La Galería Hayward de Londres ha abierto al público dos exposiciones originales que comparten un denominador común: el uso de materiales cotidianos para abordar la complejidad de la experiencia humana. Bajo los títulos ‘Hilos de vida’ y ‘Corazón a corazón’, las muestras invitan a los asistentes a sumergirse en instalaciones de gran formato que trascienden lo meramente visual.
Ralph Rugoff, director del recinto, destacó que los artistas seleccionados logran transformar elementos considerados «humildes» en piezas de arte significativas. Según Rugoff, estas instalaciones inmersivas permiten que el público viva una experiencia profunda y emotiva, centrada en la exploración de la intimidad y los vínculos personales.


El rastro de la existencia en hilos
En la muestra ‘Hilos de vida’, el artista Chiharu Shiota utiliza lana de colores rojo, negro y blanco para materializar conexiones intangibles. La obra se inspira en las vivencias del autor para reflexionar sobre temas universales como el nacimiento, el fallecimiento y la fragilidad de las relaciones. Shiota busca, a través del tejido, visibilizar aquello que une a los seres humanos más allá de lo físico.
Uno de los puntos más destacados de la exposición es una sala completamente intervenida con hilos negros. Esta pieza simboliza la pérdida del padre del artista y funciona como un espacio donde Shiota procesa el duelo y el significado de la existencia. La densidad del tejido representa la memoria y el peso de las experiencias que conforman la identidad personal frente a la muerte.


Un motor humano de recuerdos compartidos
De forma paralela, la instalación ‘Corazón a corazón’ ofrece una propuesta de escala monumental. Se trata de una estructura textil con forma de corazón humano creada por Yin Xiuzhen, fabricada íntegramente con prendas de vestir donadas por diversas personas. La obra invita al visitante a introducirse en ella, funcionando como un contenedor de recuerdos individuales que se entrelazan para formar una memoria colectiva.
Respecto al simbolismo de su creación, Xiuzhen señaló que «el corazón es nuestro motor humano, y en mi cultura, trasciende la mente». Para el artista, este órgano es el eje de la conexión entre individuos, y su objetivo es que la pieza genere «un diálogo y un intercambio mutuo» con cada persona que decida recorrer su interior, convirtiendo la ropa usada en un testimonio vivo de la sociedad actual.


