Osman Rojas | LA PRENSA de Lara.- La bendición cayó del cielo y vino en forma de agua. Ese es el sentir de cientos de personas en Cabudare que el día de ayer aprovecharon el palo de agua que cayó sobre la entidad para llenar los tobos y tanques de sus casas.
Sin importarles las consecuencias que pueda traer para la salud llevarse un palo de agua, las personas en Palavecino aprovecharon la oportunidad de llenar cada envase vacío. Cubetas, tobos, ollas, todo era utilizado para almacenar, aunque sea un poco, el vital líquido.
«Dios mandó el agua para ayudar a Palavecino. Aquí hay comunidades que pasan hasta tres semanas sin recibir una gota de agua», decía con alegría el señor Oswaldo Jiménez, hombre que se encontraba a las afueras de su casa ubicada en la avenida La Montañita de Cabudare.
Prácticamente en cada casa del municipio, las personas salieron desde muy temprano a recoger agua. «Cuando escuchamos que las primeras gotas caían nos levantamos a abrir el tanque para que agarrara algo de agua. Eran casi las siete de la mañana cuando habían personas en la calle tratando de aprovechar la lluvia. El aguacero fue un alivio para muchos porque en Cabudare la gente no puede ni lavar porque no tiene agua para hacerlo», decía Andrés Zambrano, hombre que aprovechó el invierno para llenar dos tanques azules.
José Torres, residente de la urbanización La Puerta en Cabudare, también utilizó la lluvia para surtir de agua su casa y explica que muchas personas hacen esto porque en Palavecino el servicio de agua es muy inconstante.
«Aquí estamos resolviendo. Esta es la manera de poder llenar los tanques porque cuando llega el agua por tubería el servicio dura poco tiempo«, decía el hombre mientras se acomodaba el impermeable y cargaba un tobo con agua.
Los consultados dieron gracias a Dios por la lluvia y explicaron que una cisterna por llenar una pipa de agua está pidiendo hasta 25 mil bolívares. «No todo el mundo puede pagar tanto», decían los entrevistados.

