Tras el incremento del pasaje urbano de 60 a 100 bolívares, persiste el descontento entre algunos transportistas que aseguran que el monto es insuficiente. Paralelamente, reina la confusión en las rutas largas, en la que los usuarios denuncian cobros de entre 120 y 150 bolívares.
Al respecto, el gobernador de Lara, Luis Reyes Reyes, afirmó que ante la recepción de quejas por cobros excesivos, anunció un despliegue de funcionarios para supervisar el servicio; advirtió que, ante faltas graves, se procederá a la retención de las unidades automotoras.
«No vamos a permitir cobro por encima de esa tarifa que ya se estableció y aplicaremos la medida para que se cumpla esta resolución», dijo el gobernador, quien descartó intentos de paralización del servicio.
«Vamos a tener a los fiscales en las calles y hacer como hicimos durante cinco meses, como parar (detener) la unidad y si el transportista insiste en seguir cobrando más de Bs. 100, se procede a remitir al estacionamiento, donde estará los días que sean necesarios», expresó el mandatario. Llamó a respetar la tarifa oficial, de manera estricta, sin permitir abusos, exigiendo el cumplimiento de la norma en las líneas hacia El Cují y Tamaca, así como a Cabudare.


Supervisión oficial y conflicto por el pasaje
El equipo reporteril tuvo testimonios de usuarios que viajan a diario desde el norte de Barquisimeto, quienes reiteran que viven en una confusión, porque la mayoría de las unidades no se ajustan a la tarifa establecida por la Autoridad Metropolitana de Transporte y Tránsito (AMTT), al exigir que les cancelen entre Bs. 120 a 150 a partir de este lunes 16 de marzo. Lo asocian con la «suerte» en una tarifa cambiante a conveniencia de algunos transportistas que alegan que el monto no alcanza para cubrir los gastos operativos del parque automotor.
Luis Carrero lleva su billete de Bs. 50 en la mano y va sujetado con el carnet de adulto mayor que lo beneficia con la exoneración del 50% del pasaje. «Siempre trato de pagar con el dinero exacto, pero a riesgo de causar molestia, porque creen que uno está pidiéndoles un favor», señaló este pensionado que viaja desde Rastrojitos y para evitarse un mal rato aborda un Transbarca.
La señora Gledys Montero dijo que se sorprendió este lunes cuando el colector le exigió Bs. 120 desde Carorita. «¡Uno termina confundida, no sabemos a quién creer!», exclamó y mencionó que cuando se fijó en Bs. 60, la mayoría empezó a exigir Bs. 100. «Por eso hay que conservar el sencillo en efectivo y recordarles la tarifa actual», precisó.
La situación también se complica para Adolfo Véliz, del personal administrativo de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA), quien gasta cuatro pasajes diarios. «Así es, se ponen de acuerdo y el que cobra menos exige Bs. 120. Uno se queda sin opciones, porque muchos acostumbran a pedir el pasaje en la puerta de la unidad, con tono amenazante para evitar que suba a la buseta», lamenta.


Testimonios y realidad en las paradas
Para Yorgelys Gil la realidad no cambia, porque la mayoría se había «autofijado» esa tarifa en Bs. 100 y ella considera que simplemente continúan sumándole un monto adicional, porque argumentan que es insuficiente para las necesidades básicas de los transportistas.
Basta con permanecer unos minutos en las paradas con mayor afluencia hacia el norte de la ciudad para notar el descontento. Los pasajeros comparten sus quejas en voz baja con quien tienen al lado, sin atreverse a confrontar al colector. Muchos intentan pagar con el monto exacto para evitar que les retengan el cambio, otros denuncian que el trato de los transportistas llega a desconocer la tarifa preferencial para adultos mayores y estudiantes.


