Con una cámara y con las ganas de demostrar que, a pesar de ser mujer, puede sobresalir en un mundo dominado por hombres. Marchán nos habla sobre cómo la fotografía cambió su vida
En el mundo de la contabilidad, el error de un decimal puede arruinar un balance. En el fotoperiodismo deportivo, un segundo de distracción puede hacer que se pierda la historia de todo un campeonato. Valeria Marchán conoce ambos mundos, pero decidió quedarse con el que late a mil pulsaciones por minuto.
Contadora de profesión, Valeria Marchán pasó sus años de universidad entre libros y balances contables; sin embargo, su verdadera pasión no estaba en la calculadora, sino en la capacidad de congelar el tiempo por medio de un botón. “Siempre fui la que tomaba fotos de todo, pero nunca lo vi como una carrera”, dice esbozando una tímida sonrisa.
Desde niña, Valeria estuvo ligada al mundo del deporte, por lo que hacer fotografías para equipos, como Cardenales de Lara, Deportivo Lara o Barquisimeto SC, se siente como un sueño hecho realidad.
El despertar de una vocación temprana
Marchán no recuerda el momento exacto en el que empezó a tomar fotografías, pero sí sabe que, a los 12 años, tuvo su primer gran evento. Fue una reunión que hizo la iglesia a la que asistía su mamá y allí ella se encargó de documentar, en imágenes y con una cámara profesional, todo lo que pudo.
Para ese instante, Marchán no entendía la parte técnica de una cámara y tampoco le importaba mucho. “No sabía lo que era el ISO o la velocidad. Yo sólo tomaba fotos y dejaba la que quedara bien”, dice.
Este primer acercamiento a una cámara profesional fue satisfactorio, pero no lo suficiente como para pensar en dedicar su vida a la fotografía. De hecho, luego de este evento, Marchán no volvió a agarrar una cámara por varios años.
“Yo soy de las personas que le toma foto a todo. Esto es algo que siempre me ha gustado y en mi teléfono a veces no hay espacio para una foto más pero, después de este evento, no volví a tomar fotografías con cámara profesional”, dice.


Del contenido digital a la formación profesional
Valeria pasó 4 o 5 años lejos de una cámara; sin embargo, cuando tenía 17 años empezó a subir contenido a redes sociales y a trabajar con ellas. Fue entonces cuando tomó una decisión que le cambió su vida. “Quería hacer un contenido más profesional y por eso mi amigo Kiko me prestó una cámara. Era una cámara vieja, pero con ella empecé a hacer fotos y aquí me quedé”, dice.
En una primera instancia, estas fotografías eran de corte documental. Marchán empezó a hacer fotografías a personas, lugares y todo lo que le pareciera curioso. Así se fue enamorando del lente y empezó a considerar la idea de estudiarlo de forma profesional.
En el Centro de Instrucción y Educación Cinematográfica y Audiovisual (Cieca) se formó y empezó a ver la fotografía como algo más que un hobby. Siguió trabajando con redes sociales y haciendo fotografías de ciclismo, su otra gran pasión, pero siempre con un objetivo entre ceja y ceja, hacer fotografías en el Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto y a los Cardenales de Lara.
“Esto es algo que me hacía mucha ilusión porque Cardenales es el equipo deportivo más importante del estado y yo me quería probar. Quería hacer fotografías allí y por eso llamé a un amigo que trabaja en medios, para ofrecerme por si en algún momento necesitaba y, un día de noviembre, me llamó. Desde entonces, no he faltado a ningún juego”, dijo.
Marchán desafia los límites en el diamante
Hacer fotos con Cardenales fue un reto mayúsculo para Marchán. De acuerdo con su relato, poder tomar fotografías para un equipo de béisbol profesional le hizo sentir que su carrera estaba dando otro paso; sin embargo, al principio, no todo fue color de rosa pues, a pesar de haber recibido apoyo de fotógrafos y periodistas, Valeria reconoce que, muchas veces, la subestiman por ser mujer.
En este sentido, Marchán reconoce que el mundo del deporte sigue siendo dominado por hombres. En la mayoría de los partidos, ella era la única fotoperiodista mujer presente en el estadio y eso hace que algunas personas, no sólo dentro del terreno de juego sino también en las tribunas, sexualicen su figura.
“Hay algunas limitantes a la hora de cubrir un evento deportivo siendo mujer pero, siempre y cuando tú coloques tus límites, nadie se sobrepasa contigo”, dice.
A pesar de que la temporada 2025-2026 de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP) fue la primera experiencia que tuvo Marchán como fotógrafo profesional, su talento terminó llamando la atención de portales digitales, como Se Habla Deporte, página en la que terminó trabajando, cubriendo incluso la final entre Navegantes del Magallanes y Caribes de Anzoátegui.
“Fue una experiencia muy bonita”, recuerda.
Gracias al trabajo que realizó con Cardenales de Lara, Marchán consiguió una oportunidad para seguir haciendo fotoperiodismo deportivo. Esta vez, la joven reportera tiene el desafío de poder cubrir el fútbol venezolano y hacerle seguimiento a equipos, como El Deportivo Lara o el Barquisimeto SC.
“Es un reto que me emociona porque cada deporte tiene su particularidad y la preparación es diferente. No es lo mismo hacer fotos a ciclistas que, aunque vienen en movimiento permanecen en posiciones estáticas, a tener que cubrir fútbol o béisbol”, dice.
En estos momentos, Marchán es de las pocas que hace este tipo de trabajo y espera que en un futuro, no muy lejano, más mujeres se sumen a trabajar en un área que, históricamente ha sido dominada por hombres, pero que en los últimos meses, ha encontrado en Valeria una mirada distinta, un enfoque mucho más pausado en un terreno en donde la testosterona está a flor de piel.


