El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, compareció este miércoles en una declaración institucional desde el Palacio de la Moncloa para fijar la postura oficial ante la escalada bélica en Oriente Medio.
Sánchez recuperó el histórico lema «No a la guerra» y advirtió que España mantendrá su autonomía diplomática a pesar de las amenazas proferidas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Según el líder del Ejecutivo, el país no será «cómplice de algo malo para el mundo solo por miedo a las represalias».
En su intervención, Sánchez hizo una analogía con la invasión de Irak en 2003, señalando que aquel conflicto, impulsado bajo promesas de seguridad y democracia, resultó en una mayor inestabilidad global. Aludiendo al papel de los mandatarios de la época, sentenció: «Ese fue el regalo del trío de las Azores a los europeos de entonces: un mundo más inseguro». Con ello, reafirmó que la posición actual se alinea con la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional.


Respuesta ante la incertidumbre económica
Ante la previsión de que el conflicto pueda prolongarse, el Gobierno ha comenzado a diseñar estrategias para paliar los efectos en la economía nacional, especialmente ante posibles alzas en los precios del gas y el petróleo. El presidente garantizó que se apoyará a hogares y empresas si es necesario, subrayando que «España cuenta en estos momentos con los recursos necesarios para hacer frente a esta crisis».
Por su parte, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, confirmó encuentros con agentes sociales para implementar medidas inmediatas. Díaz enfatizó la soberanía nacional frente a las advertencias de Washington sobre posibles cortes comerciales, declarando que «no aceptamos chantajes ni lecciones de nadie» y ratificando a España como un «país de paz».


Operativo de evacuación en marcha
En el ámbito humanitario, el Gobierno ha intensificado las labores para repatriar a los más de 30.000 españoles presentes en la región. Un avión militar tiene previsto despegar desde la base aérea de Torrejón para rescatar a ciudadanos atrapados en el Golfo Pérsico, sumándose a los 175 evacuados que ya aterrizaron en Madrid el pasado martes procedentes de Abu Dabi.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, confirmó que el servicio exterior y el ejército trabajan «día y noche» para asistir a quienes deseen regresar. El objetivo prioritario es garantizar la seguridad de los residentes y turistas españoles ante el incremento de la hostilidad en la zona de conflicto.
Con información de EFE.


