José Urbina, dirigente nacional y enlace del partido Vente Venezuela, denunció ineficiencia de parte de los organismos del estado venezolano ante el desastre natural del pasado 24 de junio con dos sismos de magnitud 7.2 y 7.5 por «desmantelamiento institucional y falta de previsión» en el país.
«Es el colapso de un sistema frente a una emergencia que requería rigor, transparencia y sensibilidad humana. Profundizando en la realidad de lo que se está viviendo sobre el terreno, la crisis se divide en varios frentes críticos», revela el dirigente político en un escrito.
Urbina destaca tres puntos ante la ineficiencia en el desastre natural
«Cheo» Urbina subraya tres puntos importantes ante la catástrofe que atraviesa Venezuela en estos momentos: bloqueo y la Politización de la Ayuda, precariedad de los servicios públicos y la respuesta internacional que deben maniobrar ante las trabas locales.
«Uno de los aspectos que más indignación genera es la obstaculización activa de la solidaridad. Mientras la cifra oficial de fallecidos ya alcanza las 1,450 personas y las agencias internacionales estiman que decenas de miles y otras siguen desaparecidas o bajo los escombros», agrega, además de asegurar que autoridades en Charallave y demás zonas afectadas, prohíben la colocación de centros de acopio independientes, obstaculizando la recolección de ayuda humanitaria para los más afectados.
De igual manera, asegura que los servicios públicos se están agravando tras los sismos que arrasaron con gran parte de La Guaira y Caracas, lo que impide labores de sanidad ante miles de personas heridas en distintos centros de salud, además de las constantes fallas en el servicio eléctrico.
«La caída de las redes eléctricas y la inestabilidad de las telecomunicaciones han mantenido incomunicadas a comunidades enteras durante días, impidiendo saber el estado real de los desaparecidos», destaca Urbina.
Para el dirigente de Vente Venezuela, no solo ha habido trabas para las ayudas humanitarias que están recolectando los venezolanos en otras regiones que no fueron afectadas por los terremotos la semana pasada, sino que también organismos de rescate provenientes de distintas partes del mundo, han tenido que ver cómo se les impide poder realizar su labor para intentar salvar vidas o grabar su labor para dejar evidencia de los hechos.
«Los trabajadores humanitarios y los civiles que intentan registrar la realidad se enfrentan al hostigamiento constante y a amenazas de detención por parte de los cuerpos de seguridad si documentan o transmiten el estado de los rescates», manifiesta.
Por último, José Urbina aplaude la labor ciudadana que no ha dudado en lanzarse sobre los escombros a cualquier hora del día, noche o madrugada, para poder salvar una vida más, trabajando «con las uñas» ya que muchos no cuentan con los materiales para levantar una edificación derrumbada.
«Es la demostración de que, aun con el sabotaje institucional, el tejido social se niega a romperse», cerró.

