Luis E. Marchán | LA PRENSA de Lara – Los comerciantes de los CD’s y pendrive pasan las de Caín porque las películas quemaítas y los videos musicales, ya no tienen mayor demanda como el año anterior, porque las personas prefieren descargarlas por Internet y así ahorrarse una platica.
Juan García, un comerciante de CD’s en el centro de la ciudad, explicó que las películas y canciones de moda, e incluso aquellas que marcaron un boom publicitario, no salen muy a menudo y por eso se ven guindando en los kioscos y puestos ventas. Aseguró que la clientela ha bajado en un 60%.
Carlos Rodríguez, quien tiene su puesto cerca de la plaza San José, contó que antes recibía 50 personas diarias, pero por los problemas de efectivo y el poco salario, a duras penas una docena de clientes compra estos artículos.
En este sentido, señaló que como estrategia le ha tocado actualizar los contenidos en películas, música y juegos y así competir con Internet, sin embargo, menciona que los constantes apagones le hacen perder el tiempo al momento de quemarlo.
Con respecto al quemado de CD’s manifestó que en Barquisimeto conocía a 10 muchachos que se dedicaban a este trabajo, pero ahora quedan dos, porque el resto se fue a Colombia. Otros comerciantes lo piden directamente a Caracas para venderlos en Barquisimeto, El Tocuyo, Quíbor y los fines de semana en las Lomas de Cubiro.
Otra estrategias aplicada es quemar la mayor cantidad de películas con contenido infantil y así atrapar la atención de los niños, quienes a su vez convencen a sus padres de comprarlos.
Los precios varían de acuerdo a la zona, el contenido de películas y el tipo de cancioneros. Los Cd’s musicales no bajan de 25 mil bolívares; película en 20 mil; los Mp3 entre 25 mil a 30 mil bolívares y los pendrive, dependiendo de los Gb cuestan 60 mil bolívares, cifras muy por debajo del gasto que requiere ir al cine.
Gabriel Mujica, quien es mecánico, comentó que antes de ir al cine prefiere descargar la película por internet, comprar un paquete de cotufas, dos litros de refrescos y verla con su familia un sábado.

