- Casas históricas de Barquisimeto se encuentran en un estado crítico de abandono y destrucción debido a los elevados costos de restauración, las trabas burocráticas y la falta de financiamiento por parte del Estado.
- Esto ha puesto en riesgo irreversible el patrimonio arquitectónico de la ciudad.
Conservar una casa antigua del casco histórico de Barquisimeto se ha convertido en un reto que pocos propietarios pueden afrontar. Restaurar un inmueble patrimonial implica asumir elevados costos, y resulta casi imposible cumplir con una serie de permisos establecidos por el Instituto del Patrimonio Cultural (IPC) y otras instituciones, según especialistas. Eso ha contribuido a que se haya perdido más del 70 % de esas edificaciones protegidas durante las últimas cuatro décadas.
Para Yuyita de Chiossone, miembro de la fundación «Amigos del Casco Histórico» y propietaria de un inmueble en la zona, las dificultades comienzan cuando desean realizar cualquier reparación y no es posible porque estas edificaciones no pueden ser intervenidas como cualquier otra construcción, ya que la modificación debe ajustarse a criterios de conservación y contar con las autorizaciones de los organismos correspondientes.
Chiossone explicó que a esto se le suma el elevado costo que representa restaurar materiales, estructuras y elementos arquitectónicos originales, una inversión que, según indicó, muchos propietarios no pueden asumir por cuenta propia.
«Por ejemplo para la caña brava que va en el techo de las viviendas se requiere una permisología, que solo la da el Ministerio de Ecosocialismo», indicó Chiossone.
En un recorrido que realizó el equipo del Diario de Lara, LA PRENSA, se observó el estado actual de las casas, que están en la carrera 16 y 17, entre calles 22, 23 y 24, que concuerda con lo que relató Chiossone, al decir que están «en desidia».

Deterioro que amenaza la memoria
«Me duele el alma ver como el patrimonio de cinco generaciones se está perdiendo, una casa que fue del general Juan Bautista Rodríguez prócer venezolano del siglo XIX», resaltó la directora de «Amigos del Casco Histórico».
Es la propiedad de la familia Chiossone de 1.372 metros cuadrados, que poco a poco ha ido desapareciendo porque las paredes se derrumban.
Así como la historia de la familia Chiossone hay otras que la desidia trata de borrar. El techo de la casa donde vivió su niñez y parte de su juventud el poeta Rafael Cadenas se está cayendo; además, las paredes también muestran el peso del abandono.
Esto ha sido motivo para que tanto escritores como cultores denuncien la falta de interés que existe no solo por esta vivienda, sino por otras en la misma manzana. Estas edificaciones están entre instituciones públicas y privadas, hoteles y ventas de golosinas.
El estado crítico en el que se encuentran las casas del caso histórico de Barquisimeto ha sido denunciado desde hace más de una década, pero la preocupación creció luego de los movimientos telúricos del pasado 24 de junio, pues para muchos de los propietarios y especialistas, las grietas se acentuaron.

Historia que desaparece
El costumbrista e investigador Iván Brito explicó que la poligonal del centro fundacional de Barquisimeto fue creada mediante un decreto presidencial promulgado en el año 1983 y comprendía alrededor de 150 lotes, con casas y otras propiedades de valor patrimonial. Sin embargo, aseguró que actualmente sobreviven menos de 39 inmuebles.
«¿De qué nos habla eso? De la indiferencia, la indolencia, la inconsciencia y la falta de cultura que hemos tenido los barquisimetanos con respecto a nuestro patrimonio cultural», lamentó Brito.
El costumbrista resaltó que el deterioro de estas edificaciones no responde sólo al paso del tiempo. Consideró que el principal problema ha sido la falta de aplicación de las normas destinadas a protegerlas.
A pesar de contar con un decreto presidencial, la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural, el artículo 99 de la Constitución, el Instructivo para el Uso y Manejo del Patrimonio Cultural y la Ley Orgánica de la Cultura, el casco histórico sigue desatendido, destacó Brito.
Además, recordó que la ley establece que el Estado venezolano, mediante el IPC, debe facilitar mecanismos de financiamiento para que los propietarios puedan conservar sus inmuebles.
«Esa disposición nunca se ha materializado en Barquisimeto. Todos los particulares están indefensos. La ley dice que el Estado está obligado a buscar formas de financiamiento para ayudar a la manutención de los inmuebles declarados patrimonio cultural y eso aquí nunca se ha cumplido», señaló el costumbrista.

Voces de alerta ante el abandono
Raúl Azparren, ingeniero y presidente de «Amigos del Casco Histórico», contó que luego del terremoto estuvieron en conversación para visitar estas viviendas y ver el estado en el que se encontraban.
Sin embargo, Azparren considera que el deterioro del casco histórico es un problema mucho más antiguo. Para el ingeniero es necesario que se apliquen políticas permanentes de conservación que eviten la desaparición del patrimonio arquitectónico de la ciudad.
«Lo que queda del casco histórico es lo único que habla de nuestra arquitectura y construcción tradicional venezolana. Si no se actúa ahora, Barquisimeto seguirá perdiendo parte de su historia», comentó el investigador Brito.
Hay edificaciones que mantienen sus fachadas intactas, pero sus áreas internas están en desuso desde hace años, así como otras infraestructuras que permanecen con los candados puestos.
«Es triste como poco a poco todo va desapareciendo. Hay fachadas que estan en buen estado y muchos pensaran que por dentro está así, pero no. Ojalá los gobernantes hagan algo por la historia», comentó José Oviedo, habitante del barrio La Feria.
Julio Gutiérrez, presidente del Colegio de Ingenieros del estado Lara, sostuvo que por ahora no han hecho inspecciones en el Casco Histórico de Barquisimeto, sin embargo, tienen previsto realizar una revisión al Ateneo de Barquisimeto en los próximos días.
Además, comisiones de ingenieros y arquitectos también han evaluado templos patrimoniales, entre esos la iglesia San Francisco de Asís, frente a la plaza Jacinto Lara.
Gutiérrez recalcó que se deben realizar y aumentar las inspecciones postsismos, formando brigadas de ingenieros civiles, que trabajen coordinados con la Comisión Presidencial para la Evaluación de Habitabilidad de Infraestructura.
Días atrás, durante un conversatorio el ingeniero indicó que es fundamental hacer inspecciones y reforzamientos, en edificaciones, especialmente las estructuras tipo antiguo I, y antiguo II o tipo cajetón, que se hicieron hace más de 60 años, antes de que existiera una norma para construcciones sismo resistentes, y se encuentran en zonas de alto riesgo de terremotos.
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