Las celdas de los comandos policiales en Venezuela continúan operando como cárceles paralelas, una situación denunciada por Humberto Prado, coordinador del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP). A pesar de que legalmente estos espacios están destinados a detenciones temporales, la realidad es que se han convertido en lugares de reclusión prolongada, caracterizados por el hacinamiento, condiciones inhumanas y una profunda corrupción que afecta tanto a los internos como a sus familiares.