Joelis Sosa Alvarado | LA PRENSA.- Salir o entrar a Barquisimeto se ha vuelto un caos, cualquier hora es pico y las paradas están full de personas. Y es que solamente está trabajando menos del 40 por ciento de la flota del transporte público; quienes vienen del Norte, Cabudare o hasta de Yaritagua señalan que tardan más de una hora esperando un autobús que los traslade a su destino.
Mara Alvarado viaja a diario de Duaca a Barquisimeto y viceversa, su lugar de trabajo se encuentra en el centro de Barquisimeto, señala que en años anteriores salía a las 5 de la mañana para poder estar a tiempo en su oficina, pero desde inicio de este año ha optado por levantarse más temprano y salir como mínimo a las cuatro de la madrugada porque de lo contrario llega tarde.
Alvarado cuenta que le ha tocado hasta irse “como bandera” en la puerta de los, porque son muy pocos los transportes que están trabajando. “Somos muchas personas para tan poco carro, esto nos afecta a todos porque hacemos de todo para poder trasladarnos”, señaló la mujer.
De 124 unidades de la línea San Juan que cubre Barquisimeto, Duaca y Aroa solo quedan 45 unidades prestando el servicio, esto debido a la falta de repuestos como cauchos y baterías que las tiene paradas.
Francisco Palacio, presidente de esta línea explica que son muchos los factores que han generado que sean menos los transportistas en la calle, pues cada vez los repuestos están más caros y lo que recolectan al día le es insuficiente. “El pasaje es muy barato, no nos alcanza ni para comprar un caucho que sobrepasa los mil bolívares”, lamentó.
Otra de las líneas afectadas es la Ruta 11 que se dirige a Cabudare, de 103 socios ahora solo salen al ruedo 40 unidades, que también han dejado de trabajar por la inseguridad, donde hasta fueron amenazados.
Francisco Tovar, miembro de la directiva de la línea Santa Lucía que se traslada a Yaritagua, señaló que tiene su unidad parada porque el motor se le dañó y los cauchos están lisos, asegura que no la ha sacado al ruedo por el alto gasto que le genera el arreglarla, pues afirma que si le compra los cauchos no le arregla el motor o viceversa, siendo esto algo que afecta los ingresos familiares, pues cuando trabajaban con la unidad a pesar de tener pocas ganancias tenían un ingreso seguro.

