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domingo, 8 noviembre 2026
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Cardenales de Lara: Una historia marcada por importados que han dejado su huella en el Caribe

La organización larense celebró 84 años de historia y La Prensa de Lara recuerda algunos de los nombres de extranjeros que marcaron la historia del club.

  • Cardenales de Lara ha contado con jugadores importados que han dejado una huella importante en el béisbol venezolano y también en las Grandes Ligas.
  • Para muchos aficionados del Cardenales de Lara, el mejor importado que ha pasado por la organización fue Tom Evans y él tampoco pudo brillar en las Grandes Ligas.

Cardenales de Lara es uno de los ocho equipos que integran la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP). Fundado en la ciudad de Carora, en 1942, es uno de los más importantes del circuito rentado venezolano y esta posición se alcanzó, en parte, gracias al aporte que a lo largo de su historia han hecho peloteros que han dejado huella en el béisbol venezolano y en las Grandes Ligas.

Desde 1946, el mismo año en el que se estrenó la liga, la pelota venezolana ha contado con la figura de jugadores importados. Por el circuito venezolano han pasado nombres como Greg Maddux, el ganador de cuatro premios Cy Young consecutivos reforzó a las Águilas del Zulia en 1987. Rod Carew en la temporada 71-72 jugó con los Tigres de Aragua, mientras que los legendarios Barry Bonds, Pete Rose y Mariano Rivera, también tuvieron su paso por el circuito rentado vistiendo las camisetas de los Navegantes del Magallanes, los Leones del Caracas, y los Tigres de Aragua, respectivamente.

Y ¿Cardenales de Lara? A lo largo de su historia, el equipo crepuscular también ha contado con jugadores importados que han dejado una huella importante en el béisbol venezolano y también en las Grandes Ligas. Entre las figuras destacadas aparecen nombres como  Roy Halladay, Cecil Fielder, Jesse Barfield y Mike Timlin aunque, más recientemente, se encuentran figuras como Mike Moustakas y Adam Jones.

cardenales 90

De estos nombres, quizás el de mayor peso es el de Roy Halladay. En la temporada  1997-1998 el lanzador norteamericano vino como uno de los importados de Cardenales de Lara y logró ganar el campeonato con el cuadro crepuscular.

Con apenas 20 años, el lanzador derecho, durante la temporada regular, dejó una efectividad de 1.61 y su registro fue de 1 victoria por 1 derrota. Halladay lanzó durante 22 episodios en los que permitió 18 imparables. En la postemporada y la final el para entonces prospecto de los Azulejos de Toronto no fue tan dominante; sin embargo, su récord fue de 3 victorias por 1 derrota y su efectividad fue de 3.15.

Luego de su experiencia en el béisbol del Caribe, Halladay fue llamado al equipo grande de Toronto y, en 1998, inició una de las carreras más brillantes para lanzador alguno en la historia de las Grandes Ligas. El derecho trabajó ese año durante 14 entradas. Su registro fue de 1 victoria sin derrotas y su efectividad de 1.93.

Al año siguiente, su experiencia en las Grandes Ligas fue mucho mayor. Lanzó durante 149.1 episodios y dejó marca de 8 victorias por 7 derrotas con una efectividad de 3.92.

Durante los años siguientes, el derecho fue intermitente. Los reportes hablaban de un lanzador dominante, con capacidad ponchadora, pero que era bateado con relativa facilidad hasta que, en la temporada de 2002, Halladay pudo confirmar que todo lo que se decía de él era verdad.

Ese año, el derecho lanzó para marca de 19 victorias por 7 derrotas y un promedio de carreras limpias permitidas de 2.93. A estos números hay que sumarle la escandalosa cifra de 168 abanicados. La temporada que tuvo Halladay le hizo merecedor de ser nominado al Juego de Estrellas de la Liga Americana.

Un año después, en la temporada de 2003, Halladay volvió a demostrar que era un pícher de época. El derecho ganó 22 juegos y tuvo 7 derrotas. Por primera vez en su carrera superó la barrera de los 200 ponches en un año y dejó una efectividad de 3.25.

Los números que Halladay firmó ese año le llevaron a ganar el primero de sus dos premios Cy Young.

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Al final, Halladay terminó con números impresionantes. El derecho obtuvo 203 victorias en las Grandes Ligas. Lanzó 67 juegos completos, incluyendo 20 blanqueadas. También lanzó un juego perfecto en 2010 y, ese mismo año, un no hit en postemporada.

En toda su carrera, el lanzador logró ponchar a 2.117 rivales, lo que le ubica entre los 100 lanzadores (en la posición 76) con más ponches en la historia de las Grandes Ligas.

Estos números llevaron a Halladay al Salón de la Fama de las Grandes Ligas pero, pocos recuerdan que, su primera gran experiencia en este deporte, la vivió en el Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto y que, su primer anillo de campeón como profesional, lo ganó en Venezuela ante los Leones del Caracas.

Cecil Fielder es otro de los nombres históricos que la afición de los Cardenales de Lara recuerda con especial cariño. El poderoso bateador, uno de los más temidos en las Grandes Ligas en los años 90, jugó durante tres temporadas consecutivas en Venezuela, dejando números impresionantes. La primera vez que vistió el uniforme crepuscular fue en la temporada 85-86 y volvió en la 86-87 y en la 87-88. Su mejor año con Cardenales fue en la 86-87, cuando sacó 19 pelotas y amenazó el récord de la liga que, para ese entonces, era de Baudilio Díaz con 20.

Durante su paso por la liga venezolana, Fielder bateó para .308 de average, conectó 34 jonrones y empujó 122 carreras.

“Big Daddy”, como era conocido el recio bateador, debutó en Grandes Ligas con los Azulejos de Toronto en 1985. Durante 13 temporadas en el mejor béisbol del mundo, logró conectar 319 cuadrangulares, dio 1.313 hits, empujó 1.008 carreras y dejó un promedio al bate de .255. Hasta en tres ocasiones Fielder fue convocado al Juego de las Estrellas.

Durante su paso por las Grandes Ligas, llegó a registrar temporadas de hasta 50 cuadrangulares y ganó la Serie Mundial en 1996 con los Yankees de Nueva York. Cecil Fielder es padre de Prince Fielder, el poderoso bateador zurdo que también llegó a jugar en las Grandes Ligas y que conectó 319 cuadrangulares en su carrera, esta es la misma cantidad de jonrones que dio su padre, siendo esta una de las coincidencias más asombrosas en la historia del béisbol.

Jesse Barfield es otro de los nombres que brillaron con luz propia en Venezuela y luego tuvieron una destacada actuación en las Grandes Ligas. Barfield jugó con Cardenales de Lara en las temporadas 81-82-82-83 y 83-84. Durante su pasantía con los crepusculares, largó 20 cuadrangulares, empujó 78 carreras y dejó un promedio histórico de .232.

Jugó 12 temporadas en las Grandes Ligas y fue considerado, en su momento, uno de los mejores jardineros derechos del béisbol. En el año 1986 fue líder de jonrones de la Liga Americana con 40 batazos de vuelta completa. Esta hazaña la consiguió vistiendo el uniforme de los Azulejos de Toronto.

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Gracias a su extraordinaria carrera en las Grandes Ligas, en el año 2023 fue exaltado al Salón del Béisbol Canadiense.

“Cardenales de Lara se ha caracterizado por tener importados de mucha calidad. Aquí vinieron grandes nombres, lanzadores élite que ganaron más de 20 juegos en Grandes Ligas. Recios bateadores, defensores de primer nivel”, recuerda Alfonso Saer, “El Narrador”, quien, desde 1966, transmite los juegos del equipo.

Saer recuerda que en los años 80 y 90, Cardenales estableció una especie de puente aéreo entre Barquisimeto, Toronto y Seattle, lo que hizo que grandes prospectos estuvieran jugando sin restricciones en Venezuela. “Toronto entregaba puro lomito. La organización de los Azulejos le entregaba sus mejores prospectos a un equipo de República Dominicana y a Cardenales de Lara. Fue la época en la que  hubo mejor complemento entre importación y criollos”, recuerda Saer.

Pero no todos los importados que brillaron con Cardenales de Lara han hecho carrera en las Grandes Ligas. Mike Romano, por ejemplo, fue un lanzador que, durante siete temporadas, vino a lanzar con el equipo crepuscular y dejó un récord de 16 victorias por 14 derrotas.

Dejó una efectividad de 4.22 luego de lanzar durante 230.1 episodios y ponchó a 137 rivales. Su mejor año con Cardenales de Lara fue la de 1988-1989, su primera con la organización. En esa temporada dejó registro de 8 victorias por sólo 1 derrota y una efectividad de 2.49.

En Grandes Ligas jugó muy poco. Estuvo 6 años en ligas menores antes de ser promovido en 1999 por los Azulejos de Toronto. Participó en sólo 3 juegos, todos como relevista y dejó una alta efectividad de 11.81.

Para muchos aficionados del Cardenales de Lara, el mejor importado que ha pasado por la organización fue Tom Evans y él tampoco pudo brillar en las Grandes Ligas.

Evans jugó un total de ocho temporadas con el equipo y sigue siendo referencia. Es el líder en cuadrangulares conectados por un foráneo con 58, conectó en su carrera con Lara 313 hits e impulsó 216 carreras.

En Grandes Ligas estuvo con dos organizaciones. Los Azulejos de Toronto y los Ranger de Texas. En el Big Show participó en 42 juegos, conectó 26 hits, entre ellos un jonrón y empujó siete carreras. Al no conseguir oportunidad en las mayores, Evans probó suerte en el béisbol del Caribe y también en Japón.

En la historia reciente hay otro importado larense que tiene características similares a Evans y ese es Rangel Ravelo. El cubano ha jugado durante nueve temporadas con Cardenales de Lara en las que ha conectado 32 cuadrangulares y ha impulsado más de 300 imparables en la liga.

“Hay que decir que no todos los importados que han dejado huella aquí en Cardenales, han brillado en las Grandes Ligas. Hay nombres importantes en esa lista que es necesario destacar, como Mike Romano, Tom Evans o el propio Rangel Ravelo. Sin ellos, el éxito de Cardenales de Lara no sería igual”, dijo Carlos Miguel Oropeza, gerente general del equipo crepuscular.

José “Chato Yépez”, gerente deportivo de la organización, recuerda que en su momento fue compañero de grandes prospectos como Mike Moustakas y Adam Jones. En el caso de Moustakas, el “Chato” menciona su calidad humana, mientras que en el caso de Jones, destaca el compromiso que siempre tuvo con la organización crepuscular, a pesar de estar llamado a ser una referencia en las Grandes Ligas.

“La gente no lo sabe, pero Moustakas pagó incluso la operación de una señora que fue al hotel a pedirle una ayuda. Donó, durante su estadía en Venezuela, parte de su sueldo y cuando se fue, donó sus equipos deportivos”, dijo.

Sobre Jones, de quien también fue compañero, Yépez menciona que cuando su organización, los Orioles de Baltimore lo mandaron a parar en Venezuela, el jugador lloró. “Quería jugar. Estaba comprometido. Años después lo vi en EE. UU. y siempre me saludaba con cariño y recordaba a Cardenales de Lara”, dijo.

Moustakas jugó en Grandes Ligas durante 13 temporadas, con 4 equipos distintos. Ganó la Serie Mundial en el 2015, fue convocado tres veces al Juego de Estrellas y conectó 215 cuadrangulares.

Adam Jones, por su parte, brilló en Baltimore. Jugó durante 14 temporadas en las Grandes Ligas con 4 organizaciones distintas. Fue convocado en 5 ocasiones al Juego de las Estrellas, ganó 4 Guantes de Oro y 1 Bate de Plata. También fue campeón en el Clásico Mundial con EE.UU. en el año 2017. Esta es sólo una pequeña lista de peloteros emblemáticos que jugaron con la organización de los Cardenales de Lara, pero la lista no para. Hay otros importados que están grabados en la memoria de los larenses, como Mark Whiten, Wes Chamberlain o Scott Patterson que también dejaron su huella en la organización.


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