Las cárcavas de Quíbor no solamente son imponentes por la profunda erosión del suelo, sino por su valor como reservorio de la flora del semiárido y por ser uno de los más de 300 sitios de interés arqueológico del municipio Jiménez. Razones que justifican el temor de ambientalistas y de la comunidad de arqueólogos, ante la penetración de maquinaria pesada en esta área. El Ministerio para Ecosocialismo en Lara ordenó la paralización de tal movimiento de tierra.