La docente y escritora larense Zulay Yánez ha publicado su segundo libro, titulado «32 cartas a mamá en un mayo bisiesto». Sus 23 años de experiencia en las aulas le permiten identificar inseguridades o dolores de algunos alumnos, los que se acentuaron durante la pandemia y fue uno de los motivos que la inspiró a escribir esta obra.
Aunque febrero es el que tiene días bisiestos es un juego de palabras que resalta a las madres que abandonan, descuidan, se saturan con dobles roles en casa y en el trabajo, y esas que representan una suave caricia al corazón.
Los pobladores de Siquisique celebran esta publicación y es un orgullo que se expande del municipio Urdaneta, por todo Lara. Yánez busca darle voz a las añoranzas o confesiones de esos hijos que pueden atravesar el duelo por abandono forzado por la migración, o por la falta de tiempo de calidad, o por el «secuestro» de las pantallas electrónicas.

«Se pueden tener muchas heridas y la madre no escapa de ello, por lo que las primeras 18 cartas dejan la sensación de un café amargo y a partir de allí es para reconocer la importancia de la sanación», indica de su primera serie impresa de 100 libros, cubriendo la totalidad del gasto de esta publicación contentiva de 130 páginas.
32 cartas a mamá busca identificación
Desea que los lectores se identifiquen, bien sea con el sentir en silencio de un hijo o con una madre que tiene tantas explicaciones pendientes. Es un aporte terapéutico que siempre conduce a la conciliación y de manera crítica replantearse la crianza de los hijos, analizando el desempeño y sin excusas, sanando heridas, el punto errado de compensar lo que nunca se tuvo y evitar dolores que pueden marcar para siempre la relación entre padres e hijos.

Yánez es profesora de Literatura en el liceo José Ángel Rodríguez López en Siquisique. En el año 2020 publicó «Morfina y un café, reflexiones que nutren el alma».
Obtuvo el segundo lugar en el festival «Versos del mundo» con una decena de poemas en 2024 y al año siguiente participó con la antología «Los cuentos de la luna» en una convocatoria virtual de México.
Su pluma es inquieta y va a la par del vuelo de su musa, siempre buscando festivales, antología y siendo una soñadora con lograr editar una tercera publicación de sus obras literarias.

