- Tras dos semanas de intensas labores, rescatistas hallaron los restos de Lucas Gámez junto a dos de sus familiares en Caraballeda.
- El caso del niño argentino-venezolano se había convertido en un símbolo de las desapariciones ocasionadas por los terremotos en La Guaira.
Luego de catorce días de continuas labores de búsqueda, a las 5:00 de la tarde de este miércoles 8 de julio, fue hallado sin vida el cuerpo de Lucas Gámez, un niño de 9 años nacido en Buenos Aires, de padres venezolanos. El menor se encontraba bajo las ruinas de las Residencias Miramar, ubicadas en Caraballeda, estructura que colapsó a causa de los sismos registrados el pasado 24 de junio en el estado La Guaira. Junto a él, también fueron encontrados los cuerpos de dos de sus familiares.
El hallazgo fue realizado por brigadas de rescatistas provenientes de Brasil, quienes trabajaban en la zona en coordinación con equipos de El Salvador. Los operarios lograron el acceso tras cavar un túnel que los condujo al piso donde se ubicaba el departamento de las víctimas. Días antes, la madre del menor había informado que en esa área específica se había detectado una “fuente de calor corporal a 10 metros de profundidad” entre los restos de la edificación.
Lucas se encontraba en La Guaira con sus tíos
Lucas había viajado al litoral junto a sus tíos para disfrutar del día feriado. Según la reconstrucción de los hechos, el grupo familiar regresaba al departamento escasos minutos antes de que ocurriera el primer temblor. Debido a lo confuso de la información inicial, las autoridades y familiares no habían podido determinar con exactitud la ubicación de las víctimas al momento del desplome del edificio.
El estado La Guaira fue el epicentro de la emergencia sísmica, dejando como saldo múltiples estructuras colapsadas y barriadas destruidas. La desaparición de Lucas captó la atención internacional y se convirtió en un emblema del dolor de cientos de familias afectadas.
El nivel de conmoción por su caso se evidenció el pasado lunes 6 de julio, fecha en la que el niño cumplía 9 años; en medio de la tragedia, sus familiares y allegados se congregaron frente a los escombros del edificio para cantarle cumpleaños con una torta, un hecho que tuvo amplia repercusión en los medios de comunicación y redes sociales de Venezuela y Argentina.

