En las esquinas de cualquier calle en Venezuela, el drama económico se juega en tres tableros simultáneos: una inflación galopante, una crisis eléctrica que no permite a las personas trabajar y el precio del dólar que se bifurca entre dos realidades irreconocibles.
Aunque algunos índices internacionales hablan del crecimiento de varios indicadores, como el Producto Interno Bruto (PIB), la realidad de muchos venezolanos transcurre entre la necesidad de exorcizar a estos tres fantasmas que parecen empeñados en seguir destruyendo a la maltrecha economía venezolana.

Luis Oliveros, economista y decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Metropolitana (Unimet), resume estos tres aspectos como los tres puntos más importantes a resolver en Venezuela y es una opinión que comparten otros especialistas en el tema.
De acuerdo con los expertos, la marcada crisis estructural que hay en el país hace que sea imposible hablar de estabilidad o normalización. En este punto, expertos consultados hablan sobre comportamientos atípicos que están directamente relacionados con el patrón inflacionario.
¿Por qué pasan estas cosas en un país que cuenta con una de las mayores reservas petroleras del mundo? Aunque parezca ilógico, el problema radica en los mismos ingresos derivados de la venta petrolera.
Liuba Malpica, economista consultada para este reportaje, explica que al contar con un Estado que tiene acceso libre a la entrada de divisas se distorsiona la realidad económica, porque no hay forma de regular al gobierno. «Desde allí, el comportamiento es atípico», dice.
La especialista menciona que la dinámica cambiaria es restrictiva en Venezuela y eso termina generando mesas de cambio paralelas que, a su vez, genera desconfianza colectiva.
«Esto es un problema que no se va a solucionar a corto plazo, eso es algo que no veo factible. Hay intencionalidad del productor porque quiere vender, quiere generar riquezas y eso se logra vendiendo para generar lo que se conoce como un flujo de caja, pero el problema es que no hay claridad, no hay confianza y, aunque se esté pasando por una reestructuración institucional, la realidad es que hay mucha incertidumbre», dice.
Este proceso de desconfianza es lo que está generando la inflación en Venezuela. De acuerdo con expertos, aunque en el país no se esté dando un proceso tan acelerado como el de años anteriores, los precios siguen subiendo y es posible que se vuelva a caer en hiperinflación si este patrón no se corrige a tiempo.
«Al final todo esto repercute en un desincentivo para la población. Aunado a esto, hay mucha incertidumbre porque los grandes empresarios viven con la presión constante de no saber cómo van a reaccionar por las constantes fiscalizaciones que son promovidas por las autoridades nacionales», dice.
Otro de los puntos que se tienen que tomar en cuenta a la hora de analizar la compleja economía venezolana es el tipo de cambio. En teoría, en el país hay un tipo de cambio oficial, pero este sirve sólo para fijar el precio de los productos de primera necesidad porque, cuando se intenta adquirir divisas en el mercado, el costo es mucho más alto.
Grafiquemos esta realidad con un ejemplo simple. Para el 03 de junio de 2026, fecha en la que se redacta este reportaje, el precio del dólar oficial es de Bs. 558.64, pero en el mercado negro el costo real va desde los Bs. 710 a los Bs.735.
La disparidad en este monto se debe a que muchas personas comercializan la divisa con el valor que dictan las criptomonedas. ¿Es esto una práctica legal? La evidencia documental demuestra que no; sin embargo, es una de las formas que encontró el venezolano para poder proteger sus ingresos.

La disparidad en el costo del dólar, también se ve reflejada en el costo que tienen algunos artículos en las calles. Un teléfono, por ejemplo, puede costar en promedio unos 250 dólares cuando el monto se cancela en bolívares pero, si el pago se hace con divisas, el costo total de este producto puede llegar a ser de 180 dólares. Esto es sólo un ejemplo, pero la realidad es que esta dualidad de costos se ve con cualquier artículo.
Los expertos señalan que este problema se presenta, básicamente porque en las calles hay muy pocas divisas y, cuando los comerciantes tienen bolívares, tardan mucho para poder hacer el cambio. Eso al final termina encareciendo tremendamente el precio del producto, porque los vendedores quieren proteger su inversión y deben subir en un 30 o 40% el artículo.
Lo que más preocupa a los expertos es el patrón que se viene siguiendo en Venezuela desde hace años. Debido a la crisis económica que hay en el país, el tema de la fluctuación cambiaria se ha ido normalizando al punto de que, guste o no, todo el mundo no paga lo mismo por los dólares.

«Es un problema muy serio porque esto termina repercutiendo de forma directa en el costo de los productos. Los bancos en teoría venden dólares, pero la realidad es que, cuando se va a comprar, la oferta es poca. Nadie tiene acceso», dice Malpica.
En su intervención, Oliveros habla de los cortes eléctricos como un problema a solucionar en el corto plazo y esto es algo que está relacionado con la producción. Ahora mismo, en casi todo el territorio nacional se registran interrupciones del servicio que van de cinco a seis horas y eso perjudica los ingresos de pequeños y grandes comerciantes.
Haciendo un análisis sobre esta realidad, los especialistas consideran que son, justamente los emprendedores, los que más sufren con esta situación. Al no contar con estructuras o músculo financiero para poder hacer frente a cortes eléctricos de cinco o seis horas, hay personas que pierden días enteros de trabajo.
Esta situación se conoce como «presión del entorno» y es lo que hace que muchos de los emprendedores tengan que cerrar sus negocios por el simple hecho de no tener cómo hacerle frente a la crisis externa que limita su funcionamiento.
Los expertos consultados indican que, para tratar de sobrellevar esta dificultad, algunos emprendedores se han endeudado para poder comprar plantas eléctricas o equipos recargables que les ayuden a mantener su negocio a flote; pero, al final, esto termina siendo un arma de doble filo, porque muchos generan justo lo necesario para pagar sus deudas sin obtener beneficios por el trabajo.
En resumen, la galopante inflación que se vive en Venezuela, la fluctuación que hay con el costo de las divisas en los mercados paralelos y las fallas dentro del sistema eléctrico son problemas que mantiene acorralado al aparato económico venezolano.
De acuerdo con lo dicho por expertos, estos son aspectos que deben ser resueltos en un futuro inmediato para que el inversionista pueda sentir confianza en un ecosistema económico que, desde hace más de una década, viene lidiando con problemas como la inflación, la estanflación o la hiperinflación.
El Gobierno de Venezuela busca captar la inversión extranjera
En Venezuela se han registrado una serie de cambios estructurales que tienen como objetivo captar inversión extranjera. En abril de 2026, la Asamblea Nacional (AN) aprobó una ley destinada a modernizar la industria minera en el país y, desde la esfera gubernamental, se habla abiertamente de invitar al sector privado para trabajar de la mano con el Gobierno nacional, algo impensado hasta hace unos años.
En un artículo publicado por The New York Times, afirman que este cambio de política obedece al acercamiento que el gobierno venezolano tiene con Estados Unidos y con Donald Trump. El texto menciona que esta ley fue aprobada, luego de que el secretario del Interior estadounidense, Doug Burgum, llevara a ejecutivos mineros a reunirse con Delcy Rodríguez.
A pesar de esto, la consultora TMF Group ubica a Venezuela en el puesto 27 entre los países más complejos para hacer negocios.
Remesas en Venezuela siguen siendo un alivio para la población
Las remesas sostienen a buena parte de los hogares en Venezuela. Este es el análisis que se hace luego de revisar los datos que manejan expertos en el área económica y es que, según algunas estimaciones, el ingreso de dinero desde el extranjero representa casi cuatro puntos del Producto Interno Bruto (PIB) de la nación.
En una entrevista concedida en mayo de 2026, el economista Asdrúbal Oliveros explica que, actualmente, ingresan a Venezuela entre 3.5 y 4 millones de dólares al año por este concepto, lo que termina siendo un espaldarazo importante para muchas familias que no cuentan con los ingresos, para poder sobrevivir en un país con serios problemas económicos.
En este sentido, el economista aclara que esto es sólo un complemento, dado el deplorable estado de la economía venezolana. Aunque un crecimiento del 4% en el PIB puede parecer impresionante, los indicadores demuestran que el flujo de divisas que ingresa a Venezuela sigue estando muy por debajo del de otras naciones de la región, las cuales alcanzan un 10%.
Oliveros, también menciona que este número de 4% puede ser mayor debido a que la mayoría de transferencias de divisas se hacen por canales no regulares, por lo que no hay forma de medir con exactitud el dinero que ingresa.
Sube la producción petrolera en Venezuela
El mes de mayo cerró con una producción petrolera de 1,2 millones de barriles diarios. De acuerdo con cifras oficiales, este nivel de producción representa un logro operativo para la industria.

Estos números consolidan a Venezuela como el segundo mayor exportador de petróleo a Estados Unidos, con una media de 414 mil barriles por día.
Los datos publicados fueron compartidos por la Administración de Información Energética. Con base a estas estimaciones, Venezuela está únicamente por debajo de Canadá, con una media de 3.829 millones de barriles diarios.

