Jennifer Orozco | LA PRENSA.- Un grupo de, al menos, 12 malandros entraron a la Agropecuaria San José del Palaciero en Palavecino el sábado a las 4:00 pm. Se robaban los cochinos que allí criaban y asesinaron a tres escoltas e hirieron a un vigilante.
Una versión policial reveló que los hampones llegaron fuertemente armados a esa cochinera y sometieron al vigilante Yorman Torres (29), hiriéndolo de bala, mientras que los hampones choreaban, el dueño de la agropecuaria iba en camino hasta el lugar sin saber qué pasaba. Al llegar, notó que su vigilante no salió a recibirlo y se fijó que las puertas de las cochineras estaban abiertas.
Los tres escoltas del finquero corrieron a revisar la propiedad hasta que escucharon las quejas del vigilante. De repente, parte de los malandros sorprendieron a dos guardaespaldas por sus espaldas y los mataron a
tiros de manera inmediata.
El otro escolta que estaba cubriéndolos se encontró a uno de los agresores de frente, pero tampoco pudo reaccionar y fue asesinado de un plomazo. Cuando los malandros vieron que habían matado a los tres escoltas, escaparon.
Supuestamente fue el mismo finquero dueño de la agropecuaria quien notificó al Servicio de Emergencias 911 lo ocurrido y desde allí llamaron al puesto de la GNB que está en el sector.
Cuando los funcionarios de la GNB llegaron ya no había mucho que hacer. Le dijeron al dueño que trasladara a Yorman, el vigilante, hasta el Hospital Central para que lo atendieran. Mientras tanto, los funcionarios militares se quedaron resguardando los cuerpos de los tres escoltas.
Los fallecidos fueron identificados como Evencio Rafael Rodríguez Navas (31), quien vestía una camisa marrón y blue jean. Este hombre era expolicia de Cojedes y tenía más de dos años resguardando al dueño de la agropecuaria.
A su lado quedó Juan Carlos Suárez Carucí (29), vestía una camisa blanca y blue jean. Era funcionario activo del Cuerpo de Policía de Lara, curso dos de la Escupol y adscrito a la brigada motorizada. El chamo era la segunda vez que servía como escolta del finquero, pues estaba cubriendo la plaza que había dejado otro policía.
A pocos pasos de ellos y bocabajo, quedó el cuerpo de Alexander José Guadama Montilla (30), antes era comerciante pero desde hace unos dos meses entró en este trabajo por recomendación de su cuñado Evencio.
Los tres hombres salvaron la vida de su jefe, pero no pudieron salvar la suya. Sus cuerpos fueron levantados por funcionarios del Cicpc quienes emprendieron labores de investigación peinando una invasión cercana donde al parecer se enconchaban los asesinos.
Familiares de las tres víctimas estaban ayer en la morgue de Barquisimeto.
La esposa de Juan Carlos lloraba desconsolada. El policía había tomado este trabajo eventual para cubrir las necesidades de su nueva familia, pues él y su esposa tienen un bebé de un mes. La esposa comentó que estaban residiendo en La Carucieña y que estaba muy emocionado con el hijo y con poder ganar algo de dinero extra para comprarle todo lo necesario.
La mujer no podía dejar de llorar y repetir que su esposo era una persona especial, que siempre estuvo pendiente de ella y su familia. “¡Dios mío por qué te lo llevaste!, ¡Mi amor, y ahora qué haré!” repetía.
Las esposas de Evencio y Alexander no querían levantar la vista, y casi no podían hablar. Contaron que los hombres estaban ganando buen sueldo para sus familias, a pesar de que sabían que era un trabajo de alto riesgo.
Evencio era el más experimentado de los tres. Nunca había pasado algo así.

