- El acuerdo petrolero suscrito recientemente presenta vacíos legales, contradicciones y falta de transparencia según el exdirector de Pdvsa, José Toro Hardy.
- El especialista sostiene que la recuperación de la industria requiere garantías institucionales, poderes independientes y procesos de licitación abiertos.
Al acuerdo petrolero anunciado por Estados Unidos y el gobierno interino de Venezuela el 28 de agosto le falta transparencia, y los venezolanos desconocen las condiciones y su alcance. Así lo considera José Toro Hardy, economista y exmiembro del directorio de Pdvsa, quien sostiene que el músculo financiero de las grandes petroleras estadounidense sólo ingresará al país si hay garantía legal del cumplimiento de los contratos, poderes independientes y elecciones.
«Estamos poniendo la carreta delante del caballo: se firmaron los contratos sin que todavía exista la seguridad jurídica», alegó. Por esta razón, petroleras como Exxon Mobil Corp y ConocoPhillips no han retornado a Venezuela, que son las que podrían traer grandes capitales.
«Los contratos pueden llegar a ser muy buenos, sólo hay que ver cuáles son las condiciones», puntualizó. Considera que la soberanía de la nación se viola cuando teniendo las reservas petroleras más grandes no se promueven las inversiones con transparencia para mejorar la calidad de vida de los venezolanos.
¿Venezuela está cediendo su soberanía con el acuerdo petrolero anunciado entre Estados Unidos y el gobierno interino?
No, porque la propiedad de las reservas en el subsuelo permanecen en poder de la nación y la nación somos todos…Creo que hemos distorsionado el término soberanía. A mí me parece que lo que afecta a la soberanía es el hambre, el empobrecimiento brutal en que estamos en este momento. El que vengan empresas extranjeras a invertir para explotar una inmensa reserva de petróleo en el subsuelo, eso no afecta la soberanía.

¿Cuál es su opinión sobre este acuerdo?
Nuestra producción ha caído a poco más de un millón de barriles diarios, cuando deberíamos estar por encima de los seis o siete millones de barriles. El Estado no tiene la mínima posibilidad de realizar esas inversiones. Por lo tanto, necesitamos las inversiones extranjeras. Ahora bien, con respecto a los acuerdos el presidente de EE. UU., Donald Trump, los presentó de forma grandilocuente y orientada a su público de cara a las elecciones midterm (medio mandato) que son el 03 de noviembre, anunciando concesiones por 100 años. Lo cierto es que en la legislación de Venezuela no existen las concesiones, lo que prevé la ley son otras modalidades, como los Contratos de Participación Productiva (CPP). En realidad, lo que se está firmando es un acuerdo por 25 años, prorrogables a voluntad de las partes.
¿Qué se firmó?
Se firmaron acuerdos con algunas empresas medianas y pequeñas. También grandes que ya operaban aquí, como Chevron. Sin embargo, luego del 03 de enero, cuando el presidente Trump invitó a las grandes transnacionales a invertir en Venezuela, estas notificaron que no había suficiente seguridad jurídica. Exxon y Conoco abandonaron el país cuando el expresidente, Hugo Chávez, modificó la Ley Hidrocarburos en 2007, demandaron a la nación en tribunales de arbitraje internacional por los miles de millones de dólares que se les adeuda y han manifestado que desconfían de lo que pueda pasar en el país.

¿Cuáles son los 17 campos estratégicos que explotarán?
Aún no conocemos si se trata de 17 yacimientos o bloques, pero sabemos que algunas áreas están en el Lago de Maracaibo. Son campos brownfields (yacimientos maduros con más de 80 años) donde toda la inversión en infraestructura ya está hecha. Ahí la producción había caído por falta de mantenimiento, desinversión o vandalismo. Esa producción es fácil de recuperar; también hay áreas en la Faja del Orinoco (bloque Boyacá) que son greenfields (campos vírgenes) con crudos de hasta 3 grados API (extrapesados). Allí hay que construir la infraestructura desde cero, perforar pozos y las inversiones son muy altas. Eso es muy difícil que se logre cumplir y levantar.
¿Qué empresas pueden invertir grandes capitales en la nación?
Empresas grandes como Exxon o Conoco sí tendrían músculo financiero para desarrollar campos vírgenes. Ellos están invirtiendo en Guyana en el bloque Stabroek, y producen un petróleo de excelente calidad, de 30 grados API. Resulta que en Venezuela los crudos de la Faja del Orinoco son de 8 grados API, ese crudo no se puede vender. Hay que someterlo a procesos de mejoración o diluirlos en crudos livianos. Independientemente del diferendo territorial con Guyana, a nosotros nos interesaría mucho poder mezclar tres barriles de crudo venezolano de la Faja con un barril de Guyana y lograr la mezcla que se llama Merey 16, que es el crudo más apetecido por los Estados Unidos. Hay una demanda de 10 millones de barriles diarios en el mercado americano por ese tipo de petróleo que nosotros lograríamos.
Petroleras como Chevron, Eni, entre otras, firmaron un convenio con el gobierno interino en Miraflores con presencia del secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, ¿Cuentan ahora con más seguridad jurídica?
En el caso de Chevron, cuando el presidente Chávez modificó la Ley Hidrocarburos en 2007 y le dijo a las petroleras, «ustedes o aceptan las nuevas condiciones o se van del país», muchas se fueron. Pero Chevron se quedó porque Pdvsa le debía enormes cantidades de dinero. Actualmente están bien interesados en el ambiente político del país. Y en este momento están dispuestos a ampliar sus operaciones con una inversión de $7.000.000 adicionales que permitirá duplicar sus inversiones. Las otras empresas que firmaron se trata de inversiones pequeñas, firmó la Shell, BP, entre otras, pero más que todo en gas.

¿Qué considera es lo más grave que tiene el acuerdo?
Tiene contradicciones, por ejemplo, si en los 17 bloques la aspiración es llegar a 1.500.000 barriles diarios en un contrato a 25 años, se estaría hablando de extraer unos 13.000 millones de barriles acumulados, no de incorporar 65.000 millones de barriles de reservas. En segundo lugar, el presidente Trump lo ha planteado como reservas que se reincorporaría a las reservas americanas. El artículo 12 de la Constitución de Venezuela prohíbe enajenar las reservas del subsuelo; las reservas siempre serían venezolanas. De manera que eso genera ruido.
¿Era la vía más rápida para conseguir financiamiento por el orden de los 100.000 millones de dólares?
Es la vía más rápida, porque las licitaciones son procesos lentos. Le haré una comparación con la Apertura Petrolera de finales de los 90. La conocí muy bien porque estaba en el directorio de Pdvsa. En ese momento solicitamos a la Corte Suprema de Justicia (CSJ) establecer mecanismos legales para incorporar capital privado sin violar las leyes de nacionalización. Y después de un proceso muy exhaustivo, la CSJ estableció unos mecanismos. Con eso en la mano fuimos al Congreso Nacional para que fijara las bases mínimas de negociación para firmar esos contratos y después de un amplio debate en todo el país, se dieron conferencias en universidades y academias. El Congreso procedió a aprobar unas bases mínimas de negociación. Con eso procedimos a hacer unas licitaciones inmensas, tan transparentes que hasta se transmitían en vivo por televisión para que la gente viera. Y al final se pudieron firmar un conjunto de contratos que comprendían $35.000 millones de inversión en aquella época.
¿A cuánto iba a elevar la producción de crudo la Apertura Petrolera de los 90?
Si se hubiesen completado, nos hubiese ayudado a elevar la producción de tres a seis millones de barriles diarios hacia el año 2006, y eventualmente alcanzar entre siete u ocho millones de barriles. Hoy producimos apenas un millón.

¿Venezuela tiene potencial rápido de recuperación?
Sí lo tenemos, porque tenemos las reservas petroleras probablemente más grandes del mundo. ¿Sabes por cuánto tiempo tenemos el petróleo? por lo menos unos 800 años de crudo. A Venezuela le interesa enormemente el mercado americano, porque un tanquero que sale del Complejo Refinador de Paraguaná tarda sólo cuatro días en llegar a algunas de nuestras propias refinerías de Citgo en el Golfo de México, o en frente de otras refinerías diseñadas como «traje a la medida» para las características de los crudos pesados venezolanos. Y ese es el mercado que mejor paga en el mundo, por lo tanto ese es el mercado que nos interesa. En cambio nos estaban llevando a enviar el petróleo a China, al otro lado del mundo. Ese mismo tanquero que tarda cuatro días en llegar a Estados Unidos, demora 45 días de navegación en llegar a China, allá no hay ninguna refinería capaz de procesar nuestro crudo, de manera que lo tenemos que vender con un descuento enorme. Nuestro futuro como país petrolero puede ser brillante, pero el mercado que fundamentalmente nos interesa es el hemisferio occidental.
¿Cuál es la viabilidad a largo plazo de este acuerdo petrolero? Cuando se dio la Apertura Petrolera hubo transparencia y un debate nacional, ahora no.
Yo creo que el tema de la legalidad y la legitimidad es fundamental. ¿Por qué lo digo?, yo le expliqué todo ese proceso que hicimos con la Apertura Petrolera fue muy exhaustivo, y sin embargo; después ganó el presidente Chávez y le pidió a la Corte Suprema de Justicia eliminar todo lo actuado, y la CSJ le dijo que eso no se podía hacer. Entonces, según él mismo confiesa ante el Congreso Nacional, él promovió el paro petrolero, despidió al 50% del personal de Pdvsa y desconoció los contratos firmados. Entonces, si en aquel caso en el que se cumplieron todos los extremos legales se echó todo para atrás, con mucha más razón hay que ser exhaustivo en la legitimidad de lo que se firme ahora, porque nadie nos garantiza que no venga el día de mañana otro presidente Chávez y lo vuelva a echar todo para atrás.
¿Tiene la capacidad Nabep de producir 65.000 millones de barriles diarios en 25 años en 17 pozos?
A mí me parece difícil de cumplir con las metas establecidas. Parece difícil que ellos consigan el financiamiento. Me parece que muy probablemente intentarán vender esa empresa a otras empresas mayores que dispongan de más músculo financiero.
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