- Diversos institutos y Geólogos de Alemania y Estados Unidos apoyarán el monitoreo tectónico en el país; el objetivo es comprender el evento sísmico y analizar la vulnerabilidad estructural que afectó al litoral.
Unos 500 equipos entre estaciones sismológicas de banda ancha y de nodos sísmicos (dispositivos portátiles para registrar vibraciones y ondas), podrían llegar a Venezuela en las próximas semanas para estudiar con mayor precisión las zonas donde ocurrieron los dos terremotos, en donde se están registrando réplicas y la devastación en el estado La Guaira. Así lo informó Michael Schmitz, doctor en geofísica y profesor titular de la UCV y la Universidad Simón Bolívar.
Los académicos solicitaron ayuda internacional para lograr un registro sismológico preciso. Un grupo de Geólogos de Alemania instalará 20 estaciones sismológicas de banda ancha para documentar las réplicas en la zona de San Felipe, estado Yaracuy.

Cooperación internacional con geólogos
La Universidad de Texas en El Paso (UTEP) y la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos, acordaron enviar 30 estaciones sismológicas adicionales. Además habrá 180 equipos compactos llamados «nodos».
«Y la Asociación Internacional de Sismología y Física del Interior de la Tierra (Iaspei), enviará un grupo de evaluación conformado por científicos chinos que traerán otros 300 equipos. En total, vamos a tener 500 equipos de registro de diferente índole. Esto nos va a permitir entender mejor la tectónica de la zona central, que ha tenido muy poca sismicidad en los últimos 100 años», precisó.
Propone que el doblete sísmico sea llamado «Terremoto de La Guaira» y no de Yumare, donde ocurrió el segundo epicentro de magnitud 7.5, debido a que la mayor liberación de energía se registró a 200 kilómetros del este de la Gran Caracas, pero los daños más grandes que han enlutado a más de 3500 familias y que han dejado entre 60 mil y 80 mil desaparecidos, ocurrieron a casi 300 kilómetros de los epicentros.
Afirma que hay dos definiciones de epicentro: la primera es que es el punto de inicio del movimiento sísmico, donde se miden las primeras ondas. En este caso, Funvisis registró el primer epicentro de magnitud 7.2 en el municipio Veroes, a 20 minutos de San Felipe, y el segundo de 7.5 en Yumare, también estado Yaracuy.
Pero hay una segunda definición de epicentro que la da el Global Centroid-Moment-Tensor (CMT) de la Universidad de Columbia en EE. UU., que ha localizado la mayor parte de liberación de energía justo frente a las costas de La Guaira, específicamente al oeste de Catia La Mar.
«Yo no discuto que empezó con un sismo de magnitud 7.2 en la falla de Boconó. Inmediatamente se activó la falla de al lado, que es Morón, que apenas tiene cinco kilómetros de distancia. Por ese primer golpe se activó esa falla que estaba también a punto de romper, y esta transmitió su energía a San Sebastián, que corre netamente de este a oeste y es el límite entre la placa del Caribe y la Sudamericana. En Boconó y Morón el movimiento de la placa ha sido de menos de medio metro, pero sobre San Sebastián, frente a La Guaira, fue de entre uno y dos metros», explicó.

Daños en La Guaira
Mencionó los tres factores que han hecho que la devastación por el doblete sísmico sea tan severa en La Guaira, donde se encuentran la mayoría de los edificios colapsados que ascienden a más de 180 y con daños estructurales a más de 800.
La primera razón es que la aceleración o vibración del suelo fue extremadamente alta, superior a lo que exige la norma sísmica nacional, la Covenin 1756 de 2019.
El segundo es la vulnerabilidad de los suelos. Donde hubo mayor colapso y cifras mortales, es donde se registra un efecto de la cuenca sedimentaria.
«Si ponemos edificios altos en una cuenca profunda se generan efectos de resonancia que pueden amplificar las ondas hasta tumbarlos, como pasó en Los Palos Grandes… Pensamos que eso mismo pasó en Caraballeda, donde hay una cuenca muy profunda de 400 metros de sedimentos», precisó.
También se registró un efecto de licuación del suelo. «Se dio una licuación del suelo, principalmente en los primeros 20 metros. Si tienes una arena o un suelo de granulometría fina saturado de agua, ocurre lo mismo que cuando juegas en la playa: bates la arena mojada y se convierte en líquido. Cuando la onda sísmica choca contra esa arena confinada, esta pierde su capacidad de soporte», argumentó.
Y la tercera razón es la vulnerabilidad de las edificaciones. En Los Palos Grandes hubo edificios colapsados que se construyeron antes de 1967, año en que Venezuela comenzó a tener una norma sísmica.
«En La Guaira hubo edificios que no cumplían con las normativas actuales o que no tuvieron una inspección rigurosa durante su construcción», sostuvo.

