En los hospitales públicos de Barquisimeto hasta la sangre se paga. De acuerdo con lo denunciado por familiares de pacientes con alguna enfermedad crónica o degenerativa, cada vez que una persona necesita una transfusión sanguínea hay que buscarla en algún centro privado porque los bancos de sangre de instituciones públicas no tienen.
La información suministrada por los consultados refiere que, en la actualidad, las personas pueden gastar entre 80 y 85 dólares por una bolsa de sangre en las instituciones privadas. Este monto, por lo general, siempre es mayor porque, rara vez, una persona que necesite transfusión de sangre sea suficiente con una sola bolsa.
Magali Rojas, familiar de una paciente oncológica, mencionó que el problema no está sólo en conseguir la sangre, sino que además, es necesario llevar donantes a estas instituciones. «Aunque se pague, eso es algo que se tiene que reponer. En algunas instituciones cercanas al Hospital Central te permiten llevar luego a los donantes, pero hay otras en las que exigen a las personas donadoras para poder entregar la bolsa de sangre», comenta.

Compran sangre porque no pueden esperar
Rojas explica que, en muchas ocasiones, los familiares de pacientes hospitalizados se ven en la necesidad de comprar estas bolsas de sangre al no poder esperar a que instituciones, como el J.J. Boada (el banco ubicado en el Hospital Central Antonio María Pineda) estén laborando, ya que estas no trabajan de noche cuando se presenta alguna crisis médica.
«Uno no puede dejar que el familiar se muera, hay que resolver como sea», dice.
Para efectos de este reportaje, el equipo periodístico de LA PRENSA intentó conversar con la directiva del J.J. Boada que funciona en el Hcamp, pero esto no fue posible. Algunos de los trabajadores de este servicio dijeron que el problema radica, principalmente, en los espacios para el almacenamiento, pues no cuentan con los equipos necesarios.
Esta situación también ocurre en otras instituciones, como el Hospital Pastor Oropeza en donde las personas decían que la sangre es para unos pocos.

El evidente colapso de estas instituciones obliga a los familiares y pacientes a recurrir a centros privados para las transfusiones. Las personas con heridas graves por un accidente o los pacientes oncológicos serían los más afectados con esta situación.

