Durante la audiencia general celebrada este miércoles 4 de marzo en la Plaza de San Pedro, el papa León XIV dedicó su intervención a pedir por el cese de la violencia en el mundo. Ante miles de peregrinos, el pontífice vinculó el actual tiempo litúrgico con la crisis internacional, señalando: «Continuamos el camino cuaresmal en espíritu de penitencia y de conversión, implorando la misericordia y la paz de Dios para nosotros y para el mundo entero».
El mensaje, pronunciado inicialmente ante fieles de lengua alemana, se extendió también a la comunidad de habla árabe. En este contexto, el Papa recordó que la misión de la Iglesia es llevar el mensaje de que Jesucristo representa la paz entre los pueblos, invocando la protección divina contra todo mal para los presentes.


Llamado a la responsabilidad internacional
Este pronunciamiento se suma a una serie de exhortaciones que León XIV ha realizado desde el inicio de las tensiones bélicas. El pasado domingo, tras el rezo del Ángelus, el Santo Padre fue enfático al solicitar a las potencias globales que intervengan para «detener la espiral de violencia» en Oriente Medio e Irán. Advirtió que, de no actuarse a tiempo, el conflicto podría transformarse en una «vorágine irreparable».
El pontífice hizo especial hincapié en la «responsabilidad moral» que recae sobre las naciones involucradas, instándolas a priorizar la ética humana sobre los intereses militares. Según la máxima autoridad de la Iglesia católica, el escenario actual requiere un compromiso firme con la diplomacia para evitar consecuencias devastadoras a escala global.


León XIV pide diplomacia frente al uso de las armas
La preocupación del Papa también fue manifestada este martes a su salida de la residencia de Castel Gandolfo. En un breve encuentro con la prensa, León XIV reiteró la urgencia de buscar salidas políticas que no impliquen el uso de la fuerza. «Rezar por la paz, trabajar por la paz, menos odio; está aumentando el odio en el mundo», declaró el pontífice a los periodistas, subrayando la necesidad de revertir la actual tendencia de confrontación.
Con estas declaraciones, el Vaticano reafirma su postura como mediador moral en un entorno de alta volatilidad, manteniendo como el eje central de la agenda papal en todas sus apariciones públicas recientes que predomine el amor por encima e la violencia.


