A partir de este sábado 17 de enero, el Tratado de Alta Mar, conocido técnicamente como el Acuerdo BBNJ, entra oficialmente en vigor, estableciendo un sistema de gobernanza pionero para las aguas internacionales.
Este instrumento jurídico tiene como objetivo principal la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad en zonas que se encuentran fuera de las jurisdicciones nacionales, un vasto territorio que representa casi el 50 % de la superficie total de la Tierra.
La implementación de este documento como ley internacional ha sido posible gracias a la ratificación de 82 naciones. Rena Lee, embajadora de Singapur y figura clave en las negociaciones concluidas en 2023, ha definido este momento como un hito para la diplomacia global.


Según la diplomática, el Tratado de Alta Mar es el resultado de años de diálogos y esfuerzos cooperativos orientados a proteger la salud de un ecosistema que, como señala Rebecca Hubbard de la Alianza por la Alta Mar, es vital para la estabilidad climática y biológica de todo el planeta.
Herramientas para la conservación
El tratado introduce mecanismos específicos para salvaguardar la vida marina, permitiendo por primera vez la creación de Áreas Marinas Protegidas (AMP) en alta mar. Además, el acuerdo establece normativas para el acceso a la tecnología, el desarrollo de capacidades en diversas regiones y, fundamentalmente, un sistema para que los beneficios derivados de los recursos oceánicos se distribuyan de manera justa y equitativa entre todos los países firmantes.
Aunque algunas funciones dependerán de la futura arquitectura institucional del tratado, ciertas obligaciones legales entran en funcionamiento de forma inmediata. La coordinadora regional Reza Sakharjahukos explicó que los Estados adheridos deben ahora realizar evaluaciones de impacto ambiental para cualquier actividad planificada en aguas internacionales o que, realizándose en aguas nacionales, pueda afectar significativamente a la alta mar. Este requisito busca prevenir daños colaterales en zonas anteriormente desprotegidas.


Diplomacia y compromisos futuros del tratado de Alta Mar
Los gobiernos signatarios tienen el encargo de promover los principios de este acuerdo ante otros organismos globales que regulan sectores como la pesca, la minería submarina y el transporte marítimo. El siguiente paso logístico será la organización de la primera Conferencia de las Partes (COP), la cual, según Adam McCarthy, asesor jurídico del Comité Preparatorio, deberá celebrarse en Nueva York a más tardar el 17 de enero de 2027 para dar continuidad a la implementación técnica del texto.


