenciar las habilidades humanas.
En todo caso, el llamado que hacen los expertos es a darle un uso correcto a la IA. De acuerdo con algunos informes, en algunos casos, se han reportado casos relacionados con problemas mentales o complicaciones de salud por el uso de usar estas herramientas como un centro de consulta médica.

Este último punto es tan delicado, que incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió sobre el uso de la IA para diagnósticos y tratamientos. El mal uso que se le puede dar a los programas termina siendo algo riesgoso para las personas, por lo que el llamado que hacen las autoridades médicas es a que no sustituyan el conocimiento humano por programas que no fueron hechos para cumplir la función de un médico.
Volviendo a la pregunta planteada al principio de este reportaje, ¿puede la inteligencia artificial ser un arma apocalíptica para la humanidad? Es una pregunta que sólo el tiempo puede responder.
Por ahora, hay dos posturas muy opuestas que se han popularizado en redes sociales. En primer lugar están los que argumentan que crear una herramienta tan poderosa que el hombre no pueda controlar es un riesgo para todos, mientras que, por el otro lado, hay quienes señalan que estos programas sólo sirven para potenciar el conocimiento de la humanidad.
Modelos de la IA se han inventado un lenguaje propio
La inteligencia artificial (IA) es capaz de crear su propio idioma para poder comunicarse sin que los humanos la entiendan. Esa es la conclusión a la que llega el laboratorio Emergence que ha desarrollado un experimento, en el que los agentes de IA crearon de forma espontánea un idioma que sólo comprenden ellos.
De acuerdo con la información que han publicado diversos medios de comunicación, ningún ser humano le dio instrucciones lingüísticas al respecto, pero de forma individual, los agentes de IA presentes en el experimento empezaron a crear palabras que sólo ellos entendían.
Este experimento viene a reforzar las denuncias que la comunidad científica viene haciendo desde hace meses: llegará un momento en el que los humanos no podrán controlar a las máquinas.

Este descubrimiento evidencia que la IA está entrando en un terreno desconocido hasta ahora. El hecho de que muchos de estos programas puedan desarrollar abiertamente un lenguaje propio es aterrador.
En medio del experimento, los seres humanos podían ver las palabras que los modelos de IA intercambiaban, pero era imposible de entender. Se espera que los experimentos de este tipo continúen.
China busca el control
Ante las denuncias y la preocupación que ha demostrado la comunidad científica por el rápido avance de la inteligencia artificial (IA) y la sensación de que en poco tiempo los humanos no podrán controlar a las máquinas, China ha planteado la necesidad de crear una especie de código de seguridad o barrera de protección para evitar la filtración de datos.
En este punto, los desarrolladores chinos señalan que es necesario entrenar al algoritmo para evitar que la información que suministran las personas se filtre o sea utilizada en contra de los mismos usuarios.
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