- La doctora Angélica Torres, presidente de la Fundación Sólo Faltas Tú, explica que la población con condiciones, como el autismo, enfrenta dificultades adicionales en situaciones de estrés, trauma y desplazamientos
- Investigaciones señalan que las personas con autismo presentan una vulnerabilidad significativa al trauma psicológico.
Las catástrofes naturales, definidas como eventos extremos causados por fenómenos naturales, pueden tener consecuencias devastadoras para las personas y el medio ambiente. Fenómenos como terremotos, huracanes, y otros, generan no sólo daños físicos y económicos, sino también un profundo impacto psicológico, especialmente en personas con trastornos cognitivos, entre ellos el autismo.
La doctora Angélica Torres, presidente de la Fundación Sólo Faltas Tú, explica que la población con condiciones, como el autismo, enfrenta dificultades adicionales en situaciones de estrés, trauma y desplazamientos, lo que aumenta su vulnerabilidad durante y después de estos desastres. Precisa que aplicar estrategias de preparación y respuestas adaptadas a estas personas son esenciales para mitigar los efectos de estos eventos extremos y promover su bienestar mental.
“Un evento de emergencia para una persona con autismo es una situación significativa para el que puede no estar suficientemente preparada y entrenada, y si se trata de una emergencia real, es incluso posible que se dé una respuesta no adecuada, con el consiguiente riesgo en una situación de peligro”, dice Torres.
Los entornos caóticos destruyen las rutinas esenciales, saturan el sistema sensorial de personas con TEA y anulan los canales de comunicación tradicionales. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), las personas con discapacidad tienen hasta cuatro veces más probabilidades de morir en situaciones de crisis, en comparación con la población general.
“Las personas con discapacidad se enfrentan a un ‘plus de peligrosidad’ por la falta de accesibilidad e inclusión en los protocolos de emergencia”, dice.
Explica que en estos casos hay que estar atentos a ciertos aspectos de vital importancia inherentes a la atención en desastres naturales.
Sobrecarga sensorial extrema
Los desastres naturales introducen un volumen insostenible de estímulos sensoriales abrumadores.
•Estímulos auditivos y visuales: alarmas sísmicas, sirenas de rescate, gritos, luces parpadeantes y ruidos de colapsos desregulan gravemente el sistema nervioso.
•Crisis de desregulación: la sobrecarga se manifiesta en colapsos (meltdowns) o bloqueos absolutos (shutdowns), donde la persona pierde por completo la capacidad de interactuar.

Barreras en la comunicación y rescate
Bajo niveles altos de estrés agudo, las respuestas de una persona autista pueden ser malinterpretadas por los equipos de emergencia.
•Anulación del lenguaje: Ante el pánico, muchas personas autistas verbales pueden verse limitadas temporalmente para expresarse verbalmente.
•Malentendidos conductuales: la falta de contacto visual, la ecolalia (repetir palabras del rescatista) o la aparente indiferencia pueden confundirse con resistencia, desobediencia o engaño.
•Fugas por pánico: el miedo extremo incrementa el riesgo de deambulación o huidas de- sorientadas, atrayéndolos peligrosamente hacia zonas de riesgo, como escombros o inundaciones.
Entornos hostiles en refugios temporales
Los centros de evacuación masiva no suelen estar diseñados bajo criterios de accesibilidad cognitiva o sensorial.
•Hacinamiento e imprevisibilidad: la pérdida absoluta de la privacidad y el contacto físico forzado con desconocidos elevan los niveles de ansiedad de forma drástica.
•Falta de espacios de calma: es extremadamente raro que los refugios cuenten con zonas de descompresión sensorial (bajas en luz y ruido) para facilitar la autorregulación.

Regresión conductual y pérdida de terapias
El impacto de un desastre se prolonga durante meses a través de la interrupción de la asistencia cotidiana.
•Pérdida de la estructura: la destrucción de escuelas y centros comunitarios elimina la predictibilidad diaria que sostiene su bienestar emocional.
•Regresión documentada: la evidencia científica demuestra que la suspensión prolongada de servicios educativos y terapéuticos genera retrocesos conductuales severos y cronifica el trauma.
Autismo y trauma: comprendiendo una realidad oculta
Cada vez más investigaciones señalan que las personas con autismo presentan una vulnerabilidad significativa al trauma psicológico. Sin embargo, esta realidad permanece en gran medida invisibilizada. Mientras que los diagnósticos de Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT) han sido estudiados en población neurotípica, su evaluación y comprensión en el autismo presenta numerosos desafíos.

