Cada 11 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una fecha establecida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para reconocer el papel fundamental de las mujeres en el avance científico mundial y promover su plena igualdad en el acceso y la participación en los ámbitos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM).
Este año el lema es “Aprovechar las sinergias entre la inteligencia artificial, las ciencias sociales, las STEM y el sistema financiero: construir un futuro inclusivo para las mujeres y las niñas”, un enfoque de cuatro pilares orientado a enfrentar las crecientes desigualdades sociales y acelerar el desarrollo sostenible.


Según la UNESCO, la integración de la inteligencia artificial con las STEM, las ciencias sociales y la economía abre oportunidades para reducir la brecha de género en las competencias digitales, impulsar la creación de empresas lideradas por mujeres y garantizar que las innovaciones lleguen a los grupos marginados. Sin embargo, la ausencia de medidas concretas en la gestión de esta nueva herramienta puede ampliar las desigualdades existentes, por lo que resulta clave diseñar políticas equitativas que favorezcan la participación de mujeres y niñas en la ciencia.


A lo largo de los años diversas mujeres han destacado en estas áreas. Aquí te mencionamos al menos ocho de ellas:
Caroline Herschel (1750 – 1848)
Descubrió la ciencia gracias a su hermano William, que era el astrónomo personal del rey de Inglaterra. Mientras trabajaba como asistente de William, Caroline se convirtió en una brillante astrónoma que descubrió nuevas nebulosas y cúmulos de estrellas. Caroline fue la primera mujer en descubrir un cometa, la primera mujer cuyo trabajo fue publicado por la Royal Society y la primera mujer británica en obtener un salario por realizar trabajo científico.


Ada Lovelace (1815 – 1852)
Considerada como la primera programadora de ordenadores de la historia y la persona que inició el sistema informático que conocemos en la actualidad. Ada Lovelace trabajó con Charles Babbage, matemático y científico británico. Juntos trabajaron en la calculadora denominada máquina analítica. Entre las notas de Ada sobre esta máquina se encontró el primer algoritmo destinado a ser procesado por una máquina. El Departamento de Defensa de Estados Unidos llamó “Ada” a un lenguaje de programación en su honor.


Marie Curie (1867 – 1934)
Fue una de las mujeres científicas pioneras en el estudio de la radiación. Sus investigaciones en este campo le llevaron a descubrir dos elementos, el radio y el polonio. Fue la primera mujer en recibir un Premio Nobel, en concreto el de Física, en 1903. Ocho años más tarde, en 1911, recibió un segundo Premio Nobel, esta vez de Química, convirtiéndose así en la primera persona en recibir dos Premios Nobel en categorías distintas. Su hija mayor, Irène Curie-Joliot, también dedicó su vida a la ciencia y, al igual que su madre, consiguió un Premio Nobel de Química por sus investigaciones.


Lise Meitner (1878 – 1968)
Fue una física sueca de origen austriaco que, junto con su compañero de investigación, Otto Hahn, trabajó en el estudio de elementos radiactivos. Aunque ambos investigadores tuvieron que separarse cuando Lise se vio obligada a abandonar la Alemania nazi en 1938 debido a su origen judío, pudieron continuar con su colaboración por correspondencia. Lise fue quien calculó la energía liberada en la fisión nuclear y quien acuñó dicho término. Otto Hahn ganó un Premio Nobel por este descubrimiento, mientras que Lise Meitner no fue tomada en consideración por el Comité del Nobel.


Rosalind Franklin (1920 – 1958)
Aunque al principio su padre rechazó la idea, finalmente Rosalind se doctoró en Química en la universidad de Cambridge. Trabajó en el laboratorio de King’s College, en Londres, donde logró hacer una fotografía que mostraba la doble hélice del ADN. Otro investigador del mismo laboratorio, Maurice Wilkins, mostró la imagen a otros dos compañeros y juntos publicaron el descubrimiento en la revista Nature. En 1962, estos tres investigadores recibieron el Premio Nobel por el descubrimiento de la doble hélice del ADN, pero Franklin había fallecido cuatro años antes por cáncer de ovario.


Margarita Salas (1938 – 2019)
Fue una de las más notables científicas españolas, doctorada en Biología por la Universidad Complutense de Madrid. Trabajó durante tres años con Severo Ochoa en la Universidad de Nueva York, centrando sus investigaciones en el campo de la biología molecular. Una de sus principales contribuciones a la ciencia fue el descubrimiento del ADN polimerasa, que es el responsable de la replicación del ADN.


Elizabeth Blackburn (1948)
Esta científica australiana, doctorada en Biología Molecular, ganó un Premio Nobel de Medicina en 2009 por descubrir la telomerasa. Esta enzima alarga los telómeros, que son los extremos de los cromosomas, e influyen directamente en la vida de las células. Sus investigaciones sobre la telomerasa contribuyen al estudio de terapias contra el cáncer.


Flora de Pablo (1952)
La labor científica de esta doctora española especializada en biología molecular se centra en la investigación de procesos de proliferación, diferenciación, competición y muerte de las células. Flora de Pablo ha combinado su labor científica con la lucha por el reconocimiento del trabajo de las mujeres en la ciencia a través de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas.


Con información de la ONU


