Un llamado de un hombre, con tono que parecía urgente, traía consigo el encargo de la muerte. Marlene Camacaro de Sánchez abrió la puerta y fue acribilla. Siete se alojaron en su cuerpo arrebantandole la vida de la sexagenaria de manera instantánea, terminando de desangrarse en la sala de su casa, ubicada en Barrio Nuevo, al noreste de Carora.
Dicho crimen ocurrió finalizando la tarde del miércoles y fue descrito por vecinos, como una escena de película de sicariato que interrumpió la tranquilidad de este sector conocido por su valor cultural. El estruendo de las detonaciones dejaron paralizada a esta comunidad del municipio Torres y el lamento por el ensañamiento en contra de esta señora, de 67 años de edad, dejando abierta la posibilidad de que se trate de un caso de venganza; sin embargo, funcionarios del Cicpc adelantan las averiguaciones.
«Ella apenas se asomó ni siquiera tuvo chance de gritar», decían sorprendidos los vecinos. Un viejo problema es el rumor que corrió entre quienes lamentaban este cruel asesinato, tratándose de una dama de avanzada edad e indefensa. Pero nadie se atrevía a dar más detalles.
Cicpc investiga si la sexagenaria fue acribillada por venganza
La mayoría de las familias allegadas se acercaron hasta entrada la noche, mientras la oscuridad se consumía aquella estrecha calle Julio Montero con Rosario. Frente a la casa de la víctima estaban estacionadas varias unidades de los cuerpos de seguridad, mientras la comisión del Cicpc levantaba las evidencias para empezar la búsqueda del responsable del homicidio.
Entre los comentarios, también se escuchaban las referencias que la describían como buena persona. Estaban muy confundidos, porque la señora Marlene nunca tuvo una conducta conflictiva y su personalidad era muy espiritual, siendo una mujer de fe católica, solidaria y de gran carisma.
Varios vecinos la relacionaron con la parroquia católica cercana, donde era colaboradora en diversas actividades eclesiásticas. La describían como una mujer que temía de Dios y conocía del amor al prójimo.
Lamentaron esa posibilidad de que por una vieja rencilla, se haya cobrado la vida de esta señora tan apreciada entre familiares y allegados. No entendían ese grado tan bajo de cobardía que deja una huella imborrable entre sus parientes.


