- El impacto de los recientes sismos en Venezuela alteró drásticamente la geología costera de Galfa en Trinidad, elevando el terreno en cuestión de segundos y dejando especies marinas varadas.
Los fuertes terremotos que sacudieron recientemente a Venezuela han generado un impacto directo en la geografía de la vecina isla de Trinidad. Específicamente, en la costa suroeste del territorio trinitense, se registró una elevación anómala del terreno que trajo consigo la perdida masiva de especies marinas, un evento que deja en evidencia la vulnerabilidad de la región ante eventos telúricos de gran magnitud.
De acuerdo con las investigaciones de campo lideradas por el geocientífico Xavier Moonan, diversas secciones de la costa de Galfa, en la localidad de Cedros, sufrieron una elevación de aproximadamente seis metros a causa de los potentes terremotos del pasado 24 de junio. Esta área documentada se encuentra a tan solo 11 kilómetros de las costas venezolanas, territorio del cual Trinidad se separó hace unos 7.000 años por el aumento del nivel del mar.

Geología alterada
El repentino cambio geológico dejó a diversas especies marinas, como rayas, cangrejos y peces, varadas muy por encima de la nueva línea costera. «El desplazamiento ocurrió en cuestión de segundos. Cientos de animales murieron en esa playa en cuestión de segundos», detalló Moonan durante sus inspecciones en el sitio.
El especialista aclaró que esta drástica modificación del paisaje no obedece a ninguna actividad volcánica. Por el contrario, el prolongado movimiento sísmico provocó la desestabilización de las laderas, lo que derivó en deslizamientos que empujaron hacia arriba tanto la costa como el lecho marino adyacente. Además del impacto ecológico, la falla geológica ha causado grietas en las vías de comunicación y daños reportados en al menos una propiedad.

Atrae a curiosos
La magnitud del evento ha sido respaldada por otros investigadores, como la profesora Alexandra Gray, especialista en Geociencias de la Universidad de Trinidad y Tobago, quien documentó un desplazamiento de tierra de unos dos metros en la comunidad costera de L’Envieuse. La alteración del suelo ha atraído a cientos de curiosos con el objetivo de buscar pirita, un mineral conocido como «oro de los tontos», que quedó mucho más accesible tras el levantamiento.

