Richard Casanova, presidente de la Comisión de Desarrollo Urbano y Vivienda del Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV), exhortó al Cuerpo de Bomberos y Protección Civil, en la zona norte costera del país, a precisar el alcance de las restricciones sobre el uso de ascensores y adaptarlas a las normativas técnicas internacionales.
A través de una nota de prensa indicó que tras los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 registrados en Venezuela el pasado 24 de junio, se hace necesario seguir los protocolos globales para no agudizar la situación de los ciudadanos en las edificaciones multifamiliares o de oficinas.
«Saludamos todo esfuerzo por mantener una rigurosa seguridad técnica. Sin embargo, es igualmente fundamental garantizar la habitabilidad y el desplazamiento seguro de los residentes tras un fenómeno de esta naturaleza”, explica el arquitecto y miembro de la directiva del CIV.
Asegura que lo más sensato en estos casos es ajustarse a los protocolos internacionales de seguridad urbana, como los de la ASME en EE.UU., las normativas europeas EN 81-77, o las directrices de la Agencia de Manejo de Emergencias de Japón.
El protocolo técnico de uso de ascensores
Señala que según los estándares internacionales se debe suspender preventivamente el servicio de ascensores inmediatamente después del sismo principal. «El riesgo principal no es que el ascensor se caiga (porque tiene sistemas de frenos de emergencia), sino que se detenga y permanezca trancado entre pisos con pasajeros a bordo, debido a deformaciones imperceptibles», explicó.
No obstante, detalló que el protocolo establece una ventana de vulnerabilidad de entre 48 y 72 horas para atender la contingencia.
«La sugerencia técnica es suspender el servicio al momento del evento; realizar una inspección técnica especializada en las primeras 48 horas —revisando cables de tracción, contrapesos, guías y sistemas de frenado—; efectuar pruebas de viaje vacío y, de estar todo correcto, restablecer el servicio manteniendo precaución extrema y monitoreo hasta completar las 72 horas», especificó Casanova.
Casanova también advirtió que prolongar de manera indefinida el apagado de los ascensores, bajo el argumento de las réplicas, carece de viabilidad práctica. Recordó que, según expertos sismológicos, las réplicas pueden extenderse por meses, pero estadísticamente es improbable un evento de igual o mayor magnitud al principal.
«Mantener la restricción del servicio tras haber transcurrido el lapso crítico de las 72 horas genera problemas colaterales graves de acceso y movilidad; afectando el desplazamiento de adultos mayores, la atención de emergencias médicas y el suministro de insumos básicos a los pisos altos», señaló.

