Tras décadas de ausencia en sus ecosistemas naturales, Uganda ha marcado un hito en la conservación al liberar cuatro rinocerontes blancos del sur en la Reserva de Fauna de Ajai, ubicada al norte del país. La Autoridad para la Vida Salvaje de Uganda (UWA) confirmó este jueves que el traslado terrestre desde el Santuario de Ziwa se completó con éxito el miércoles. Este movimiento representa el fin de un periodo de más de 40 años sin ejemplares en libertad, devolviendo a estos majestuosos herbívoros a un entorno con recursos hídricos y pastizales óptimos para su desarrollo.
El director ejecutivo de la UWA, James Musinguzi, calificó este logro como un momento de gran orgullo nacional, derivado de un riguroso programa de cría en semicautividad. Esta liberación es solo la etapa inicial de una estrategia más amplia que contempla el traslado de un total de 20 ejemplares en los próximos meses hacia esta remota zona protegida. Con este plan, las autoridades esperan establecer una población autosuficiente que recupere el espacio que una vez ocuparon estos animales antes de que la inestabilidad política y el comercio ilegal diezmaran sus cifras.
Rinoceronte, un animal extinto por sus «propiedades medicinales»
La historia del rinoceronte en Uganda estuvo marcada por la tragedia en el pasado siglo. La caza furtiva, alimentada por la demanda de cuernos en mercados asiáticos bajo mitos de propiedades medicinales, llevó a la desaparición total de los rinocerontes en 1983. El último ejemplar autóctono, un rinoceronte negro, murió en manos de cazadores en aquel año. Los nuevos habitantes de Ajai pertenecen a la subespecie blanca del sur, nativa de la región austral de África, y han sido seleccionados para fortalecer la presencia de la especie fuera de sus bastiones tradicionales.
Este esfuerzo de reintroducción se suma a los datos globales de conservación que estiman una población de aproximadamente 22,540 rinocerontes en todo el continente africano al cierre de 2024. Mientras que los rinocerontes blancos del norte se encuentran al borde de la desaparición total, con solo dos hembras vivas en Kenia, la recuperación de la subespecie del sur en Uganda ofrece una nueva esperanza para la biodiversidad regional. La Reserva de Ajai se convierte ahora en un símbolo de resiliencia frente a los desafíos ambientales de las últimas décadas.


