Paradójicamente, en la era de la información inmediata, los adolescentes en Venezuela enfrentan un vacío crítico en educación sexual. Este fenómeno, conocido por los especialistas como «factor de riesgo estructural», se ve reflejado en el inicio de una vida sexual activa durante la etapa de escolarización.
Aunque no hay una estadística precisa, la evidencia clínica demuestra que, en la mayoría de los casos, los jóvenes en Venezuela están iniciando su vida sexual entre los 12 y 15 años de edad. Incluso, los reportes mencionan que, esta media de edad, en situaciones de pobreza, baja a los 10 u 11 años.
Rosy Suárez, médico ginecobstetra, explica con preocupación que, a su consulta, llegan casos de adolescentes de 12 o 13 años de edad que están embarazadas. «A muy temprana edad estamos viendo que los jóvenes están iniciando la actividad sexual. En muchos casos, cuando apenas inician el bachillerato», menciona.
La especialista señala que, aunque este fenómeno es multifactorial, una de las razones para explicar el aumento de los casos es la poca información relacionada con educación sexual que hay ahora mismo en las escuelas.


Riesgos por falta de orientación sexual
«El desconocimiento es lo que más nos preocupa. Muchos adolescentes empiezan a explorar la sexualidad sin tener mayor información sobre el tema y por eso vemos en las consultas que se producen casos de embarazos no deseados y aumento de enfermedades de transmisión sexual, como el VPH», dice.
La doctora menciona que esto debe ser visto como un problema de salud pública. De acuerdo con lo explicado, una adolescente de 12, 13, 14 o 15 años no tiene el cuerpo lo suficientemente desarrollado para la concepción, lo que termina complicando no sólo la vida del niño, sino también la salud de la madre.
«Esto es algo bastante alarmante. Un embarazo a estas edades es de muy alto riesgo. También tenemos los casos de padres que identifican que su hija se ha iniciado en la actividad sexual y van a consultas para hacer controles y hablar de métodos anticonceptivos», señala Suárez.
Esta realidad fue confirmada por la doctora Elvia Irene Badell Madrid, presidenta de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría, quien dijo en entrevista con la periodista Ana Uzcátegui, que el 50% de los adolescentes con edades comprendidas entre 15 y 18 años usan métodos anticonceptivos o ya tienen relaciones sexuales.


Cifras de alarma en Venezuela
Los números evidencian un nivel de precocidad preocupante. Datos aportados por la Asociación Venezolana para una Educación Sexual Alternativa (Avesa), confirman que Venezuela tenía, para 2024, el índice más alto de embarazos en adolescentes de Sudamérica, una realidad que se mantiene para 2026.
«Lo que estamos viendo es sólo comparado con algunas naciones africanas o con la India, en donde permiten a las niñas contraer matrimonio y por ende inician su actividad sexual a muy temprana edad».
La falta de educación sexual no es el único factor determinante a la hora de explicar el hecho de que los jóvenes a edades tan tempranas se inicien en la vida sexual. Expertos consideran que las condiciones socioeconómicas inciden de forma directa.
Según estudios, en muchos casos tanto la madre como el padre deben salir a trabajar y dejan a la niña o al niño bajo el cuidado de terceros. Esta «ausencia» de una figura de autoridad hace que muchas jóvenes sean manipuladas por personas mayores.


El peso de la vulnerabilidad socioeconómica
Otra de las razones para explicar la iniciación sexual a edades muy tempranas es la extrema pobreza. En este sentido, las mujeres serían las más afectadas.
Especialistas consultados señalan que, algunas jóvenes, ven en un hombre mayor la posibilidad de formar un hogar con estabilidad económica, lo que les hace abandonar los estudios y adelantar etapas.
Esta realidad no es distinta a la que viven otros países de América Latina. De acuerdo con reportes internacionales, en los lugares en donde hay mayor nivel de pobreza es en los que se evidencia con mucha más fuerza una realidad que ubica al continente americano, especialmente a Sudamérica, como una de las zonas de mayor precocidad en el mundo.
En el caso de Venezuela, este tema genera una preocupación especial porque cada vez son más los jóvenes que abandonan sus estudios por tomar decisiones relacionadas con su sexualidad, sin contar con la orientación necesaria.


