En el kilómetro 12 de la Intercomunal Barquisimeto-Duaca, en Tamaca, está el liceo Juan Bautista Rodríguez, centro educativo que atiende una matrícula de 620 estudiantes distribuidos en 22 secciones de primer año hasta quinto año, en un doble turno (mañana y tarde). La institución se encuentra al borde del colapso, debido a un cúmulo de problemas, algunos datan de hace más de una década y perjudican a los propios estudiantes y a los profesores.
El problema más recurrente es la falla eléctrica que se originó hace 14 años tras el robo de cables y breakers. La docente, que formulo la denuncia, explicó que el breaker actual está mal instalado generando un déficit crónico de voltaje: «Nos llega 98 voltios cuando debería ser 110». Esta insuficiencia de energía eléctrica paraliza áreas vitales, como el control de estudio, que es «el corazón de la institución». Pese a los múltiples reportes a Corpoelec, la respuesta obtenida fue desalentadora, indicando que «no se va a invertir tanta cantidad de dinero» para una reparación definitiva.
Ante la inacción de las autoridades gubernamentales, la comunidad educativa y en especial los representantes, se organizaron. Gracias a un evento de recaudación conocido como «El cantinazo» y a una donación de artesanías que venden, pudieron comprar 15 metros de cable en un intento por mitigar la falla eléctrica. La sobrecarga sufrida hace un mes ratificó la inestabilidad del sistema. Los profesores urgen a Corpoelec solventar la mala conexión a tierra y el déficit de electricidad.
Además, la salud de estudiantes y docentes se encuentra en riesgo, debido a un colapso de cloacas provocado por un tubo deteriorado que se partió. Este problema sanitario expone a toda la institución a enfermedades. «Hay actas levantadas de estudiantes y de docentes, dicen que es horrible el hedor que se siente allí, esto es peligroso para nosotros y sobre todo para los estudiantes, queremos una ayuda ya», temiendo la proliferación de infecciones.
Las debilidades estructurales se exponen más cuando llueve. El martes pasado, 25 de noviembre, la cantidad de agua caída obligó a suspender las clases, ya que el drenaje del patio central colapsó, la inundación alcanzó los salones del primer piso y de los del segundo piso que estaban clausurados por una filtración que representa un riesgo para la seguridad de los jóvenes. «Cada vez que llueve, eso es un colapso que se genera e inunda todo el lugar… tuvimos que abrir un hueco en la pared para poder sacar el agua de allí, para después dar clases», narró.
La carencia de recursos básicos es preocupante: la institución sólo cuenta con una batería de baños para los 620 estudiantes y presenta un déficit de pupitres, con sólo 548 sillas y mesas disponibles. Asimismo, existe una crítica falta de personal, contando con sólo ocho aseadores para los 54 espacios que tiene el lugar.
Pese a este panorama que es difícil para la institución, el Liceo Juan Bautista Rodríguez no ha suspendido sus actividades, manteniendo clases de lunes a viernes, mostrando su compromiso con la educación. «Hemos pensado cerrar el liceo y suspender las actividades hasta que las autoridades gubernamentales vengan a solucionarnos, no lo hemos hecho porque sería injusto para los estudiantes».
La institución tiene un proyecto para la construcción de un comedor y otro para techar las canchas, pero la falta de recursos económicos paraliza estas iniciativas.
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