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viernes, 11 septiembre 2026
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El espejismo de la abundancia: Venezuela es rica en agua, pero el 81% de sus hogares sufre escasez

A pesar de ser el noveno país con más agua dulce del planeta, el 81% de los hogares en Venezuela carece de un suministro continuo debido al colapso de la infraestructura.

  • Venezuela cuenta con una enorme riqueza natural en agua dulce, pero la falta de mantenimiento e inversión mantiene a ocho de cada diez hogares sin un servicio regular.

Venezuela es el noveno país con más agua dulce del planeta, pero el 81% de sus hogares no tiene acceso a un suministro diario y continuo. Mientras las autoridades hablan de “logros”, las redes sociales se inundan de denuncias de comunidades enteras que hablan de la operatividad de un servicio que, en teoría, debería ser uno de los más estables del país.

Por sus 916.445 kilómetros cuadrados de territorio corren cerca de un millar de ríos y yacen importantes reservas de aguas subterráneas que generan una cantidad de recursos hídricos aprovechables estimado en 93 millones de metros cúbicos al año.

Datos aportados por Provea señalan que, en cuanto a reservas de agua dulce, Venezuela sólo es superada por Brasil, Rusia, Canadá, China, Indonesia, Estados Unidos, Bangladesh y la India. Sin embargo, esa abundancia natural se convierte en una cruel paradoja cuando se observa la realidad cotidiana de sus habitantes.

La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) 2025, presentada en mayo de 2026 por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), revela una brecha abismal: aunque el 78% de las viviendas cuenta con conexión formal a tuberías, apenas el 19% de la población disfruta de un suministro diario y continuo.

Infraestructura en ruinas

Esto significa que ocho de cada 10 venezolanos no tienen agua potable de forma regular en sus hogares. Una cifra que, lejos de mejorar, empeora año tras año.

Para contextualizar esto, es importante mencionar que la crisis del agua en Venezuela no es un problema de sequía, sino de infraestructura abandonada y ausencia de mantenimiento.

Hacia el año 2000, Venezuela tenía sistemas de agua con capacidad para producir y distribuir 160.000 litros de agua por segundo. Ahora sólo puede bombear 55.000 litros por segundo. Una caída del 65,6% en su capacidad operativa.

La razón es clara: la falta de mantenimiento e inversión en el sector. Un informe de la organización Monitor Ciudad confirmó que sólo se ejecutó el 34,2% de los 6.426 millones de dólares aprobados entre 2002 y 2015 para planes y mejoras de la estatal Hidrocapital. “En la práctica, el 70% de los recursos se perdieron” , afirmó Jesús Armas, director de Monitor Ciudad.

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El colapso de los acueductos y el impacto cotidiano

Los números del colapso son demoledores: se registra una caída en cantidad de agua distribuida en 85,7%, el déficit operativo en plantas de potabilización alcanza el 99,3%, la caída en recolección de aguas servidas es de 74%.

Mientras que en aguas residuales tratadas sólo es de 28% (objetivo ODS: reducir a la mitad). Hay una pérdida de agua por fugas (Non-Revenue Water) del 62% (vs. 42% promedio en Latam).

Grandes sistemas como el Acueducto Regional del Centro (SRC), así como el Tuy I, II y III funcionan a menos del 50% de su capacidad, debido al abandono operativo. De acuerdo con reportes hechos por diversos medios de comunicación,  el sistema Tuy III, responsable de abastecer aproximadamente al 55% de la población metropolitana de Caracas, ha sufrido paradas programadas y fallas eléctricas recurrentes que dejan sin agua a decenas de parroquias.

Este caso puntual se extiende a todo el territorio nacional. La Encovi 2025, con una muestra de 11.352 hogares entrevistados entre marzo y junio de 2025, dibuja un panorama desolador sobre la frecuencia del servicio.

El espejismo de la abundancia: Venezuela es rica en agua, pero el 81% de sus hogares sufre escasez

Cuando el agua se vuelve un lujo

Sólo 19% recibe agua diaria y continua, el 10% recibe agua diaria, pero intermitente, el 60% tiene agua sólo varios días a la semana, el 11% recibe agua una sola vez por semana, mientras que el 22% no tiene acceso a acueducto y debe recurrir a pozos, camiones cisterna, agua de lluvia u otras fuentes.

Ni siquiera la población con más recursos se salva. Las fallas son sistémicas, transversales a toda la sociedad.

Con el colapso del servicio público, el agua se ha convertido en un bien de lujo que se comercializa en dólares, inaccesible para una población donde el salario mínimo mensual ronda los 0,17 centavos de dólar.

Es importante mencionar que en Venezuela todo está dolarizado. Una cisterna estándar equivale a 24 o 36 veces el salario mínimo mensual. Los recargos por zonas de difícil acceso oscilan entre 20 y 30 dólares adicionales. Los servicios “para ya” o en horario nocturno incrementan el costo considerablemente.

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Protestas y reclamos que se multiplican en la web

La crisis del agua es uno de los principales detonantes de la conflictividad social en Venezuela. Según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS), de las 5.226 manifestaciones registradas en el país durante 2024, 2.508 correspondieron a razones de los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales   (Desca). Específicamente, 335 protestas ciudadanas se produjeron por la falta de acceso al agua potable, el segundo motivo de protestas por servicios básicos, trata de problemas eléctrico (513 manifestaciones).

En el primer semestre de 2025, el OVCS registró 47 protestas por falta de agua potable y otras 47 por colapso de aguas servidas, en un contexto donde la conflictividad social disminuyó un 48% respecto al año anterior, no por mejora en las condiciones de vida, sino por la profundización de las tensiones sociales y políticas.

En redes sociales, la situación es igual de crítica. Las denuncias no paran. Usuarios de Twitter, Instagram y TikTok documentan diariamente.

Entre las denuncias se encuentran semanas sin agua en sectores de Caracas, Miranda, Zulia, Anzoátegui, Falcón, Lara y Nueva Esparta.

Tomas improvisadas de tuberías matriz, colas interminables en los pocos puntos de distribución, agua de color marrón o con olor cuando finalmente llega por las tuberías.Además de desbordamiento de cloacas que contamina calles y viviendas.

Según el Centro de Divulgación del Conocimiento Económico (Cedice), las entidades del país con mayores incidencias en materia de agua son: Nueva Esparta por crisis severa por dependencia de desalinización; Anzoátegui, colapso de acueductos regionales; Falcón, sequía crónica y falta de infraestructura; Aragua, contaminación del Lago de Valencia; Lara, sistemas de bombeo obsoletos; Zulia, fallas eléctricas que afectan el bombeo; Miranda, dependencia del sistema Tuy; Distrito Capital, sobrepoblación y tuberías colapsadas.

El Lago de Valencia, en la región central, presenta un caso emblemático de abandono: su saneamiento está detenido, las aguas servidas sin tratar contaminan la cuenca, y el proyecto de rehabilitación de la planta La Mariposa presenta deficiencias estructurales que afectan a millones de personas en Aragua, Carabobo y Cojedes.

Venezuela vive una de las crisis hídricas más severas de su historia, en un país que debería ser un ejemplo de abundancia. La combinación de mala gestión de los recursos hídricos, infraestructura deteriorada, contaminación y cambio climático ha creado una tormenta perfecta que afecta a millones.

Planificación urbana deficiente y hospitales secos

Las denuncias que siguen apareciendo en redes sociales confirman que no hay garantías de mejoras inmediatas en un sistema que clama por una reestructuración profunda.

En este apartado, hay que mencionar que el desorden con el que han ido creciendo las ciudades en el país termina siendo determinante para, de alguna manera, explicar el hecho de que en Venezuela tantas comunidades tengan problemas con el agua.

El simple hecho de no contar ahora mismo con una planificación urbana, hace que sea muy cuesta arriba poder localizar y referenciar las necesidades de cada hogar en Venezuela.

Esto termina generando un problema mucho mayor, porque la escasez de agua se explica desde una crisis estructural única. Al final, de nada sirve que el país cuente con tantos recursos hídricos si esto no se traduce en beneficios para las comunidades.

El punto más crítico de esta situación se evidencia con las fallas del servicio en los hospitales del país. Aunque no hay datos actualizados, las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) dejaron de publicar sus balances anuales, algunas estimaciones señalan que el 70% de los hospitales en Venezuela tienen problemas con el suministro de agua.

¿Qué significa esto? En números hay que decir que siete de cada 10 instituciones de salud no cuentan con agua para poder mantener limpias sus instalaciones, lo que significa que los familiares de pacientes hospitalizados deben resolver comprando en las calles botellones de agua para poder aportar a la institución.

En Lara, por citar un ejemplo, los medios de comunicación han documentado cómo el Hospital Central de Barquisimeto se ha quedado sin el servicio en más de una ocasión. En Aragua, Portuguesa y Carabobo, también se han documentado denuncias de este tipo.

El contraste regional frente al resto del continente

En el panorama global, los números también son impactantes. Cuando se hace una comparativa de Venezuela con otras naciones, la crisis toma otras dimesiones.

Datos de organizaciones internacionales señalan que, en Colombia, por ejemplo, el 73% de la población recibe un servicio de agua constante. Esto significa que al menos 37 millones de colombianos gozan de un servicio constante.

La cifra contrasta de forma tremenda con el 19%  de la población que, en teoría, recibe el servicio en Venezuela.

Argentina es otro de los países que está muy por encima de la media nacional. Datos recopilados para este reportaje señalan que en Argentina el 84 u 85% de la población goza de un servicio de agua constante.

Datos de 2024 indican que Bolivia, también tiene mayor cobertura en cuanto al servicio de agua potable. Datos oficiales indican que cerca del 87% de la población cuenta con un suministro constante.

Lo curioso en estos últimos dos casos es que ni Argentina ni Bolivia cuentan con tantos recursos naturales como Venezuela, lo que confirma que el hecho de t ener abundancia de recursos no suministra calidad de vida, si estos no son administrados de forma correcta.

Los números mostrados a lo largo de este texto confirman una realidad que ha sido minimizada por las autoridades gubernamentales desde hace años: hay una crisis estructural que afecta profundamente el acceso al agua potable.

Aunque desde el Gobierno nacional se habla de una inversión constante, la evidencia documental confirma que cada vez es mayor el porcentaje de la población que se queda sin el servicio de agua en el país.

Esta realidad ha sido caldo de cultivo para el incremento de las manifestaciones en todo el país y es que, además de lidiar con problemas en otros servicios como el eléctrico, las personas han empezado a comprar agua en las calles para solventar el problema que se genera a partir de una mala administración. La crisis en este sentido es tan evidente, que hay comunidades enteras que pasan meses sin recibir una sola gota en el suministro, a pesar de contar con la estructura para su abastecimiento.

En redes sociales, los afectados denuncian que hay zonas en donde el agua llega un día a la semana y muchas veces no pueden disfrutar del servicio porque no hay energía eléctrica y las bombas no funcionan.

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