La refinería de petróleo Kirishi (OOO KINEF), propiedad de Surgutneftegaz y considerada la segunda más grande de Rusia, ha cesado sus operaciones tras un ataque con drones ucranianos.
El impacto generó una columna de fuego visible a gran distancia en la región de Leningrado. Esta planta es fundamental para la economía rusa, con una capacidad de procesamiento anual que oscila entre las 17.5 y 20 millones de toneladas de crudo.
Consecuencias estratégicas y económicas tras ataque a Kirishi
El cese de actividades en esta instalación, que produce cerca de 80 tipos de derivados del petróleo, ha afectado gravemente la logística energética del país. Según los reportes técnicos, el ataque ha comprometido el 40% de la capacidad de exportación de petróleo de Rusia.
Además de su importancia comercial, la planta es un activo estratégico que suministra combustible directamente a las Fuerzas Armadas rusas y abastece los puertos de exportación de Ust-Luga y Primorsk.
Este incidente se suma a una serie de ataques registrados contra la misma sede en septiembre de 2025 y marzo de 2026. En esta ocasión, los daños han obligado a detener unidades críticas de procesamiento, como la CDU-6, interrumpiendo la producción de gasolina de alto octanaje, diésel y combustible para aviación.

