- Los cortes eléctricos en Barquisimeto impactan gravemente la actividad comercial, obligando a recortar inventarios y personal o a asumir costosos sistemas de autogeneración.
- Esta inestabilidad impulsa el comercio informal, perjudicando los ingresos fiscales del municipio y del Estado.
Los cortes por racionamiento eléctrico de los últimos meses del año 2026 han generado una pérdida diaria significativa en las ganancias de los comerciantes de Barquisimeto.
Actualmente, el servicio eléctrico en Venezuela experimenta la llamada administración de carga que se traduce en interrupciones del servicio que pueden durar cinco o seis horas, o incluso más.
A pesar de que la mayoría de la población está acostumbrada a esperar y tomar previsiones para los cortes diarios, la energía eléctrica no es un lujo, es una necesidad básica para las personas y sobre todo es la base para el desarrollo económico del estado y el país. Es por esto, que la constante falta de energía trae consecuencias para el comercio y también para el consumidor.
En una consulta realizada a distintos comerciantes de Barquisimeto, ellos explicaron que los cortes del servicio eléctrico les generan pérdidas relevantes.
Para Francisco Rico, gerente de una empresa de lácteos, los cortes no programados, como cuando explota un transformador, y el racionamiento eléctrico representan un obstáculo diario. Calcula que la diferencia de las ganancias entre un día con electricidad y cuando no la hay, son de aproximadamente del 60%, debido a la falta de clientes y sobre todo, a los gastos de la gasolina y el mantenimiento de la planta eléctrica, que estima una inversión aproximada de 80 dólares semanales. Por lo tanto, se ha visto obligado a reducir el personal.
Hay rubros más afectados que otros, como los que requieren cadena de frío: carnicerías, heladerías, farmacias, laboratorios, entre otros. Los comerciantes han tenido que buscar alternativas de autogeneración de energía, como lo son las plantas eléctricas para preservar su mercancía, lo cual equivale a un gasto que se les suma a los productos. Este incremento de gastos y de costos varía según el tamaño del comercio y de su planta de autogeneración.
Sin embargo, hay comercios que no cuentan con planta eléctrica y cuando hay cortes eléctricos largos, la mercancía se daña y esto trae consigo una pérdida monetaria significativa. Para Danny Sabala, encargado de una carnicería, cada vez que se le daña la mercancía la pérdida es de entre 300 a 400 dólares, en consecuencia, ha tenido que reducir su inventario. Afirmó que la diferencia de ganancia entre un día normal a un día con cortes eléctricos no programados o racionamiento, es de alrededor 600 dólares.

Cortes eléctricos lleva al comercio informal
La imposibilidad de planificar las ventas debido a las fallas eléctricas, lleva a que predomine el comercio informal; es decir, comercios no registrados, que no facturan ni mantienen personal con un contrato de trabajo, y esto trae consecuencias para el municipio.
El economista, Oswaldo Gallardo, menciona que la informalidad agrava la caída de la recaudación municipal, y es que el municipio se financia con los impuestos pagados por los comercios formales, pero cuando predomina la informalidad se le reducen los ingresos y si se estudia a nivel estado, el Impuesto al Valor Agregado (IVA) se pierde. «Si bien esta alternativa sirve para sobrellevar la economía ante la inestabilidad del país, esto daña la economía de Barquisimeto y de cualquier lugar donde predomine el comercio informal», expresó Gallardo.
Las interrupciones de electricidad en el país es una situación que lleva sucediendo más de 10 años, que inició a mediados de 2012, y se intensificó en 2019 con el apagón nacional de cinco días que bajó el 1,5% del Producto Interno Bruto (PIB) anual en menos de una semana. La economía depende de la electricidad y el sistema eléctrico nacional necesita actualmente una inversión monetaria grande para estabilizarse.
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