La gran antesala para vivir el tiempo de gracia y bendiciones de la Semana Santa vuelve a convocar al río mariano que mañana acompañará a la sagrada imagen de la Divina Pastora a su regreso hacia su santuario en Santa Rosa. Monseñor Polito Rodríguez, arzobispo de la Arquidiócesis de Barquisimeto, invitó a la misa de despedida a las 2:00 p.m. en la iglesia Claret, al este de la ciudad.
Como un día de júbilo para la iglesia local, así lo describió por el derroche de emociones y respaldado por testimonios de fe. Son rostros de niños, jóvenes y adultos que están unidos por esa misma necesidad de la protección maternal de la pastora de almas. De allí, que reitera mantener el mismo fervor y calor humano que se manifiesta cada 14 de enero, en cada una de sus procesiones y dispuesta para su peregrinaje por más de 60 parroquias.
«Tenemos el regreso de la imagen a su casa. La Virgen María pasó con su bendición por los cuatro puntos cardinales de nuestra arquidiócesis», resaltó que brinda el perdón como madre y compromete a vivir la fe en Dios intensamente, tal como ella lo pidió.

Divina Pastora vuelve a casa
Monseñor exhortó a que «su mirada nos guíe y anime a seguir el camino de salvación indicado por su hijo». Admiró que una vez más, la virgen estuvo presente en las comunidades, donde los feligreses salen con cariño y amor para recibirla como un recuerdo de la ternura, belleza y mensaje de salvación que Dios quiso realizar a través de su intercesión.
Mencionó que la madre de Dios siempre es recibida por ese pueblo que necesita de su protección y participando en todas las misas en su honor. «Quiera Dios, que así vamos consolidando esta devoción cada día más en torno a su sagrada imagen», exclamó y felicitó a los larenses, así como a feligreses en general.
Son los mismos que colmarán la iglesia Claret, a partir de las 2:00 p.m. Los corazones de cada uno de los devotos estarán impregnados de esa nostalgia, por despedir a la patrona de los larenses y unidos por la misma fe. Momentos en que los rosarios tienen un mayor significado, cuando se elevan las oraciones por peticiones de salud o de agradecimiento de alguna bendición concedida.

Situaciones en las que hay feligreses con peticiones que trasciende el yoísmo y se atreven a pedir por el bienestar en colectivo, concibiendo al país como una gran familia. De hecho, las manifestaciones a simple vista siempre van a resaltar al tricolor nacional, como una plegaria por la tranquilidad o seguridad que piden la mayoría de los venezolanos.
Su recorrido hasta Santa Rosa
A paso lento comenzarán la procesión a las 4:00 p.m., para así empezar a bajar por la avenida Lara con rumbo al pueblo de Santa Rosa. Un recorrido en el que no se siente el calor, sino el profundo agradecimiento por estar cerca de ella, de su cobijo, tal como si se tratara de sus celadores, quienes la cuidan durante todo su recorrido por las diversas iglesias. Hasta unos pocos minutos para poder llevarla en hombros, es una de las bendiciones más maravillosas para ese «rebaño» que siempre la lleva en su corazón.
Los más precavidos llevan sus provisiones con agua para hidratarse, zapatos cómodos, ropa fresca y sombreros que les permitan protegerse de rayos del sol, considerando las altas temperaturas que se están registrando en estos últimos días del mes de marzo.

Cuando la sagrada imagen se acerca al arco del pueblo de Santa Rosa se despiertan más sentimientos y monseñor estima que a las 6:00 p.m. esté llegando a su terruño, cundiendo de alegría a los santarroseños que vuelven a vivir el regocijo por la llegada de la madre de Dios, que tanto esperaban en su nicho y así estar juntos, tal como la atesoran en el corazón.
Monseñor señaló que para tener más capacidad para la multitud que la acompaña, la solemne misa será a las afueras del templo, frente a la plaza Bolívar de Santa Rosa. «Están todos cordialmente invitados a vivir esta procesión y seguir reafirmando este acto de fe», recalcó de esta despedida a todos los encuentros que contempló su visita 168 a Barquisimeto.
Los cantos marianos marcarán el ritmo de esta gran celebración, mientras los devotos estarán atentos a la oportunidad de poder acercarse y tocar sus pies, mientras cierran sus ojos para sentirse en esa comunión divina que sólo puede asegurar su amor infinito y maternal. Son padres que cargan a sus hijos y los llevan en sus hombros para que puedan venerarla. Niños que crecen bajo el manto protector de María, muchas veces sin estar unidos por una promesa, sino porque simplemente vienen de una familia de principios católicos y considerados como parte de ese gran rebaño que camina bajo su guía.

El estruendo de los fuegos artificiales no puede compararse con esos latidos que claman por el amor maternal, así como del beneplácito de aquellos servidores que velan por su integridad durante todo el año y sin mezquindad del tiempo. Es una feligresía que llena su vacío y festeja la compañía mariana, esa que aleja inseguridades, porque con esa misma entrega que lleva a su hijo en brazos, así también abriga a toda la familia.
Este 28 de marzo, todos caminan bajo la protección mariana y con el firme compromiso de llevarla siempre consigo, porque la Divina Pastora nunca abandona a su querido rebaño de almas.

