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sábado, 6 junio 2026
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Conoce qué es el burnout autista y cómo identificar sus síntomas

El burnout autista es un colapso del sistema nervioso provocado por el sobreesfuerzo de adaptarse a entornos no inclusivos, y requiere de la validación de la identidad, el respeto a los límites sensoriales y la reducción del enmascaramiento para su recuperación.

La doctora Angélica Torres, presidenta de la Fundación Sólo Faltas Tú, dice que el burnout autista es un estado de agotamiento extremo, físico, mental y emocional, derivado de estrés crónico y sobreesfuerzo prolongado para desenvolverse en un entorno que no hace adaptaciones para las necesidades derivadas de su procesamiento individual, lo que puede causar la pérdida temporal de habilidades funcionales, mayor sensibilidad sensorial y aislamiento, entre otros.

Los principales síntomas son: fatiga crónica e intensa, sensación de agotamiento que no mejora con el sueño; pérdida de habilidades para realizar tareas cotidianas que antes eran sencillas, como cocinar, bañarse o trabajar.

“Al sentir agotamiento autista, nuestro cerebro ha gastado sus reservas. Eso significa que la corteza prefrontal (responsable del pensamiento complejo y de alto nivel, toma de decisiones, función ejecutiva y racionalidad), también carece de reservas. Con el agotamiento, las destrezas relacionadas con la corteza prefrontal disminuyen rápidamente o se pierden por un tiempo”, explica la doctora Torres. Estas destrezas incluyen tomar decisiones, planear, seguir los pasos para realizar una tarea, manejar emociones, utilizar el lenguaje, realizar tareas de cuidado personal y adaptarse al cambio.

Conoce qué es el burnout autista y cómo identificar sus síntomas

Otro síntoma es la hipersensibilidad o hiposensibilidad sensorial; es decir, la reducción de la tolerancia a ruidos, luces, texturas o sabores o búsqueda constante de estímulos. También hay menor regulación emocional, por lo que hay aumento de crisis (meltdowns) o desconexión (shutdowns). Y el aislamiento social, por la falta de energía para la interacción social.

Sobre las causas, la especialista señala como las más comunes el “masking” (Enmascaramiento) es decir, el esfuerzo constante por ocultar características autistas para encajar socialmente, muchas veces derivado de la solicitud por parte de entornos neuronormativos, pudiendo entre otras cosas condicionar heridas profundas de identidad, condicionando la autopercepción de que está mal ser quien realmente es.

Otras causas son la sobrecarga sensorial,  por la exposición continua a entornos no adaptado. La falta de apoyo para gestionar las demandas de la vida diaria. La sobrecarga emocional por condicionamientos constantes, expectativas frecuentes, direccionamientos y cuestionamientos sobre su propia forma de percibir, y procesar el mundo y las emociones derivadas de este. Y los cambios vitales debido a transiciones importantes o aumento de responsabilidades, realidades sociales en las que se encuentran inmersos.

Aunque puede coexistir con la depresión y compartir síntomas, el burnout autista se centra más en el colapso del sistema nervioso por sobreesfuerzo.

¿Cómo recuperarse del bornout autista?

La doctora Torres indica que hay que respetar los límites: Aceptar la necesidad de aislamiento y reducir las demandas sociales/laborales. También reducir el enmascaramiento; es decir, permitirse ser uno mismo sin forzar la conformidad. Además hay que ajustar el entorno, crear un espacio sensorialmente amigable.

Además, se deben validar las diferencias y descubrir el enorme valor que hay en ellas. Permitir la búsqueda y aplicación de estrategias autorregulatorias por parte del autista sin direccionar constantemente sobre cuáles deben ser aplicadas.  En caso de darle algunas opciones, permitir que sea él mismo quien aplique aquellas con las que se siente más en confort.

El fortalecimiento de vínculos seguros es importante, en los cuales el autista experimente calma, y se sienta valorado tal cual es. Hay que honrar sus límites. El autista debe reconocer sus límites y hacerlos visibles, además de promover que sean respetados. Apoyarse en las fortalezas autistas individuales. Descansar y practicar el cuidado personal. Practicar el “stimming” (comportamiento autorregulatorio) y actividades sensoriales calmantes si así lo desea y necesita.

Conoce qué es el burnout autista y cómo identificar sus síntomas

Trauma complejo

Se refiere al trauma del desarrollo que surge de la exposición repetida y prolongada a situaciones estresantes, comúnmente experiencias de exclusión, incomprensión, acoso (bullying), invalidación, heridas de identidad, o sobrecarga sensorial y emocional.

Las personas autistas tienen mayor riesgo de experimentar trauma complejo, debido a la incomprensión de sus necesidades y a la no adaptación del entorno, con exigencia sostenida de que el autista se desdibuje de su propia naturaleza para poder ser aceptado.

Las manifestaciones del trauma complejo son: hipervigilancia constante (estado de alerta permanente); ansiedad intensa y dificultades de regulación emocional; inflexibilidad del sistema nervioso; y sentimientos de desvalorización e incomprensión (asociado al síndrome de Casandra en el entorno familiar/social).

Llamado de atención

El burnout autista no es sólo “estar cansado”, afirma la doctora Angélica Torres, y acota que a menudo actúa como una respuesta al trauma acumulado (trauma complejo) y la imposibilidad de seguir. “Ambos estados pueden coexistir y retroalimentarse, llevando a una desconexión y a una pérdida de la capacidad para continuar en la vida cotidiana”.

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